Música

Guerrero, Thibaudet y la Cleveland, glorioso cierre de temporada

Este concierto fue también de despedida del maestro Giancarlo Guerrero como principal director invitado de la Cleveland Orchestra.
Este concierto fue también de despedida del maestro Giancarlo Guerrero como principal director invitado de la Cleveland Orchestra. el Nuevo Herald

El concierto de cierre de temporada de la Cleveland Orchestra (CO), el jueves, fue también el de despedida del maestro Giancarlo Guerrero como principal director invitado de esta maravillosa orquesta que acaba de celebrar su décimo año en residencia en el Arsht Center.

Con motivo de esa celebración se le encargó una obra al joven compositor Avner Dorman, quien produjo Siklon, que fue estrenada esa noche al principio del concierto. Según explica Dorman en el programa, toma el título de la palabra creole que significa ciclón, aunque no trata de reproducir ese fenómeno natural sino la efervescencia vital que el autor percibió en Miami durante su primera visita; el calor geográfico y humano de la ciudad y su vibrante diversidad. Muy intensa y con una textura en la que cobra protagonismo la percusión, especialmente, marimba y xilófono, la pieza da la impresión de un crescendo interminable que trasmite energía, pero llega a fatigar, posiblemente tanto a los músicos como al público.

Luego, ese gran tour de force que es el Concierto no. 2, para piano y orquesta, en la mayor, de Liszt. No hay que presentar al gran solista de esa noche, pues Jean-Yves Thibaudet es famoso desde niño, cuando comenzó su prodigiosa carrera. De técnica impecable y con un espíritu que combina la expresividad romántica con el más sofisticado lirismo, el pianista entregó una versión pulida, bien sabida de memoria, pero a la vez con una entrega sentida, vibrante, conmovedora. La orquesta fue el justo marco para su mayor lucimiento. Larga ovación premió el trabajo de todos.

Pero mayor aún fue la ovación obtenida por la última oferta de este concierto inolvidable, la Sinfonía no. 1 (Titán), de Mahler. Guerrero es fan de esta obra y este compositor, y la escogió para despedirse momentáneamente de la orquesta y los miamenses. En entrevista reciente, confesó a el Nuevo Herald, que esta interpretación con la Cleveland podría ser “el pináculo de mi carrera”. Sin duda Guerrero es un director extraordinario, y lo logrado esa noche quedará en la memoria de los asistentes como un pináculo, pero también es seguro que con su maestría seguirá cosechando triunfos con otras orquestas, especialmente con la que ahora dirige, la de Nashville, con la que ha ganado tres Grammys, incluso el de este año.

Guerrero entregó esta obra en todo su esplendor. Trabajada hasta los mínimos detalles para lograr el mayor efecto: tres trompetas en off en los compases iniciales, sutil diferenciación de los planos sonoros con un juego sabio de dinámicas, cinco trompas de pie en las espectaculares fanfarrias del cierre…, la interpretación fue no solo impecable, sino impactante. Esta es una obra maravillosa, ideal para demostrar el virtuosismo de una orquesta, y los miamenses hemos tenido la oportunidad de escucharla muchas veces, sin embargo, el trabajo de Guerrero y la Cleveland ha quedado en un lugar cimero al comparar esta entrega con otras similares y recientes.

Sin duda un cierre de temporada glorioso para la Cleveland y una despedida bien “sonada” para Guerrero.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

El próximo concierto de la Cleveland Orchestra con Gil Shaham al violín será en el Knight Concert Hall del Arsht Center, el 11 y 12 de noviembre. Entradas: 305-949-6722 y www.arshtcenter.org

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