Cinderella: renovada magia con un toque social
Desde la remota China y el antiguo Egipto hasta las telenovelas, el tema de la Cenicienta, la joven pobre que llega a ser princesa, se repite con mil variantes. Una de esas variantes es el clásico musical Cinderella, de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, que con un nuevo libreto de Douglas Carter Beane, se estrenó con un éxito clamoroso el martes en el Ziff Opera and Ballet Theatre del Arsht Center.
Aunque se mantienen la música y las canciones originales, este nuevo y feliz tratamiento le da a la historia un mayor panorama social y está cuajado de alusiones humorísticas contemporáneas que siempre se ganan las risas del público. Esta Cinderella renovada es una indiscutible fórmula de éxito, pero no fue solo la calidad de la obra lo que se aplaudió esa noche. La puesta, bajo la dirección del talentoso Mark Brokaw, es un verdadero modelo de los espectáculos de Broadway por su dinamismo y efectividad. Efectos teatrales como los cambios de traje a la vista del público, con trucos de verdadera magia, se ganaron aplausos y gritos de admiración. Igualmente los bailes, con una interesante y ecléctica coreografía de Josh Rhodes; los coloridos trajes de William Ivey Long y la escenografía de Anna Louizos contribuyeron a darle al espectáculo el brillo necesario.
Pero, por supuesto, los protagonistas de la noche fueron los magníficos cantantes. Paige Faure, en el rol titular, se destacó por su manera de matizar convincentemente un personaje que es casi un estereotipo; su voz es de timbre hermoso y supo sacarle partido al máximo. Su dúo con la formidable Kecia Lewis, que hacía de Marie-Hada Madrina, fue uno de los mejores y más aplaudidos momentos de la noche. Lewis casi se roba el show con su espléndida voz y presencia escénica, y se ganó el favor del público desde la transformación de pordiosera en hada rutilante. La Madame de Beth Glover es espléndida. El cuarteto A Lovely Night, con ella, Faure y las hermanastras, a cargo de Ashley Park y Aymée García, fue posiblemente de lo más aplaudido en el segundo acto.
Andy Jones, como el príncipe Topher, también logró darle a su personaje más tonos que la versión monocromática a lo Walt Disney y no le faltó tampoco la chispa en las situaciones humorísticas. David Andino y Blake Hammond, como Jean-Michel y Sebastian respectivamente, estuvieron muy bien en sus papeles menores. Mención especial para Antoine L. Smith, que como Lord Pinkleton siempre se llevó largos aplausos.
Por último, pero no con menos méritos, la orquesta, bajo la dirección de Jay Alger, sirvió la música de Rodgers y Hammerstein con una vitalidad renovada que, sobre todo en los bailes, atrapó a todos. Sin duda uno de los mejores musicales que se han visto en la ciudad en décadas y un entretenimiento sano y con sustancia para toda la familia. No se la pierda. •
‘Cenicienta’, de Rodgers y Hammerstein, se mantendrá en cartelera hasta el domingo 2 de noviembre. (305) 949 6722 y arshtcenter.org.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Cinderella: renovada magia con un toque social."