La FGO presenta un ‘Barbero’ con un filo distinto
Con La Marsellesa escuchada de pie y coronada por alguien del público con un Vive la France!, abrió su temporada la Florida Grand Opera (FGO), en la triste y diluviosa noche del sábado. El nutrido público que desafió la consternación provocada por los atentados en París y la lluvia que hizo que la mayoría llegara empapada a la función, no quedó defraudada, pues El Barbero de Sevilla, volvió a provocar risas y aplausos a pesar de una descabellada puesta de Dennis Garhum que lleva la acción a un estudio de cine de 1940.
El director explica en el programa de mano que juega “con el escenario, los personajes y la trama con la esperanza de que sea una experiencia fresca y alegre para el público”. Pero el cambiar espacio y tiempo sin cambiar el texto que se canta y que se va leyendo en los supertítulos en dos idiomas solo crea incongruencias. Es la moda hacer montajes absurdos con las óperas, lo que generalmente no beneficia al público ni a los intérpretes, mucho menos a la obra.
Antes de comenzar la función, Philip Pierce, Director de la Administración Artística de la FGO, además de dedicar la noche al pueblo de París, recordó al público que el libreto es adaptado de una obra del francés Beaumarchais, uno de los pioneros en la lucha por los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que llevarían a la Revolución Francesa. Lamentablemente, la “adaptación” de Garhum despoja la obra de todo mensaje social, la trivializa y hace que muchos parlamentos dejen pálido a Ionesco. ¿Por qué un peluquero de cine tiene que hacer sangrías?
Por suerte, la música de Rossini es de teflón, y todo “deconstruccionismo” le resbala. La música del genio italiano brilló como siempre bajo la batuta del maestro Ramón Tébar, que regresa a Miami después de cosechar lauros y portadas en varias ciudades del mundo. Los cantantes estuvieron muy bien y supieron pasar la prueba de una puesta antitradicional con gracia interpretativa tanto en lo dramático como en lo musical. Especial mención para Megan Marino, como Rosina y por supuesto, para David Preshall que, en el rol titular, se llevó el teatro abajo, sobre todo, en la ovación final. Andrew Owens, aunque se encontraba algo afectado de salud, logró sacar su papel con moderado lucimiento. También el Don Bartolo de Kevin Short y el Don Basilio de Alex Soare ganaron aplausos, aunque la versión les restaba comicidad. En cambio, la “modernización” de Berta, le dio a Eliza Bonet una gran oportunidad para lucirse. Su escena es posiblemente lo más ingenioso de la puesta y fue muy aplaudida.
A pesar de lo dicho sobre el concepto de esta producción, hay que reconocer que la escenografía de Allan Stichbury, el vestuario de Howard Tsvi Kaplan y las luces de David Martin Jacques son excelentes y ayudan no poco a resaltar el espectáculo y su desigual jocosidad. Si bien esta puesta de la FGO sigue la moda de “salirse del plato”, no deja de tener su momentáneo encanto y sus méritos, sobre todo en el aspecto musical, lo que más pesa en el caso de la ópera.
daniel. dfernandez, fernandez @gmail.com
‘El Barbero de Sevilla’, por la Florida Grand Opera, se presenta en el Arsht Center de Miami y el Broward Center de Fort Lauderdale hasta el 5 de diciembre. Entradas: 1-800-741-1010 y www.fgo.org
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2015, 8:59 p. m. with the headline "La FGO presenta un ‘Barbero’ con un filo distinto."