Música

Dos ‘Elíxires’ muy deliciosos y amables

Kristina Jones y Gerardo Ortega lucieron gran química como Adina y Nemorino.
Kristina Jones y Gerardo Ortega lucieron gran química como Adina y Nemorino. Daniel Fernández

El fin de semana pasado tuvimos entre otras ofertas culturales dos puestas distintas de la deliciosa comedia operística El elíxir de amor, de Donizetti. Aunque estrenada en 1832, la obra no pierde gracia, y se sigue poniendo, incluso cambiando y modernizando el ambiente y contexto. Recientemente la Scala de Milán la puso en el aeropuerto de Malpensa con muchísimo éxito. Con menores pretensiones, pero con igual entusiasmo, en Miami fue puesta de maneras muy distintas por la New World School of the Arts (NWSA), con profesionales y alumnos y por la Miami Lyric Opera, con jóvenes y veteranos cantantes.

La de la NWSA, en el Historic Lyric Theatre, tenía el atractivo añadido de visitar esa plaza tanto tiempo olvidada que ha sido remozada y ampliada recientemente. También contaba con una puesta y adaptación inteligente, a cargo de Ardean Lanhuis, que traspuso la acción a un pueblito de pescadores en Nueva Inglaterra, en 1942. Aplausos para la modesta pero hermosa escenografia de Sean McClelland y los trajes de Paula Villarl, que creaban la atmósfera adecuada. Muy bien también la orquesta de alumnos bajo la dirección del prestigioso Alfred Gershfeld.

Kristianna Jones como Adina promete lograr mucho en su carrera con una voz poderosa y de altos y firmes registros. Gerardo Ortega, como el enamorado Nemorino, se mostró muy convincente, especialmente en la conocida aria Una furtiva lagrima. Derroche de gracia y expresividad el Dulcamara del polifacético Landhuis, y muy bien también la Giannetta de Danielle Sanda. El punto flojo de esta puesta fue Roland Marquez, demasiado verde aún para un papel que requiere mucha seguridad en sí mismo y exigencias vocales que no pudo cumplir.

No obstante, el público aplaudió de pie esta producción que resultó muy divertida.

La de la MLO, que vimos el domingo en el Colony, contaba con un elenco totalmente profesional con cantantes y músicos de probada calidad. También a su favor: los supertítulos, que ayudan al público no familiarizado con la trama o el italiano a seguir la acción.

Muy bien Joy Berta como Adina, y da gusto ver cuánto ha mejorado el joven tenor David Pereira que logró un Nemorino convincente y divertido, sobre todo, en su escena con el Dulcamara de Alexander Adams-Lytes, sin duda lo mejor de esta puesta y uno de los mejores que se han visto en Miami. Daniel Snodgrass, uno de los valores frecuentes de la MLO, se lució como siempre en su papel de Belcore, el típico militar conquistador y guapote. Adecuada la Giannetta de Daisy Su, de bella voz.

Uno de los puntos fuertes de esta puesta es la orquesta que, bajo la batuta de la versátil Beverly Coulter logró momentos de brillantez y fue un sólido apoyo para los cantantes.

Ambas producciones muy meritorias y muy aplaudidas de pie, aunque lógicamente, la de la MLO, con más profesionales en el elenco y la orquesta, logró mejores resultados.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

La próxima producción de la Miami Lyric Opera, en el Colony Theatre, será la ópera ‘Marina’, de Arrieta, junio 11 y 12. Info. y entradas: 305-674-1040 y colonytheatermiamibeach.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de abril de 2016, 1:23 p. m. with the headline "Dos ‘Elíxires’ muy deliciosos y amables."

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