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‘La Bella y la Bestia’: el vestuario es parte de la magia

Jilliam Butterfield y Ryan Everett Wood en el musical ‘La Bella y la Bestia’, que se presenta en el Arsht Center desde el martes 30.
Jilliam Butterfield y Ryan Everett Wood en el musical ‘La Bella y la Bestia’, que se presenta en el Arsht Center desde el martes 30. Broadway Booking Office

La Bella y la Bestia es un cuento de hadas del folclor francés sobre una muchacha muy bella y muy buena y una bestia que la mantiene prisionera en un castillo encantado. La que mejor plasmó la historia por escrito fue Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, quien publicó en Inglaterra Beauty and the Beast and Other Classic French Fairy Tales en 1746. Y es en esta historia que se basó la compañía de Disney y la diseñadora Ann Hould-Ward, que tuvo que preparar no solo bellos trajes para la Bella, sino también para la Bestia enmascarada.

Disney prefirió hacer el filme con dibujos animados en forma musical. Esto le valió para conquistar al público y a los Premios Oscar cuando se estrenó en 1991. Fue el primer filme animado nominado para un Oscar para la mejor película y ganó el premio a la mejor partitura original y la mejor canción original. En abril de 1994 lo produjo como comedia musical en Broadway, y los vestuarios diseñados por Hould-Ward ganaron el premio Tony.

También hay que diseñar ropa para los empleados del castillo donde vive la Bestia convertidos en objetos caseros, como tazas y cafeteras, por la maldición de una bruja vestida de mendiga. Al pedir asilo de la lluvia, la bruja es rechazada por el hermoso príncipe que lo posee. La hechicera lo transforma en una bestia quimérica y le entrega una rosa encantada y un espejo mágico, para que pueda ver los eventos lejanos. Para romper el embrujo tendrá que amar a otra persona y ganarse su amor, antes de que el último pétalo de la rosa se caiga. Ahí comienza la historia de la Bella y su llegada al castillo.

“La investigación que tuve que hacer incluía los objetos, por lo que me reuní por una semana con el animador de Disney y comencé así mis primeros dibujos”, cuenta Hould-Ward. “También investigué el periodo del siglo XVIII en que se desarrolla la historia de Leprince de Beaumont, para ver cuáles serían los modelos de la época, que son preciosos”.

Los personajes principales fueron los primeros en desarrollarse, luego vino el proceso de convertir a una persona en objeto, una “tetera” por ejemplo.

“Eran prototipos al principio”, explica Hould-Ward. “Después de completar la investigación, hubo que hacer los diseños y buscar todas las tiendas de disfraces que armarían los vestuarios, discutir la construcción, las telas, los trucos, lo inusual de estos trajes. La ropa del personaje de la Bella fue fabricada en muchos talleres. No se puede hacer un show de Broadway en un solo lugar. Los zapatos tienen que confeccionarse a mano y a la medida”.

De hecho, estas ropas son todas preciosas, casi mágicas. Ya Hould-Ward ha diseñado para una variedad de shows y de compañías que aparecen en su currículo, y que incluyen el American Ballet Theatre, el Otelo del Ballet Nacional de Noruega, el circo Ringling Bros., y lo último en su haber es el personaje de Ronald McDonald. “Eso me gustó muchísimo”, dice Ward, quien aprecia la diversidad de su profesión.

Hould-Ward se asoció con un latino que nació en Nueva York, Christopher Vergara, quien ha estado con las giras nacionales de Beauty and the Beast de Disney desde el 2010, y, recientemente, abrió la producción internacional en Estambul, Turquía, que luego seguiría a Milán y hasta Hawai. La familia de Vergara es de Panamá y vive en Tampa.

Vergara comenta que “muchas telas se pintan, y todo está hecho a mano, desde los zapatos hasta los sombreros; el ‘traje amarillo’, del momento más romántico del show, es una obra de arte. Ese traje solo pueden hacerlo dos o tres departamentos de la industria del traje. Se coordina con flores en la peluca, porque es una labor de amor desde el comienzo, y sé que les da mucho orgullo a estos artífices la construcción de este vestuario. La Bestia tiene que verse como un galán, con su traje de terciopelo, y encaje de oro hecho a mano en Alemania”.

Vergara cuenta historias de su abuelita y cómo creció al lado de ella y de su máquina de coser, en la que hacía trajes de Halloween. De ahí nació su amor a las telas y al diseño de ropa.

“Estudié música en la universidad, pero trabajé en las factorías de ropa, y cuando terminé los cuatro años, me fui a aprender en la escuela profesional de costura”, relata. “Me aceptaron y de ahí fue que comenzó mi carrera en Nueva York en el mundo del vestuario”. • 

Del martes 30 de diciembre al domingo 4 de enero, de martes a viernes, 7:30 p.m., y sábado, 11 a.m., 3:30 p.m. y 8 p.m., domingo, 4 p.m. Ziff Ballet Opera House, Adrienne Arsht Center, 1300 Biscayne Blvd., (305) 615-6711.

olconnor@bellsouth.net

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