Saxo, flamenco y jazz: Antonio Lizana en el Centro Cultural Español de Miami
Antonio Lizana (San Fernando, Cádiz, España, 1986) es un joven músico, compositor y cantante que estudió saxo clásico, y que ha fusionado el jazz con el flamenco. Influenciado por el también músico español Jorge Pardo, que tocando todos los instrumentos de viento para hacer la música de la que hablo, ha logrado una carrera brillante llena de reconocimientos; Antonio se diferencia de este genio innovador, en que también canta, infundiendo un sabor diferente a la más rara de las fusiones de instrumentos con el flamenco.
Lizana ha tocado en el Festival de Jazz de San Sebastián, Jazz 365 Bilbao, Real Teatro de las Cortes… y muchos otros lugares del mundo. Ha grabado discos. Ha trabajado con artistas/grupos como Guillermo McGuill, Big Band de Andalucía (Dirigida por Zé Eduardo) y Maita Vende Cá entre otros muchos; y ha colaborado con artistas como Miguel Ríos, Chambao, Raimundo Amador o José Mercé, la Afro-latin-jazz orchestra de Arturo O´Farril. Ha compartido escenario también con los hermanos Andy y Jerry González, Dave Valentin, Papo Vázquez, Cristina Pato, Ximo Tébar entre otros…
Y ahora, Antonio Lizana se encuentra de gira por Estados Unidos y se detendrá en el CCEMiami, para presentarnos su nuevo álbum, Quimeras del mar. Junto al pianista de ascendencia cubana Marcos Salcines y el percusionista isleño Epi Pacheco, forman uno de los tríos más vibrantes del panorama jazzístico español del momento. Con este trío, Antonio Lizana nos propone un viaje profundizando en la raíz flamenca, que cruzará puentes desde los palos más sobrios del flamenco hasta la vanguardia jazzística. La amabilidad de este talento le permite hacer un breve tiempo y responder unas preguntas para el Nuevo Herald.
¿Te resultó muy difícil hacer esa mezcla rara y exquisita de jazz y cante, cómo fue el proceso?
Surgió de manera muy natural. Por una parte, tocaba el saxo desde niño, tanto música clásica como improvisación, y desde pequeño siempre quise fundirme con el sonido de los grandes jazzistas como Charlie Parker o John Coltrane. Por otro lado, provengo de Cádiz, una provincia del sur de Andalucía, donde el cante flamenco surge de manera natural por todos los rincones, y por el que siempre sentí un amor muy profundo. El deseo de poder llevar ambas tradiciones al escenario, fue lo que me incentivo a componer este tipo de temas.
El jazz es un género difícil, incluso para los consumidores, los oyentes; debe gustar para seguirlo. ¿Hiciste la mezcla de Jazz-flamenco porque así resulta más comercial, más fácil de insertarte?
No. Lo hice porque realmente son las dos músicas con las que convivo, con las que vibro, y las que he estudiado más en profundidad. El hecho de que la fusión de ambas tenga mayor capacidad de difusión, me alegra, y me anima a seguir en la brecha.
¿Te abruma que algunos de los que te siguen se dividan en dos bandos: los que ven en ti a un intérprete del cante, y los que ven a un músico con formación académica que se pierde en la palabra?
No pienso demasiado en el público en este aspecto. Mi carrera musical es algo personal y cambiante. En algunos periodos me encuentro más unido al cante flamenco, en otros al saxo como instrumentista, y en otros a la composición. Esto se va viendo reflejado en los diferentes discos y en los directos. Creo que la responsabilidad del artista es ser fiel a la música que suena en tu cabeza y no ser una marioneta movida por los hilos de lo que esperan de ti.
Teniendo en cuenta que con el jazz puedes improvisar ¿Le pones, al componer, más atención a las letras?
Con el jazz podemos improvisar, pero sobre unas pautas, y al establecer estas pautas (ritmo armonía y melodía) también procuro ser bastante cuidadoso.
¿Qué música escuchas, aparte obviamente de lo que creas?
Mayormente escucho jazz, tanto tradicional como contemporáneo, y mucho cante flamenco. Estas músicas para mí son como el carbón en la chimenea; hacen que el fuego siga encendido, me motivan para seguir estudiando y formándome.
Pete Seeger creía que las canciones podían cambiar a la gente, y que poseen un idioma internacional que no tiene otro género. ¿Qué crees sobre eso, te han cambiado a ti?
Sin duda. De hecho a mí me cambiaron desde mi niñez, haciéndome vislumbrar detrás de las canciones un mundo mágico, que me atraía casi más que la realidad… Por suerte desde hace años me instalé en ese mundo a vivir.
Eres muy joven, intenso, y a la juventud le gusta experimentar ¿Te preocupa volverte escéptico con la edad, temes a las trasformaciones, a ser un tipo cauteloso?
No, lo que me preocupa es la posibilidad de perder la capacidad de sorprender con el tiempo y volverme predecible. Es por eso que siempre trato de estar escuchando y estudiando cosas nuevas, para estar en evolución constante.
Bob Dylan, que está de nuevo de moda por estos tiempos debido al Premio Nobel que acaba de ganar, dijo en algún momento: “La música popular es la única forma de arte que describe el ánimo de los tiempos.” Tú que eres un músico que se adentra en las profundidades del instrumento, pero que también te sumerges en las honduras del cante, ¿Crees en la aseveración de Bob? ¿Deberíamos entonces retirarle el Nobel de literatura?
El arte en cualquiera de sus formas, siempre es un reflejo de la época en que se crea, nadie puede escapar a eso…
Di algo al público que espera para escucharte en Miami.
Les animo a todos a que se acerquen a nuestro concierto, va ser nuestro nuestra primera vez en Miami, y vamos con mucha ilusión de compartir nuestras canciones y de formar una fiesta con toda la gente.
Este concierto forma parte del programa “Música y Aparte” del Centro Cultural Español. La cita es el 26 de enero a las 8:00 p.m., entradas a $10 para el público general y gratis para los socios del CCEMiami, las mismas se adquirirán directamente en la puerta el día del concierto.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2017, 10:11 a. m. with the headline "Saxo, flamenco y jazz: Antonio Lizana en el Centro Cultural Español de Miami."