Revista Viernes

‘The Daughter’, la verdad que destruye

Una escena de ‘The Daughter’.
Una escena de ‘The Daughter’. Foto de cortesía

Una tragedia amarga es esta basada en la pieza de Henrik Ibsen El pato salvaje. Debuta en la dirección y escribe el australiano Simon Stone, quien toma la pura esencia del relato y la traslada a otro tiempo, lugar y situaciones. Solo la hija de esta historia mantiene su nombre original: Hedvig.

La introducción es larga; la trama toma tiempo en desplegarse, hasta que el conflicto explota con la fuerza terrible de un hachazo. Es en sus minutos finales donde está lo mejor del filme, y hay que esperar tal vez demasiado para este golpe dramático, pero con ello se benefician los personajes, cobran cuerpo, sobre todo la chica Hedvig, que se desdobla en sus varias facetas, y en cuya piel se pone la magnífica Odessa Young.

La trama introduce a Christian (Paul Schneider), quien reaparece en su pueblo natal para asistir a la boda de su pudiente padre (Geoffrey Rush) que le dobla la edad a su prometida. Por otra parte Christian reencuentra a Oliver, un amigo de la niñez, quien se ha casado y tiene una hija adolescente. Y está Sam Neill (The piano) como el abuelo de la chica. También hay un pato herido como alegoría, en el jardín silvestre de la casa.

Un secreto bien guardado relaciona a estas familias de desigual clase social. Y el que llega de afuera es el catalizador de la tragedia, el que desentierra lo que por muchos años ha permanecido oculto para terminar destruyendo, con su cargante embriaguez de hombre desgraciado, la vida de otros. ¿Qué hay detrás de este personaje idealista de extrema franqueza? ¿Es realmente mejor vivir en la verdad, caducada e inútil, que en la mentira feliz?

En algún momento, las líneas del bien y el mal, la inocencia y la culpabilidad parecen confundirse. La única luz durable es la de la hija, esta chiquilla toda vida, alegría y pureza. Con un final muy cruel, donde se sacrifica el eslabón más débil de esta enmarañada cadena familiar, el filme nos deja con la certeza de que hay secretos que es mejor mantenerlos quietos, ocultos bajo cuatro llaves.

El filme se muestra en Coral Gables Art Cinema.

@pilarinayuso

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