Una noche con Buika a ritmo de cajón en la Feria del Libro
De avión en avión y de concierto en concierto, Buika ha encontrado tiempo para escribir un libro.
“Igual que de repente descubro que me han besado, de repente descubro que he estado escribiendo”, responde sobre el proceso de concepción de A los que amaron a mujeres dificiles y acabaron por soltarse (BBYB, LLC), que presenta el jueves 20 en la Feria Internacional del Libro de Miami dentro del programa The Swamp.
La colección de poemas y escritos íntimos, publicada en una cuidada edición con numerosas fotografías de Buika, la muestran como una artista multifacética que se interesa tanto por aquellos que se topa en el camino, como por sus raíces africanas, la naturaleza y la actualidad de la noticia.
“Acabo de sentir que si el mundo entero se contara sus secretos mas íntimos desaparecerían la mayoría de las guerras... O quizás acabaríamos todos peleados”, comenta la cantante mallorquina en entrevista con el Nuevo Herald.
No sabe cómo encontró el tiempo para escribir el libro, porque su cabeza es “un cajón desastre”.
“Si se me permite aplicar el concepto de tempo, me ha costado un cuarto de dos giras mundiales”, dice la cantante, que en el 2010 ganó el Latin Grammy como Mejor álbum de música tradicional tropical por El último trago, y en el 2013 el Grammy en la categoría de Mejor álbum de Latin Jazz por La noche más larga.
“Escribo cuando la serenidad me consiente”, añade. Y esta sensación se palpa cuando se lee La gran sabia, una especie de fábula incluida en el libro, en la que una hormiga camina alrededor de “la gran secuoya de las eternas preguntas, donde se encuentra la paz que los desangelados anhelan”.
“Tú y yo somos la naturaleza”, responde con relación a si es amante de esta. “¿Qué te voy a contar de esos momentos que tú no sepas? ¿Qué nos podemos contar entre todos hoy que no sepamos? Quizá la mejor respuesta sería que ya no tengo miedo a contártelo... Que al fin, hoy ya no tenemos miedo de contarnos nada”.
El título del libro no puede pasarse por alto: tiene un toque almodovariano. Parece estar dedicado “a los que amaron a mujeres difíciles”. ¿Pena, compasión? ¿Es que acaso Buika es una de esas mujeres difíciles?
“Siendo fumadora, un tanto alevosa, simpatizante de casi todos los credos... Ergo, amante de la contradicción por inocencia y por derecho natural, te mentiría si te dijera que tengo lo de la autoestima totalmente solucionado por lo que lo de considerarme...”, dice con relación a lo de “difícil”.
“Soy un ser humano. Si soy difícil o no, pues eso creo que lo tienen más claro las personas que lidian conmigo a diario”, afirma, para después apuntar que no cree que los hombres sean víctimas de esas mujeres difíciles. “De corazón siento que todos, ese día (...) fuimos víctimas de víctimas y verdugos de verdugos, en mayor o menor grado, nosotros y ellos”.
Desde hace unos años, Buika tiene un apartamento en Miami Beach y cuenta a esta ciudad como uno de sus lugares de residencia, además de Madrid y Mallorca. “Las tres M”, como las llama.
“He vivido un poquito en las ciudades y rincones de muchos lugares del mundo, me alimentaron platos y platillos de los cinco continentes, compartí secretos y soledades en muchos idiomas”, dice sobre el cosmopolitismo que se deriva de su carrera. Pero Miami la sigue encantando.
“Lo primero que hago cuando llego de una gira, antes de ir a dormir, es esperar el amanecer de la playa al fondo en Collins Ave., mientras se despereza tímida la alegría de Lincoln Road. Y al otro lado la ciudad apagando luces y encendiendo pálpito. Desde mi terraza lo veo todo, pero estoy tan arriba que no me meto en nada”, cuenta sobre la vida más arriba de un piso 20, en uno de los edificios de La Playa.
“Soy testigo de algunas peregrinaciones y migraciones de aves increíbles y veo muchas cosas aquí arriba, hay mucha actividad en el cielo en esta zona”, añade sobre esa experiencia.
En la presentación en la Feria, “una lectura viva a ritmo de tambor gitano”, como la describe, estará acompañada por Ramón Porrina al cajón.
“O mejor, expresado, vamos a cantar y contar jilipolleces de las que hacen cosquillitas en la tripa y después nos iremos todos a tomar por... Aux! y quedará la sala en silencio... ¿Vacía?”, dice en su estilo irrevente.
“Por un momento, siento que la palabra es un alivio y al mismo tiempo una condena. Vivimos condenados a hablar desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Siento con humor que alguna que otra idiotez se nos tiene que escapar. Benditos sean los lugares donde, con idioteces o no, al fin conseguimos comunicarnos, honrando con amor a la divina palabra”, concluye.
El ritmo de las palabras: una noche con Buika, jueves 20, 8 p.m., The Swamp (esquina de 3 St. y 2 Ave. del NE). Entrada gratuita.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de noviembre de 2014, 1:00 a. m. with the headline "Una noche con Buika a ritmo de cajón en la Feria del Libro."