Revista Viernes

Fito Páez y su gran noche en Miami

Fito Paez durante el show del sábado pasado en el Fillmore de Miami Beach.
Fito Paez durante el show del sábado pasado en el Fillmore de Miami Beach. Foto de cortesía

La noche prometía a un Fito Páez íntimo, desenchufado, solo con la compañía de su piano. La noche prometía eso, y cumplió mucho más. El show del sábado en el Fillmore de Miami Beach fue algo así como una ceremonia laica en que un público venido de todas partes del continente –había una bandera cubana que se robaba la atención entre las primeras filas del teatro– celebró a un artista que brindó lo que mejor tiene: un repertorio de canciones tan personal como exquisito, con una poética visceral y urbana que ha sostenido el artista argentino por más de tres décadas en las arenas del rock.

Fito tocó el piano sobre un escenario desnudo, sin pantallas ni grandes juegos de luces que puedan robar la atención o, lo que es peor, maquillar el vacío de un hecho artístico. Pocos músicos pueden darse el lujo de tener como único protagonista a sus canciones, que todas las emociones se reúnan alrededor de la letra, la música y una interpretación que sabe tocar íntimamente la sensibilidad del espectador.

Pasadas las nueve de la noche el show comenzó con “Hay otra canción”, un bello tema de esa experiencia artística enorme que fue La La La (1986), disco a dúo con Luis Alberto Spinetta, pionero del rock en español en América Latina. Enseguida le siguió “Tema de Piluso”, un homenaje al fallecido cómico argentino Alberto Olmedo –amigo personal de Páez– que es también otro a la ciudad donde nació el músico un 13 de marzo de 1963 bajo el nombre de Rodolfo Páez Ávalos.

Luego fue el turno de “El amor después del amor”, un clásico del artista, parte del disco homónimo que a la vez es el álbum más vendido de la historia del rock argentino. A esta altura el entusiasmo del público en el Fillmore se hacía sentir cantando cada uno de los temas, cargando un teatro casi sold out de emociones urgentes.

Paralela a la gira titulada “Solo al piano” que lo ha llevado a ciudades como Madrid, Londres, DF, Santiago de Chile y Bogotá, Fito estuvo este año realizando una serie de presentaciones en Argentina dedicadas exclusivamente al disco Giros por motivo de los 30 años del lanzamiento de la obra. Sin duda, uno de los puntos más altos de su carrera artística, aquel álbum trabajaba una paleta sonora que incluía tango, chacarera y baguala, considerado este último género como el blues del Altiplano dado la profundidad y desgarro que lo asecha. El sábado en la ciudad de Miami el cantautor recordó ese disco con las gemas “Cable a tierra”, “11 y 6” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Precisamente a la hora de este tema, Fito dejó el piano por algunos minutos y se acercó a la orilla del escenario para cantarlo a cappela, entregando así uno de los momentos más hermosos de la noche: “Luna de los pobres siempre abierta/Yo vengo a ofrecer mi corazón/Como un documento inalterable/Yo vengo a ofrecer mi corazón. /Y uniré las puntas de un mismo lazo/Y me iré tranquila, me iré despacio/Y te daré todo, y me darás algo/Algo que me alivie un poco más”.

En el concierto del sábado también hubo tiempo para que el músico argentino que tiene 27 discos, ha vendido más de 3,5 millones de placas, y cuenta con cinco Grammy Latinos, interprete las canciones de otros artistas que admira. Fue el caso de “Te recuerdo Amanda”, de Víctor Jara, que Páez confesó que cada vez que la canta se emociona –”No hay que olvidar que cuando él compuso este tema estaban matando a medio país”, señaló–, “Desarma y sangra”, del grupo Serú Girán, “Gracias a la vida”, de Violeta Parra. En los homenajes el músico se animó con un tema en inglés, “Ring Them Bells”, del nuevo Premio Nobel de Literatura.

“Me encantó que Bob Dylan lo haya ganado”, opinó. “En algunos lugares se enojaron... Es Bob Dylan, ¡el más grande de todos! Recuerdo que Blood on the Tracks fue el primer disco que escuché de él. Es la parte más hermosa de este país. Dylan es un monstruo de las palabras, de las imágenes, de la música”.

La última parte del show, que en total duró una hora y media, que pasó muy rápido dada su intensidad, Páez cantó una seguidilla de hits irresistibles como “Mariposa technicolor”, “Al lado del camino”, “Dar es dar”, “Y dale alegría a mi corazón”.

Con la desaparición física de Spinetta y Gustavo Cerati, líder del grupo Soda Stereo, el reposo de Charly García, y un Andrés Calamaro cada vez más perdido en su laberinto, Fito Páez levanta la antorcha del mejor rock argentino, el que ha traspasado fronteras y sigue conmoviendo a varias generaciones en el continente.

Siga a Hernán Vera Alvarez: @HVeraAlvarez

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2016, 1:16 p. m. with the headline "Fito Páez y su gran noche en Miami."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA