Revista Viernes

Aprendiendo el lenguaje del otro en ‘Arrival’

Amy Adams y Jeremy Renner en una escena de ‘Arrival’ (2016).
Amy Adams y Jeremy Renner en una escena de ‘Arrival’ (2016). Imagen de cortesía

La película de ciencia ficción del año, Arrival, con el aliento humano de Gravity o de Interstellar, pero muy pegada a la tierra, la trae el franco-canadiense Denis Villeneuve (Sicario), y este es, sin dudas, un muy entretenido y emocional espectáculo de buen cine, a nivel dramático, visual, sonoro e interpretativo.

Y como Gravity, la protagonista es una madre solitaria que ha perdido una hija; lo cual nos cuentan las primeras escenas con perfecta economía narrativa, porque al filme le interesa avanzar en su historia —para luego volver atrás— con la llegada de una docena de colosales naves alienígenas, posadas en distintas regiones del planeta. El plato fuerte está en el aperitivo, y es sin dudas la preparación del encuentro y entrada de los humanos a la gigantesca nave; son momentos que quitan el aliento y puede sentirse en carne propia el temor y desasosiego de los personajes.

Hay una serie de elementos interesantes en esta mirada hacia el otro, que se posa más allá de nuestras narices. La idea de la incomunicación expone el primer obstáculo entre mundos o especies: cómo podríamos aprender a “escuchar” al extraño, sin que aflore la peor parte, hostil y belicosa, la falta de comunicación que conduce a todas las guerras. Nuestra heroína es la lingüista Louise Banks —a quien da vida una muy emocional, frágil y digna Amy Adams, con todas las papeletas del Oscar— contratada por el gobierno de los Estados Unidos con el rostro del coronel Weber (Forest Whitaker) para que, junto al físico matemático Ian Donnelly (Jeremy Renner) intente descifrar el lenguaje alienígena.

Visualmente impactante es la nave misma, gigantesco huevo de apariencia rocosa gravitando en el espacio, a pocos metros de la tierra. Esta figura ovoide, cargada de misterio y poesía que viene de otro mundo, nos propone la idea de grandeza, la del espacio en su inconmensurable dimensión, pero también la posible nobleza de esas criaturas pensantes que habitan la inmensidad cósmica, y han venido a traernos un mensaje.

A su vez, es ingenioso el manejo del tiempo. “Estamos tan atados al tiempo”, dice Banks. Hay un juego de relatividad, de espejo invertido en esta narración donde los “flashbacks” resultan ser “flash forwards”, volteando una historia que acaba donde empieza, como el esférico mundo, como esos continuos aros de humo negro que emanan de los visitantes a la manera de palabras y conceptos. El guión, que adapta el relato A Story of Your Life de Ted Chiang, roza, a su vez, la redondez.

‘Arrival’ puede verse en las salas del circuito comercial.

@pilarinayuso

  Comentarios