Música

‘Così fan tutte’ una sátira picante

Sari Gruber y Carla Jablonski en ‘Così fan tutte’, que presenta la Florida Grand Opera, dirigida por Bernard Uzan, en el Adrienne Arsht Center y Broward Center.
Sari Gruber y Carla Jablonski en ‘Così fan tutte’, que presenta la Florida Grand Opera, dirigida por Bernard Uzan, en el Adrienne Arsht Center y Broward Center. Rod Millington/FGO

Cuando se habla de la música llamada “clásica” suele olvidarse que lo que ahora se ve como algo muy serio y respetable es en gran medida la obra de jóvenes que en su momento fueron atrevidos, rebeldes, hasta revolucionarios. Ese es el caso de Mozart, que murió con apenas 34 años, y que dejó en sus óperas un legado de irreverencia y de profunda crítica a su tiempo.

En Così fan tutte, estrenada con gran aplauso el sábado 24 por la Florida Grand Opera en el Ziff Ballet & Opera House, el genio travieso de Salzburgo, saboreando el picante libreto de Da Ponte, expone las veleidades del corazón humano con un humor salpicado de cinismo que lo aproxima a nuestro tiempo. No podemos olvidar que los tiempos de Mozart son también los tiempos del Marqués de Sade y del auge de las novelas libertinas.

La divina música de Mozart salva esta picante farsa de la vulgaridad y del mal gusto, aunque a algunas puestas se les va la mano y se pierde el exquisito balance entre la caricatura de situaciones y las sabias reflexiones. Los humanos somos veleidosos, y aunque la obra dice que “así hacen todas” (così fan tutte), en realidad el fustazo nos cuadra a todos, porque desde David y Betsabé (para no ir más lejos), el adulterio y las intermitencias del corazón son esencia de lo humano.

La puesta de Bernard Uzan, a pesar de estar absurdamente ubicada en un hotel de Montecarlo, fue muy gustada por el público en la noche de estreno, quizá porque apelaba con harta frecuencia al humor fácil. Aquí no hubo lugar para sutilezas ni profundidades. Incluso en el exquisito trío Soave sia il vento, distrae al público hacia la risa boba colocando a los novios a espiar detrás de unos matojos, echando a perder uno de los momentos más bellos de la obra. No es de extrañarse el que no haya sido aplaudido, ni ese trío, ni el emblemático coro de Bella vita militar, ni más adelante, Un aura amorosa, la hermosísima aria del tenor, que fue entregada por Jason Slayden de una forma desangelada. Decididamente, toda la primera parte resultó muy floja en todos los sentidos.

En la segunda parte, la acción tomó un poco más de dinamismo y los cantantes se mostraron algo más entregados, tanto en las partes cómicas, como en los momentos de contraste reflexivo. Aquí el público rió y aplaudió más, aunque solo se escuchó un solitario “bravo” en toda la noche, para el saludo del bajo Arthur Woodley, la mejor voz de la puesta.

Especial mención para el director de la orquesta, Ramón Tebar, quien dirigió con su habitual sensibilidad y experiencia, desde el clavicémbalo, y logró manejar la partitura según las fuerzas vocales a su disposición. El público correspondió su entrega con largos aplausos.

Aunque los trajes de Howard Tsvi Kaplan no ayudaban a ubicar la trama en tiempo ni espacio (ya el delirio de situarla en un Mónaco de opereta creaba bastante confusión), ostentaban bellos colores que iluminaban la escena, por otra parte bastante desnuda y plana. Muy bien las luces de Donald E. Thomas, que aportaron atmósfera y ayudaron a “vestir” el escenario.

Largos aplausos premiaron esta puesta que demuestra que la picardía de Mozart sigue vigente, a pesar de todo. • 

‘Così fan tutte’, de Mozart, por la Florida Grand Opera, se mantendrá en cartelera hasta el 14 de febrero, en el Arsht Center y en el Broward Center. (800) 741 1010 y www.fgo.org

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

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