‘El Fantasma de la Ópera’, una fascinación inmortal
La nueva producción del musical The Phantom of the Opera, de Andrew Lloyd Webber, estrenada el día 24, atrajo a una multitud de todas las edades que colmó el viernes el Ziff Ballet Opera House del Adrienne Arsht Center, pero nadie salió defraudado. Esta nueva puesta de Cameron Mackintosh, con decorados de Paul Brown y montaje teatral de Laurence Connor, mereció una larga ovación de pie.
Y no es para menos, la fascinante trama que tejiera el prolífico Gastón Leroux en su novela de 1910 con elementos de terror gótico, romanticismo decimonónico y relato policial, se enriquece en el libreto de Richard Stilgoe y el propio Lloyd Weber con matices sicológicos más modernos. El rol en esta producción cae sobre el excelente actor y cantante Chris Mann, que supo sacarle a su personaje todos los colores vocales y dramáticos, inspirando con igual efectividad el terror y la compasión. El público le otorgó una larga y merecida lluvia de aplausos en los saludos finales.
Pero no fue solo Mann quien brillara esa noche. Katie Travis, como la atribulada Christine, se destaca por una voz dulce y poderosa que ella sabe usar con sensibilidad y acople. Igualmente Jacquelynne Fontane, como la diva Carlotta Gudicelli, demuestra su entrenamiento clásico con despliegues de coloratura. Storm Lineberger como Raoul también tiene oportunidad de lucirse, tanto en solitario como en dúos con Travis, y en el bello trío en el cementerio con ella y Mann. Magníficos en sus papeles secundarios Anne Kanengeiser, David Benoit, Edward Staudenmayer y Phumzile Sojola. Todo el grupo es muy profesional y experimentado, y estos en sus pequeños roles no dejan de demostrar su talento y su brillante resumé.
Este montaje, con agilidad cinematográfica, gracias al creativo y sorprendente diseño escenográfico de Brown, se luce no solo en los pasajes del descenso a los subterráneos, sino en las escenas operísticas, evidente homenaje y caricatura de ese gran espectáculo que es la ópera. Los episodios balletísticos, tanto en serio como en caricatura de los ballets en la ópera, ostentan coreografías de Scott Ambler, simples pero muy bien ejecutadas por los protagonistas y el cuerpo de baile.
Otro de los grandes aciertos de esta producción que conserva los bellos trajes de la fallecida Maria Björnson y los esperados pero siempre sorprendentes efectos especiales, es la orquesta, que sin duda conoce esta música como pocas, y que bajo la batuta del aclamado Dale Rieling cumplió lujosamente con el doble papel de apoyar a los cantantes y a la vez darle presencia a las famosas melodías.
The Phantom of the Opera se considera una de las más gustadas producciones musicales y la que más se ha mantenido en cartelera, y con esta nueva puesta se consagra para nuevas generaciones. No se la pierda.
daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com
‘The Phantom of the Opera’, de Andrew Lloyd Webber, se presenta en el Ziff Ballet Opera House, Arsht Center, hasta el 6 de marzo. Entradas: 305-949-6722 y www.arshtcenter.org
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de febrero de 2016, 9:19 p. m. with the headline "‘El Fantasma de la Ópera’, una fascinación inmortal."