Revista Viernes

Adriana Barraza y su legado teatral

Foto de cortesía

La conocida actriz, directora y maestra de actuación, que fue nominada al Oscar en el 2006 por su papel de Amelia, en la película Babel, actualmente se destaca en la novela Silvana sin lana, donde encarna a Trini, una dama de rancio abolengo, nariz fruncida y dedo parado… que de golpe y porrazo queda en la miseria.

“Trinidad es una mujer de clase alta, que nació en cuna de oro. Pero cuando ve que ha bajado todos los escalones de la vida, le cuesta trabajo sobrevivir en un barrio de clase baja”, dice Adriana Barraza, cuyo personaje a pesar de ser racista, clasista y tenerle fobia a la pobreza… cae rendida a los encantos de un humilde panadero.

“He hecho comedia en el cine, en el teatro y ahora en la televisión, creo que me ha salido bien. He dejando por lo pronto el drama, y estoy muy contenta de que me hayan invitado a este gran proyecto de Telemundo”, declara la actriz, quien se ha divertido mucho con su trabajo… pero no ha sido una tarea fácil.

“Hay que ser muy cuidadoso, ya que es muy fácil pasar de la comedia a la fantochada”, afirma Barraza, quien no se parece en nada a Trinidad Altamirano de Rivapalacios.

“Yo soy Virginia María Teresa de Los Ángeles Barraza González… y aparte del nombre largo, no nos parecemos en nada. No comulgo con las ideas de Trini, ni con sus conceptos; solamente el amor a la familia me mantiene unida a ella”, nos dice Adriana, la cual también ha vivido sus altas y bajas.

“Nací el 5 de marzo de 1956, en Toluca, Estado de México… y en estos 60 años me ha pasado de todo. Creo que todo lo que nos sucede en la vida, no hace ser las personas que somos. Y los reveces que he sufrido -incluido el cáncer-, han sido un aprendizaje. Primero que nada, doy gracias a Dios por haber sobrevivido. Estoy muy bien, me hago mis estudios y sigo en tratamiento. Voy a tomar durante cinco años una pastillita que inhibe las hormonas para evitar que vuelva resurgir. Y con esto aprendes a vivir mejor, aprendes qué es lo que hiciste mal con tu cuerpo y a compartirlo con otros. Es una obligación tratar de concientizar y recordarles a las mujeres que deben hacerse el autoexamen, para descubrirlo a tiempo”, afirma la artista mexicana, que vive en Miami y lleva una vida muy diferente a la de una diva hollywoodense.

“La nominación al Oscar me llegó a los 50 años, y ya tenía mucho camino recorrido y mucha experiencia teatral. Ni los abrazos de Brad Pitt, Angelina Jolie, Martin Scorsese y muchos otros famosos me inflaron el ego”, confiesa Adriana, quien previamente a su nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto, por el film Babel, de Alejandro G. Iñárritu, fue candidata en la misma categoría a los Golden Globes, los Broadcast Film Critics Association y al Sindicato de Actores. De igual modo llevaba en su haber una veintena de películas, decenas de telenovelas y centenares de obras de teatro. “Paralelo a mi trabajo ante las cámaras, laboraba en el “Taller de Perfeccionamiento Actoral de Televisa, donde di clases por más de una década. Junto al gran actor y director Sergio Jiménez, compilamos y diseñamos un método de ‘Actuación Técnica”, recuerda Barraza, que actualmente trabaja en el mercado anglo e hispano.

“En los últimos años he participado en películas como: Drag Me To Hell, El Mariachi Gringo, From Prada to Nada, El cartel de los Sapos, Broken Doll y Los 33. La más reciente fue Cake, donde interpreté a la señora del servicio doméstico, que era enfermera, chofer, cocinera y muy buena amiga de la protagonista Jennifer Aniston”, comenta la estrella, quien antes de terminar las grabaciones de Silvana sin Lana, ya tenía varias propuestas en Hollywood.

“Tengo muy buenos proyectos en remojo… pero no quiero adelantar nada, porque del plato a la boca se cae la sopa”, nos dice con buen humor la artista, quien ha dejado un importante legado teatral al Gran Miami, como fundadora del ‘Adriana Barraza Acting Studio’. Una escuela que tiene una metodología propia basada en la experiencia de la maestra Barraza, a quien la respaldan sus 37 años como pedagoga en la actuación, acento neutro y dirección escénica, así como 44 años como actriz internacional.

“Nuestra finalidad es darle al actor una experiencia pedagógica completa a través de la Técnica de Actuación Formal. La metodología se complementa con los 17 años de experiencia internacional en pedagogía actoral de mi esposo, el maestro Arnaldo Pipke, en las áreas de la Bioenergética de la actuación. Además, contamos con un plantel de selectos maestros altamente calificados”, explica Barraza que a pesar de ser una de las pocas actrices mexicanas nominada a los Premios de la Academia, confiesa que ella ha alcanzado su mayor realización, compartiendo sus conocimientos en la formación de las nuevas generaciones de artistas latinos.

Twitter: @doraluzv12

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2016, 2:25 p. m. with the headline "Adriana Barraza y su legado teatral."

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