Revista Viernes

‘Jackie’, el rostro de una joven viuda

Natalie Portman en una escena de ‘Jackie’ (2016).
Natalie Portman en una escena de ‘Jackie’ (2016). Imagen de cortesía

Pablo Larraín nos trae —en inglés— un filme sobre Jacqueline Kennedy, y en su piel una actriz que no se le parece, pero es tal la sinceridad emocional que trasmite Natalie Portman que pronto nos adaptamos al nuevo rostro. El director chileno supo captar ese halo de misterio y atracción teñida de dolor que rodeó a la mujer que vio morir a su marido en sus brazos un aciago día de noviembre de 1963. JFK pasó a la historia como el presidente N. 35 y el cuarto asesinado. Ella siguió siendo el mito, un ícono de la esposa y madre, paradigma de la belleza y la moda, de la elegancia y las buenas costumbres.

Larraín, con Noah Oppenheim en el guión, se circunscribe a un momento de la historia de Jackie: el de los turbulentos días posteriores al asesinato de Kennedy, y los recientes recuerdos que cuenta esta joven viuda a un periodista de la revista Life. Este es correcto pero sagaz, busca la nota de emoción vendible, pero Jackie no es presa fácil de manipular. Le dice, más bien le ordena, los detalles que debe o no incluir en la imagen que trasmitirá al público. “Y yo no fumo”, le advierte, mientras sostiene en sus dedos un cigarrillo.

El filme es también mayormente esa imagen, la Jackie pública. Es el retrato trágico de esta primera dama en estado de shock, que por mucho tiempo lleva —y muestra al mundo— el traje rosa de diseñador manchado de sangre; la vemos siempre digna, rodeada de gente, de Bob Kennedy (Peter Sarsgaard), de políticos y ayudantes, en la improvisada toma de poder del presidente Johnson; la observamos en momento de soledad, entonado por la música de Camelot que simbolizó a los Kennedy, y en el dolor de revelar la verdad a sus pequeños hijos; la vemos con el cura a quien expresa inquietudes existenciales, o apoyando la cabeza en el hombro de la imprescindible Nancy Tuckerman, secretaria y amiga a quien encarna Greta Gerwig.

El cineasta intercala la narración con un interesante trabajo de edición de las conocidas imágenes de Jacqueline guiándonos por la Casa Blanca en 1962, hablando de su redecoración de la histórica residencia. Sobre el background original el rostro de Jackie cambia por el de Portman, provocándonos cierta extrañeza. Para expresar el lado más íntimo y privado el filme recarga el retrato con insistencia de primeros planos de su protagonista a lo largo del metraje. Pero se trata de una pieza biográfica inteligente y emocional. Es la tragedia en el rostro de una joven viuda.

El filme se presenta en MDC Tower Theater, Coral Gables Art Cinema y salas comerciales.

@pilarinayuso

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