Eddie Palmieri, con potencia concentrada
Uno de los más importantes hacedores de la llamada salsa de los 60 y 70 en Nueva York, el puertorriqueño Eddie Palmieri, viene con toda la fuerza y la cadencia de la música de su gran orquesta que él califica de “la banda que manda”.
Vengo “con potencia concentrada”, dice el artista, ganador de 10 Grammys, con más de 36 discos y ahora con otro en producción, que se presenta este viernes 15 en la serie Raíces del Jazz, con la Cumbre de la salsa, en el Knight Concert Hall del Adrienne Arsht Center.
“Es la banda que manda, la orquesta que manda, vengo con potencia concentrada, esa orquesta asusta a cualquiera”, afirma Palmieri riéndose, y parodiando la frase que se usaba para vender gasolina en la Cuba de los 50. Le preceden en el concierto como invitados la Orquesta de Escobedo, con sus hijos Juan y Sheila Escovedo, una dinastía de elementos de percusión.
“La salsa es lo que le pongo a los espaguetis”, dijo el también puertorriqueño Tito Puente, criticando ese nombre que se usó comercialmente. ¿Qué opina de la salsa Palmieri hoy día? Su respuesta es un viaje por la memoria de los comienzos de toda esa música creada en Nueva York y basada en la música traída fundamentalmente de Cuba.
“Bueno, Tito Puente es mi hermano, éramos tremendos amigos, del 51 al 53, como dos años”, comenta Palmieri desde Nueva York, “y yo empecé la orquesta La Perfecta al fin del 61 y después nos fuimos al Palladium [un salón de baile de música latina], Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito tocaron ahí, de los 50 a los 60, cuando fui con la orquesta de Vicentico Valdés, la voz elástica, cubano él, cantante de Tito Puente, que después hizo su propio conjunto”.
En el año 56, cuando estuvo por dos años con Vicentico, el percusionista Manny Oquendo lo llevó a Cuba. “Yo había oído a Benny Moré y a la Orquesta Riverside, pero él me llevó bien profundamente, y yo me entregué a las estructuras de Cuba”, confiesa Palmieri, “los cubanos fueron los que lo llevaron al máximo, nadie ha podido igualarlos, nadie lo podrá igualar, lo cambiaron todo. Y Arsenio Rodríguez fue el que dio el cambio máximo: con una trompeta, dos guitarras y dos pianistas”.
Lo que se llama salsa hoy es para mí un desastre musical y un desastre ‘ritmático’
Eddie Palmieri
“Lo que se llama salsa hoy es para mí un desastre musical y un desastre ‘ritmático’ ”, afirma el músico, quien acaba de grabar un disco nuevo. “Ahora grabé yo en el siglo XXI y lo pongo contra cualquiera en el XX, lo dedico a mi señora, Iraida Palmieri, que falleció hace un año y siete meses. Ella era Mi luz mayor, que es el título de la composición que le dedico en el disco y que me cantó Gilberto Santa Rosa”.
En el disco, que estará listo en marzo, le graba Santa Rosa cinco canciones, Germán Olivera otras cinco, y Carlos Santana, un número en Las Vegas, dedicado a dos grandes percusionistas que tocaban batá, uno era Julito Collazo, “babalao”, sacerdote de la santería cubana, y el tamborero mayor, Francisco Aguabella, de Matanzas. Ellos dos grabaron con Palmieri, quien se confesó discípulo del pianista de la Sonora Matancera Lino Frías. “Todos los músicos cubanos viven en mi corazón, y no pagan renta…”, dice Palmieri con expresiones típicas de su estilo carismático de hablar, como también es carismática su interpretación al piano, cuyas teclas él ataca con fuerza, como si fueran tambores.
Todos los músicos cubanos viven en mi corazón y no pagan renta
Eddie Palmieri
Dos elementos que se mencionan para crear la diferencia del sonido en la orquesta que creó Palmieri en los 60, Conjunto La Perfecta, fueron los trombones, con Barry Rogers y el brasileño Jose Rodríguez. Eso le dio el swing y la innovación de esa época.
“Sí, yo hice un cambio de instrumentos con La Perfecta, pero casi todo el mundo de La Perfecta murió”, recuerda. “Aunque ellos están para siempre, porque pusieron ese ritmo caliente, pusieron estos patrones, que son para mí religiosos, y que surgieron del sufrimiento que pasó el mulato con su tambor que puso al mundo a bailar, el mulato que sufrió tanto y lo expresó con los tambores batá, de Santa Bárbara, Changó, y con todas las formas de su religión. Y esos patrones rítmicos tienen su propio nombre, que son: el son, el danzón, la guaracha, el mambo, el cha cha cha, el changüí”.
Y también ha incorporado a su repertorio el Mozambique de Pello el Afrokán.
“Lo hicimos como conga y me busqué un problema con el FBI y la CIA; me acusaron a mí de ser comunista por el Mozambique, porque los cubanos estaban peleando en Angola, y pagué caro con la cuestión”, comenta. “Aquí lo voy a tocar, y además Vámonos pa’l monte, y también mi composición Azúcar que está en la Biblioteca del Congreso”.
olconnor@bellsouth.net
‘La cumbre de la salsa’ en ‘Jazz Roots’, con la Orquesta de Eddie Palmieri y los invitados la Orquesta de Pete Escovedo, viernes 15 a las 8 p.m., Adrienne Arsth Center, Knight Concert Hall, 1300 Biscayne Blvd. 305-949-6722. Entradas de $45 a $130.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de enero de 2016, 8:50 p. m. with the headline "Eddie Palmieri, con potencia concentrada."