Música

Conlon y Ehnes con la New World, noche gloriosa


La New World Symphony, dirigida por James Conlon, contó además con la presencia del violinista James Ehnes, en el Adrienne Arsht Center.
La New World Symphony, dirigida por James Conlon, contó además con la presencia del violinista James Ehnes, en el Adrienne Arsht Center. NWS

Un público entusiasta, dispuesto a enfrentar el caos de tránsito que representaba que hubiera funciones de lujo en los dos edificios del Arsht Center, abarrotó en la noche del sábado el Knight Concert Hall para disfrutar de un concierto de la New World Symphony con el director invitado James Conlon y el violinista estrella James Ehnes.

La primera parte ostentó uno de los conciertos de violín más famosos y gustados, el de Mendelssohn, en mi menor, op. 64. Ehnes, que debutó como solista a los 13 años, con la Montreal Symphony Orchestra, posee ya una impresionante carrera y grabaciones antológicas de lo más destacado del repertorio de su instrumento. Su entrega de esta obra inagotable demostró no solo su impecable técnica y buen gusto interpretativo, sin exageraciones ni divismo, sino su sincera expresividad. En su estilo la pasión no se ausenta nunca, pero no hay lugar para teatralidades superfluas.

El estilo de Conlon en el trono podial armonizó perfectamente con el del solista, pues este maestro, para el que ya no hay epítetos ni elogios que agregar, es un modelo de auténtico sentimiento y sobriedad, un ejemplo del equilibrio entre el respeto a la partitura y la indulgencia al sentimiento. La obra de Mendelssohn fue un vehículo ideal para estos dos grandes de la música actual por lo que tiene de intensa y apasionada, y a la vez por su equilibrio formal en el que los toques de originalidad no rompen el molde. Fue un verdadero placer escucharlos, y el público supo agradecer con una larga ovación de pie, a la que Ehnes correspondió con el tercer movimiento de la Sonata para violín solo no. 3, de Bach, en la que hizo gala de virtuosismo.

Igualmente aplaudida y deslumbrante habría de ser la segunda parte de la noche con la monumental Sinfonía no. 1, en re mayor, de Mahler. Conlon tiene una larga experiencia dirigiendo ópera y supo sacarle a esta sinfonía todo su contenido dramático. Inspirada en canciones y poemas de la infancia del autor, las melodías invitan a dejarse llevar por una audición expresiva más que estética y casi pueden verse con la imaginación los bailes populares, los trineos en la nieve, las orquestas callejeras klezmer, y mil evocaciones donde la infancia de Mahler puede entroncar con la del oyente. Al regresar de la ensoñación y detenerse en la estructura orquestal, los colores, las fuerzas, el juego armónico que entrelaza y desarrolla sin cesar un tema tras otro, una hermosa melodía tras otra, el asombro y el disfrute no tienen fin.

Conlon domina, sin duda, la abigarrada sintaxis mahleriana, que va llevando al oyente de una belleza en otra con sorpresas y efectos dramáticos. Las trompetas en off en el primer movimiento, el contraste entre la marcha fúnebre del tercer movimiento que se desliza hacia lo funambulesco y, sobre todo, el momentum que se va creando hacia los explosivos finales del último movimiento, literalmente “a bombo y platillo”.

Los jóvenes músicos de la NWS se lucieron bajo la batuta de este genial director. Con las ocho trompas de pie y a todo volumen, los tutti del clímax sonaron como nunca, y el público los premió con una andanada de aplausos que duró largo rato. Sin duda, una noche gloriosa para la New World Symphony y para los asistentes. • 

El próximo concierto de la New World Symphony será el sabado 24 y el domingo 25, con el director invitado Alasdair Neale, en el New World Center. (305) 673-3331 y www.nws.edu.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Conlon y Ehnes con la New World, noche gloriosa."

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