La 5ta de Mahler para preludiar la temporada
Un soberbio “preludio” a la temporada ofreció la Frost Symphony Orchestra con su director, Thomas Sleeper, en el podio, la noche del sábado 19 en el Gusman Concert Hall de la Universidad de Miami. La predilección del público por la famosa Sinfonía no. 5, de Mahler, que se tocaba esa noche, hizo que el teatro se vendiera completo desde muchos días antes de la función.
Pero nadie se fue defraudado, todo lo contrario. Después de la “larga canción”, como dijera Sleeper en su brillante introducción, el público no solo ovacionó de pie, sino que a la salida, por escaleras y pasillos, se veía en los rostros esa peculiar satisfacción que se siente ante una gran noche de música. Camino a los parqueos podían escucharse al pasar los comentarios elogiosos en varias lenguas.
Una brillante idea el ofrecer esta pieza monumental como aperitivo del Festival Miami que se inicia en el mismo teatro el 16 de octubre, y de la temporada, que comienza el día 4 con un concierto de la Miami Symphony en el Arsht Center.
Brillante también la presentación de Sleeper, cuyo carisma y excelencia pedagógica se demuestra no solo en sus amenos comentarios, sino en que año tras año logra resultados de excelencia con una orquesta básicamente compuesta de alumnos. Antes de la obra, presentó ejemplos de la vasta sinfonía, comentándolos y alertando al público (pues siempre hay alguien en la sala que escucha la obra por primera vez) sobre qué esperar, a qué atender, en la gran marea musical que como las del mar tiene crestas sublimes y hondonadas terribles.
Como en la vida de Mahler, y en la de todos, hay aquí momentos de angustia en los cellos, sublimes ascensos en los violines, crestas triunfales en las fanfarrias y presagiosas caídas donde toda la orquesta sucumbe. Triste y gloriosa, esta sinfonía se recuerda siempre por el famoso Adagietto que, explicó el director, es un canto de amor a la que habría de ser su esposa: Alma. Uno de los pasajes más inspirados del repertorio, que la orquesta entregó impecablemente; aunque se sabe que el idilio tuvo crisis tremendas.
Salvo algunos deslices en las trompas, el más traicionero de todos los instrumentos, la monumental obra fue entregada con una solidez y una sensibilidad que puso en evidencia no solo el talento de los músicos, sino la capacidad de Sleeper para encausar los jóvenes talentos en un discurso coherente y conmovedor. Mahler se caracteriza por las digresiones, las contradicciones, las ambigüedades, todo envuelto en indiscutible belleza. No es fácil, a ninguna edad, entregarlo en su debido esplendor, sin embargo la labor de la joven orquesta y su director esa noche fue de lujo. Sin duda un hermoso e inolvidable preludio a una temporada que promete.•
daniel.dfernandez,fernandez @gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de septiembre de 2015, 8:21 a. m. with the headline "La 5ta de Mahler para preludiar la temporada."