Música

Seraphic Fire, un hermoso regalo navideño

La coral Seraphic Fire conquistó una vez más con el concierto ‘Carols by Candlelight’, que ofrecen todos los años por Navidad en St. Sophia Greek Orthodox Cathedral.
La coral Seraphic Fire conquistó una vez más con el concierto ‘Carols by Candlelight’, que ofrecen todos los años por Navidad en St. Sophia Greek Orthodox Cathedral. el Nuevo Herald

Es una tradición que está en su punto culminante, porque en la noche del miércoles 10, la iglesia Agia Sophia de Coral Way estaba llena a desbordarse para disfrutar del concierto Carols by Candlelight (Villancicos a la luz de las velas) que todos los años presenta la coral Seraphic Fire.

Este grupo con sede en Miami cuenta con maravillosos cantantes que podrían hacer carrera como solistas, pero se han consagrado al difícil arte de la música coral, inspirados por su director, el multitalentoso Patrick Dupré Quigley. Todos los conciertos de estas voces celestiales son maravillosos, pero este en particular tiene una repercusión especial por lo que implica en el plano espiritual. Además, Quigley, con especial talento para lo teatral, dispone el concierto como una ceremonia que subraya el carácter religioso del material a interpretar.

Desde el canto llano hasta compositores contemporáneos, el repertorio ofrecido resultó una especie de recorrido antológico por el género. La música de cualquier religión tiene siempre un carácter especial por su objetivo de elevar el espíritu, de establecer contacto con algo superior. Para los occidentales, creyentes o no, la Navidad es una fiesta que representa alegría, familia, celebración, y también un poco de tristeza, porque los recuerdos de los bellos momentos navideños, con el tiempo se van llenando de figuras queridas que ya no se encuentran a nuestro lado. Quizá por eso, en más de una ocasión, entre el público se escucharon discretos suspiros y hasta sollozos.

No es posible detallar uno por uno los villancicos interpretados a la perfección por este grupo, cuyos discos siguen cosechando premios y lugares distinguidos en las listas musicales; pero no se pueden dejar de mencionar algunos de los momentos más hermosos. Por ejemplo, para el conocido Adeste Fideles, se incorporó al grupo la coral infantil de la Miami Choral Academy. En O Little Town of Bethlehem (en arreglo de Quigley), los cantantes alternaban sus puestos en el coro, creando con su movimiento un juego especial en la armonía. Este mismo efecto se repitió en Jesus Christ the Apple Tree, de Elizabeth Poston, una joya coral del siglo XX.

Otras de la bellezas de nuestros días que se interpretaron esa noche fueron, el ya clásico, The Lamb, de Tavener, fallecido el año pasado, y There Will Be Rest, de Frank Tichelli, nacido en 1958, cuyo aural juego con las voces no tiene nada que envidiar a los grandes maestros de antaño; por momentos, las celestiales voces recordaban el insuperable Miserere, de Allegri.

Todas las voces eran estupendas, expresivas; pero es preciso destacar a las cuatro sopranos, cuyo acople impecable por momentos las hacía aparecer como una sola voz.

El concierto terminó con la famosa Noche de paz, de Gruber, en un arreglo muy especial de Quigley. Desde la primera estrofa en alemán, para luego seguir en inglés, esta versión cautiva por su valor melódico, pero el arreglo le da unas densidades armónicas, especialmente en la tercera estrofa, que la hace aun más interesante y hermosa. Con estas notas, amadas en todos los idiomas, los cantantes se retiraron lentamente por el centro de la nave, tomando las velas que se encontraban en dos pedestales a los lados del escenario mientras las luces bajaban muy despacio. Sencillamente inolvidable. Este concierto para muchos fue un verdadero regalo, el mejor en estos días de Navidad. • 

El próximo concierto de la Seraphic Fire será 'El Mesías', de Handel, del 19 al 21 de diciembre. (305) 285 9060 y SeraphicFire.org.

daniel.dfernandez.fernandez @gmail.com

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