Música

La New World con lo ‘clásico’ de hoy

Measha Brueggergosman al centro, acompañada por las vocalistas Mary Birnbaum y Mikaela Bennet recibieron una larga ovación.
Measha Brueggergosman al centro, acompañada por las vocalistas Mary Birnbaum y Mikaela Bennet recibieron una larga ovación. Daniel Fernández

En la noche del sábado 30, el New World Center de la Playa se vistió de gala. El concierto New Work de la New World Symphony (NWS), bajo la dirección de Michael Tilson Thomas (MTT), uno de los creadores que estrenaba obra esa noche, atrajo a un público curioso que al final de la función ovacionó con ganas.

Encomiable la labor pionera de esta orquesta integrada por jóvenes, y de su director, que mantiene un espíritu juvenil y aventurero, al dedicar tiempo y trabajo a obras nuevas y a compositores que posiblemente con las décadas se conviertan en la música “clásica” del futuro.

Abrió la noche con Tides and Currents (Mareas y corrientes), de Timo Andres, quien no solo la presentó desde un vídeo en las pantallas cenitales, sino que fue uno de los dos pianos de esta pieza, que incluye también dos percusionistas. Andres, John Wilson, Matthew Howard y Stephen Kehner dieron una entusiasta versión de esta obra breve e intensa donde los contrastes sonoros simbolizan las fuerzas de la naturaleza. Proyecciones en las pantallas evocaban también las corrientes y las mareas. Al público le encantó, un piñazo.

Luego Stereo / Blind, una especie de cantata semiescenificada, con textos de Lauren Yee y música de Amy Beth Kirsten. Los violinistas Cyntia Burton, Lauren Densinger, Michael McCarthy, Maya Cohon y Kristin Baird también fungían como actores, al igual que el bajista Andrew Chilcote, pero los papeles principales de Annie y Mom, fueron representados por Diana Oh y Dawn McGee.

Interesante experimento sobre la ceguera y el oído, donde jugaron un papel importante las proyecciones de Clyde Scott y las luces de Luke Kritzeck.

Pero lo mejor del programa fue Four Preludes on Playthings of the Wind, de MTT. Inspirada por Leontyne Price, Sarah Vaughan, James Brown e Igor Stravinsky, a quienes el autor conoció, la obra viene evolucionando desde los años juveniles de este, cuando empezó a experimentar con los poemas de Carl Sandburg que lleva como texto. Con soprano, dos voces femeninas, banda de bar y orquesta de cámara, la multifacética pieza (también acompañada por proyecciones de Adam Larsen y luces de Kritzeck) delata el espíritu juguetón y teatral de su autor, hasta al musicalizar estos poemas que resumen con ironía la vanidad de la vida. “El pasado es un cubo de cenizas” es lo primero que se canta.

Formidable espectáculo donde brilló la versatilidad vocal y actoral de Measha Brueggergosman que iba de Price a Vaughan según la pauta. Las vocalistas que en algunos momentos la acompañaron, Mikaela Bennett y Kara Sainz, también hicieron lo suyo a pleno pulmón, las tres enfundadas en trajes de diva diseñados por Dona Granata. Ingenioso el movimiento escénico armado por Jamas Darrah.

La música, con algo de Brown, algo de Stravinsky y mucho de MTT, fue una verdadera diversión (o “diversionismo”) entre el jazz y lo “clásico”, y se ganó una larga ovación. Una obra que sin duda se volverá a escuchar en las salas de concierto del nuevo milenio.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

La temporada de la NWS termina con conciertos el 7 (con proyección en pantalla exterior) y 8 de mayo, a las 8 y 2 p.m. respectivamente, con obras de Berlioz y Sibelius. Info. y entradas: 305 673 3331 y www.nws.edu

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2016, 11:02 p. m. with the headline "La New World con lo ‘clásico’ de hoy."

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