Oro chino que deslumbra
Otra buena sorpresa del año discográfico, más que buena diríase sensacional, es el primer tramo de la tetralogía wagneriana emprendida por Naxos desde Hong Kong dirigida por Jaap van Zweden. En un catálogo con todo tipo de opciones para El anillo del nibelungo la llegada de un flamante Oro del Rhin ya no es la noticia que era hace apenas 15 o 20 años. La oferta es tan opulenta como desmesurada, pero no logra opacar esta entrega en vista de su bajo precio, altísima calidad interpretativa y óptima toma sonora. Sorprende debido a que si el prólogo del Anillo es el más teatral de los cuatro y por ende se apoya en elementos visuales que inclinan la preferencia hacia el DVD, la elección de este Das Rheingold como primera opción no puede dejarse de sugerir. El director y compositor holandés Jaap van Zweden, regente de la orquesta desde el 2012, lidera un discurso musical ejemplar, uno que fluye sin prisa y sin pausa, con algunos tempi curiosos pero siempre reveladores, además de coherente, colorido y tan transparente como majestuoso de la excelente Orquesta Filarmónica de Hong Kong. En comparación con otras grabaciones emerge como una hábil cruza entre el camarístico de Karajan y la teatralidad del legendario de Solti producido por Culshaw. Es una lectura cautivante que atrapa de principio a fin y que despierta gran interés por La Walkiria que se grabará el año próximo y así sucesivamente hasta completar la tetralogía en 2018.
De una homogeneidad envidiable, el elenco no sólo no presenta fisuras sino que tiene destellos imposibles de pasar por alto. En primer lugar, el primer Wotan de Matthias Goerne, noble, seguro, de autoridad indiscutible e impecable línea de canto, rasgo no demasiado común entre sus rivales grabados que prefieren el “ladrido wagneriano”, y enfrentado al justamente resentido Alberich de Peter Sidhom, que sin excesos histriónicos y exacta calibración del personaje conquista desde el vamos; dos encarnaciones memorables. No se queda atrás el juguetón Loge del veterano tenor británico Kim Begley (uno de los mejores en disco) ni el afortunadamente poco caricaturesco Mime de David Cangelosi ni la impactante Erda de la australiana Deborah Humble ni los gigantes a cargo de Kwangchul Youn y Stephen Milling, una garantía absoluta como un Fafner que ya se insinúa como el dragón en el que se convertirá. La americana Michelle DeYoung es una luminosa pero atenta Fricka a los devaneos de su marido, así como su hermana Freia, por Anna Samuil, femenina y elocuente cuando debe. Un punto debajo el Donner de Oleksandr Pushniak y el Froh de Charles Reid ambos con un exceso de vibrato pero valiosas caracterizaciones. Las espléndidas tres hijas del Rhin –Eri Nakamura, Aurhelia Varak y Hermine Haselböck– completan un elenco perfectamente integrado a la orquesta y su director.
En síntesis, un Oro “chino” que se deja escuchar una y otra vez, que no empalidece frente a competidores más ilustres y que no deja de sorprender gracias a una realización desde todo punto excepcional (y a un precio más que razonable).
(WAGNER, DAS RHEINGOLD, VAN ZWEDEN, NAXOS 8 660374-75 2 CDS)
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2015, 5:11 p. m. with the headline "Oro chino que deslumbra."