Fendy, productor mexicano: “Latinoamérica es una potencia de la música electrónica”
La geografía de la música electrónica, históricamente centralizada en los mercados de Europa y Estados Unidos, registra un cambio estructural en su cadena de producción y exportación de talento. De ser considerada exclusivamente una región de consumo y audiencias masivas, Latinoamérica ha comenzado a consolidarse como un nodo de desarrollo artístico con capacidad de influencia global.
Así lo afirma a el Nuevo Herald el productor y artista mexicano Fendy, quien vincula este fenómeno a la descentralización tecnológica y a una propuesta estética diferenciada.
“La brecha que existía hace algunos años entre Latinoamérica y los mercados más desarrollados se está reduciendo rápidamente”, señala el músico, cuya trayectoria incluye lanzamientos en sellos internacionales como Lost In Dreams (Insomniac), NCS y A Records, además de dos participaciones en el Festival Electric Daisy Carnival (EDC) México.
De acuerdo con el productor, egresado de Producción Musical e Ingeniería de Audio por Full Sail University (Florida), la profesionalización técnica ha permitido a los creadores de la región competir en igualdad de condiciones logísticas.
No obstante, sostiene que el factor determinante radica en la identidad cultural y la carga narrativa del sonido local.
Este crecimiento se apoya también en el desarrollo de infraestructura interna y plataformas de impulso al talento emergente. Fendy destaca iniciativas como el sello A Records, fundado por la DJ y productora Jessica Audiffred, como ejemplos de una estructura comunitaria que busca garantizar la continuidad del relevo generacional en los escenarios internacionales.
El auge de la música electrónica en la última década ha venido acompañado de una aceleración en los procesos de consumo que, según análisis del sector, afecta la composición artística. El debate actual gira en torno a si la búsqueda de la viralidad en plataformas digitales ha desplazado la búsqueda de conexiones narrativas de largo plazo.
“Muchas veces parece que las canciones están siendo diseñadas para funcionar durante quince segundos en una plataforma en lugar de permanecer durante años en la memoria de los oyentes”, explica Fendy, cuya conexión con la música comenzó a los 13 años.
El productor añade que la industria enfrenta una constante presión algorítmica que prioriza el impacto inmediato sobre la estructura clásica del género, caracterizada por la narrativa emocional de figuras como Avicii o Porter Robinson.
Ante este panorama, la corriente latinoamericana busca posicionarse a través de un balance entre la innovación técnica y la vulnerabilidad melódica.
Un ejemplo de esta integración es el reciente sencillo Deep End, desarrollado por Fendy en colaboración con FLOTE y LUXTIDES, concebido bajo la premisa de recuperar la composición lírica y los arreglos complejos dentro del formato comercial de la música electrónica actual.
“La próxima evolución de la música electrónica no vendrá de una nueva tendencia o de un nuevo género, sino de los artistas que logren encontrar un equilibrio entre la innovación y la emoción”, dice el productor, y proyecta que la región no solo participará en el mercado global, sino que determinará parte de su dirección estética en los próximos años.
Fendy ha celebrado actuaciones especiales en Palladium Los Ángeles y Webster Hall en Nueva York, además de trabajar en diversos estudios de grabación en Miami.