Revista Viernes

Cuando morirse no es tan fácil

Rolf Lassgård es el protagonista de ‘A Man Called Ove’.
Rolf Lassgård es el protagonista de ‘A Man Called Ove’. Music Box Films

Cada vez que el viejo cascarrabias Ove va a atentar contra su vida, no sin antes ponerse su mejor traje, alguna tontería “muy seria” se lo impide. O bien los vecinos de la asociación que él dirige con mano férrea arman tal barullo que no lo dejan concentrarse en su faena, o la soga no es suficientemente fuerte para sostenerlo y entonces va a echarle la culpa a quien se la vendió. A man called Ove viene de Suecia de la mano de Hannes Holm y se inspira en la novela homónima de Fredik Backman.

El protagonista se pasa todo el santo filme tratando de dejar esta vida. Pero Ove (Rolf Lassgård) resulta ser duro de matar. Un primer tramo muy gracioso nos introduce esta especie de policía de condominio, quisquilloso e insufrible. Ove se ha dado por vencido pero no puede dejar de hacer su ronda cada mañana. En varios puntos el filme recuerda al también sueco El abuelo que saltó por la ventana y se largó.

Se insertan sabiamente los flashbacks en momentos en que el protagonista casi se va al más allá. Y lo que cuenta de su vida que desfila ante él como escenas de un filme, es lo más interesante. Comenzamos a conocer al otro Ove, al niño, al hijo, al obrero, al héroe, al hombre de tierno corazón que descubre la emigrante de enfrente. Pero la parte más dramática está aún por contar.

El filme se torna más profundo y triste en su segunda mitad, cuando nos revela el destino de esa muchacha, Sonja (Ida Engvoll), que muchos años después Ove iría a visitar diariamente a su tumba. La amable escena de un tren nos presenta el contraste de dos desconocidos. Ella es una chica culta que lee El maestro y Margarita; él es un obrero pobre que no conoce a Bulgakov y ni siquiera puede pagar el boleto del tren.

Hay un rasgo deshumanizado que emerge aquí y allá, y se trata de la completa apatía de las personas ante la desgracia ajena. La vida ha hecho áspero e irritable a Ove, pero su alma guarda aún mucho amor que ofrecer, y ese es el obvio y previsible mensaje de esta historia.

La cinta no deja de ser una pequeña delicia, amable y hermosa, y tiene un guión muy sagaz, que armoniza el drama con el humor. Ni en los peores momentos, como el de una última carta de despedida, cae en sensiblerías: “mi gato come atún dos veces al día, y le gusta defecar en privado”, son las instrucciones del hombre llamado Ove antes de irse al otro mundo.

El filme se presenta en el MDC Tower Theater, Sunset Place, AMC Aventura, O Cinema Miami Beach.

@pilarinayuso

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