Música

Vehementemente rusos

El Cuarteto Borodin
El Cuarteto Borodin

Quienes desafiaron la inclemencia del tiempo para asistir a la apertura de Friends of Chamber Music con el Cuarteto Borodin fueron premiados con una experiencia difícil de olvidar, un mano a mano con la Rusia profunda, plena de un lirismo tan sobrecogedor como lacerante. El célebre cuarteto de cuerdas cumple 70 años (nada menos que Rostropovich y Barshai se contaron entre sus miembros originales) y en la cálida acústica de la Coral Gables Congregational Church hicieron olvidar la furia de la tormenta a un público absorto, literalmente, cautivado.

En el programa desfilaron tres Rusias, cada una con su estilo y color propio. La de los músicos nacionalistas del siglo XIX, un titán del siglo XX y el compositor ruso por antonomasia. El arrobamiento pastoral del Segundo Cuarteto de Alexander Borodin –donde la juguetona voz del violín de Ruben Aharonian se permitió cierta libertad expresiva que recordó el filo de una cantante como Galina Vishnevskaya sumado a la exquisitez del segundo movimiento, el famoso Nocturno tocado con una pasión fuera de serie–, el horror stalinista del Octavo Cuarteto de Dmitri Shostakovich –una interpretación colosal, pura música en grises y negros donde no entró la mínima luz de esperanza– y el Segundo Cuarteto de un Tchaicovsky más europeizado y elegantísimo en la mejor tradición clásica, alejado del nacionalismo del Borodin inicial. Como bis, la Marcha de los soldaditos de madera del Album Infantil de Tchaicovsky, dibujó sonrisas sin dejar de marcar el paso.

La vehemencia y reciedumbre del Cuarteto Borodin así como el despliegue de colores y texturas graves, insondables, por momentos jugando con asperezas y astringencias, otorgaron matices únicos a cada composición. La unidad y al mismo tiempo diferenciación de las cuerdas logró plasmar tanto un órgano de iglesia como la lúdica despreocupación del folclore fuera coro o una sola voz. El admirable conjunto entregó una noche camarística magistral imbuida de fuerte personalidad esbozando una vastedad casi tangible, la del alma rusa.

El ciclo de FOCM celebrando sus 70 años de existencia continúa con el Cuarteto Brentano con Roberto Díaz el 15 de diciembre y el extraordinario joven pianista británico Benjamin Grosvenor en enero, no perdérselos.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2015, 7:33 a. m. with the headline "Vehementemente rusos."

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