Música

Arturo Chacón-Cruz, carisma y bella voz

El tenor Arturo Chacón-Cruz deleitó al público con un variado repertorio.
El tenor Arturo Chacón-Cruz deleitó al público con un variado repertorio. Serie St. Hugh-Steinway

Pocas profesiones exigen tanto del que la ejerce como la del canto. Tanto en el orden popular como en el lírico o el operístico, el carisma o don divino es un elemento primordial que separa a los buenos, de los magníficos y a estos, de los únicos.

El recital que ofreciera el tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz el viernes 5 en la serie St. Hugh-Steinway, acompañado al piano por Roberto Berrocal, director de la serie, lo muestra en camino de ingresar a ese empíreo de los cantantes que van más allá de una simple definición de sus dotes o su excelencia profesional. Podría decirse que el carisma que resalta en este joven es el de poner toda el alma en lo que canta, tanto si se trata de un aria difícil y famosa, como un bolero o un tango tradicionales.

En cada entrega Chacón-Cruz “entraba” en el tema y lo interpretaba como si fuera reflejo de su vida, de su propio sentir. Por eso el público que atestaba el templo St. Hugh de Coconut Grove aplaudió con igual entusiasmo y gritos de “Bravo” tanto sus arias como sus canciones.

A pesar de que se encontraba algo acatarrado (la coriza y la nariz algo enrojecida eran visibles) esto no afectó su ejecutoria, donde hizo gala de notas altas, modulación lujosa y una proyección y un fiato envidiables. También su resistencia fue encomiable, pues la primera parte de la noche, donde figuraron napolitanas famosas como O sole mio y Cuore ingrato, cerró nada menos que con una espectacular Nessun dorma, de Turandot, de Puccini, que fue correspondida con larga ovación.

La segunda parte de la noche fue más a lo popular hispano con tangos como Uno y Por una cabeza, que el tenor supo apropiarse con cierto sabor porteño, y boleros inmortales como Bésame mucho y la emblemática Júrame, de su compatriota María Grever, para cerrar con una Granada a todo pulmón que también recibió larga ovación, lo que llevó a Chacón-Cruz y a Berrocal a regalar como encore La donna e mobile, de Rigoletto, de Verdi, ópera que el tenor representó recientemente en Bruselas.

Este joven goza de gran prestigio internacional, tiene discos en solitario y participó en una extraordinaria grabación de Il duca d’Alba, de Donizetti; pero estos no le hacen justicia a su talento. Siempre es importante el canto en vivo, pero en este caso es crucial. Baste decir que cuando cantó La promesa, encargada por él a Edmond Broes para su próximo disco, había una señora en la sala que no podía contener las lágrimas, y a mí mismo, que escucho con oídos afilados, su Cuore ingrato me puso un nudo en la garganta.

Un recital de lujo, con la buena noticia de que piensa volver todos los años. ¡Que así sea!

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

El próximo concierto de la serie St. Hugh-Steinway será el 8 de abril, con el maestro Roberto Berrocal al piano. Entradas: 305-318-5008 y sthughconcerts.org

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2016, 8:11 p. m. with the headline "Arturo Chacón-Cruz, carisma y bella voz."

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