Música

La New World, al calor de la música nueva

Bruce Hornsby estrenó versiones orquestales de cuatro canciones con la New World Symphony (NWS).
Bruce Hornsby estrenó versiones orquestales de cuatro canciones con la New World Symphony (NWS). Carl Dawson

Tres compositores y un cineasta se dieron cita el sábado por la noche en el New World Theatre de La Playa para lanzar al mundo con la New World Symphony (NWS) y el director en residencia Christian Reif, en estreno mundial, cinco obras orquestales, una de ellas acompañada de un video.

Desde la pantalla central, Ted Hearne, nacido en 1982, explicó lo que buscaba con su obra Dispatches, encargo especial de la NWS, la San Francisco Symphony y Boosey & Hawkes. A pesar de las abundantes y variadas fuerzas que requiere la obra, en la que participan todos los instrumentos, más guitarra eléctrica y acústica amplificadas, también explora sonidos inusitados, como los que se producen al tocar o puntear un chelo al que se le ha colocado un corcho entre las cuerdas centrales. La obra pretende encontrar una conexión entre la música “rarefacta” de los conciertos y la que el autor escucha todos los días. A pesar de sus rimbombantes tutti, Dispatches apenas puede escucharse como curiosidad, pero no pasa de ser un intento exploratorio típico de estos tiempos con “mucho ruido y pocas nueces”.

La segunda oferta de la noche era otra cosa. Bruce Hornsby es un fenómeno casi único en el que se unen la tradición popular y el mundo de la música clásica contemporánea. De un lado la balada country, del otro, la música dodecafónica y otras manifestaciones recientes. Las cuatro canciones ofrecidas por este genial compositor e intérprete fueron hermosa muestra de sincretismo cultural y de verdadero talento. Era el estreno mundial de sus versiones orquestales (en arreglo de Bruce Coughlin), con el sensacional acompañamiento de Sony Emory en la batería. Con algo de Ligeti y algo de Willie Nelson, estas canciones fueron lo más aplaudido de la noche. Los chispeantes comentarios de Hornsby contribuyeron a crear desde el principio una conexión muy especial entre público e intérprete.

La segunda parte de la noche estuvo dedicada por completo a El sol caliente, con música de Michael Gordon y videografía de Bill Morrison. Ambos artistas han sido laureados por prestigiosas instituciones, y a juzgar por lo que dijeron en la nota videográfica de presentación que se proyectó al principio, se trata de profesionales que se toman muy en serio a sí mismos y a su obra. Sin embargo, El sol caliente, encargada por la NWS para celebrar el centenario de Miami Beach, tiene un sabor demasiado superficial como para ser tomada en serio.

Con tanto material que existe sobre la bella ciudad playera, las imágenes escogidas por Morrison resultan banales y sumamente aburridas. Un centenario a celebrar presupone una intención histórica que el video no toma en cuenta para nada. Incluso el paso de un huracán en la década de 1920 es trivializado. Entre las figuras reconocibles del vídeo se encuentra el famoso pianista Liberace, en cambio no figuran Jackie Gleason, Al Capone ni tantos íconos de la ciudad. No aparece tampoco la pujante comunidad judía, y a pesar del título en español no se alude a la presencia hispana; ni siquiera la arquitectura Art Deco, de la que se ven breves imágenes, tiene digna representación. Tampoco hay vistas de la actual vida nocturna de la ciudad playera, nada de Lincoln Road, de Ocean Drive, su mundo culinario, salvo unos desconocidos frente a un mostrador de bebidas en un evento al aire libre. La superficialidad parece deliberada, ofensiva.

Treinta y cinco minutos de aburrimiento y bobería acompañados de una música minimalista igualmente aburrida y derivativa. Esta música, sucedánea de Glass y Adams, podría servir para cualquier cosa menos para representar la vibrante Miami Beach, caldo de tantas culturas, y las imágenes, incluso las del mar y el sol (lugar común de todas las playas del mundo) eran igualmente repetitivas y vacuas. ¡Ocho pantallas para tanta banalidad!

El sol caliente dejó a mucha gente fría, en todos los sentidos. Aunque no faltó quien hasta se pusiera de pie a aplaudir, pero ya se sabe que en esta ciudad se regalan los aplausos. • 

Próximo concierto de la New World Symphony, domingo 15 de febrero con Michael Tilson Thomas y el barítono Thomas Hampson, en el New World Center. (305) 673 3331 y www.nws.edu.

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