Revista Viernes

Lion, el niño perdido que llegó a los Oscar

Dev Patel en una escena de ‘Lion’, nominado para un Oscar como mejor actor secundario.
Dev Patel en una escena de ‘Lion’, nominado para un Oscar como mejor actor secundario. AP

Tal vez la historia más conmovedora que hayamos visto en mucho tiempo es esta de nombre Lion, título que no se explica hasta el minuto final de la película. La Academia de Hollywood otorgó seis nominaciones en los apartados de fotografía, música, actores de reparto, guión adaptado del libro A Long Way Home, basado en las memorias del protagonista, y mejor filme a este debut del australiano Garth Davis.

Un niño indio, de cinco años, se pierde en una estación de trenes, quedando separado de su familia y su aldea. Saroo (en la vida real Saroo Brierley), a quien interpretan de niño Sunny Pawar y de adulto Dev Patel, va a parar en un tren a la caótica y multitudinaria Calcuta de 1986, una criatura sola a merced de la crueldad, la extrema miseria y la indiferencia. La suerte del pequeño indigente cambia como por encanto al ser trasladado a miles de kilómetros de distancia, a la isla de Tasmania, donde es adoptado por amorosa pareja australiana (Nicole Kidman y David Wenham).

El guión aprovecha un elemento dramáticamente eficaz para desatar la crisis de identidad del personaje, 25 años después, a partir del reencuentro con un símbolo de su pasado, –un dulce popular de la India, cuyo aroma lo devuelve a aquella infancia que un día se cortó de tajo. Saroo necesita volver a sus raíces, a todo lo que fue, a su madre, a su hermano mayor y su hermanita. Pero no tiene idea de donde encontrar la aldea rural donde nació, en un enorme país; una aguja en un pajar que intenta desesperadamente rastrear a través de Google Earth, guiado por destellos de memorias de sus primeros cinco años. Y el filme logra trasmitirnos esa desconsolada sensación de pérdida.

La extraordinaria historia llega para quedarse en el alma del espectador. Un pequeño resbalón del guión, cuando la madre adoptiva se pone novelera al hablar de una visión mágica que tuvo en su infancia (Kidman en estado de gracia) y un subido tono afligido en su segunda mitad no disminuyen la belleza de este filme. Cine social, de gran humanidad, acompañado por hermosa partitura musical que nos recibe desde créditos llevándonos a vuelo de pájaro por los entrañables paisajes que rodearon la infancia de un niño. Lo demás lo pone Patel, absolutamente identificado con su personaje.

El filme se muestra en las salas comerciales.

@pilarinayuso

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