Revista Viernes

Un viaje exótico con Rossy de Palma

Rossy de Palma encanta a Miami

La actriz española conquistó al público miamense en el Festival de Cine de Miami, durante la presentación del mediometraje "Travelling Lady", de la realizadora y artista Jessica Mitrani.
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La actriz española conquistó al público miamense en el Festival de Cine de Miami, durante la presentación del mediometraje "Travelling Lady", de la realizadora y artista Jessica Mitrani.

El sábado 4 de marzo tuvo lugar en el Olympia Theater —en el contexto del 34 Festival de Cine de Miami— la premiere del cortometraje Traveling Lady, bajo la dirección de Jessica Mitrani, como parte de una presentación general, que llevaba por nombre An Evening with Rossy de Palma, protagonizada por la popular actriz española. Ambas, desfilaron por la alfombra roja y compartieron con el auditorio en una amena charla después de la proyección del filme, que mereció eufóricos aplausos y felicitaciones.

El Nuevo Herald fue el primer medio local en acercarse a la actriz ibérica para conocer los detalles del espectáculo: “Esta tarde veremos la película maravillosa de Jessica Mitrani, que he presentado con ella anteriormente en New York, luego en París, y que llevaremos también a Dallas en junio próximo”; contestó la artista de ojos grandes y expresivos, en un derroche de simpatía, adelantándonos también que, “como no podíamos traernos todo el montaje, porque es muy grande, pondremos la ‘peliculita’, y luego, tendré una actuación en vivo donde cantaré la canción de Traveling Lady e interpretaré algunos poemas musicalizados en compañía del maravilloso guitarrista Hernán Romero. Esto será apenas una pinceladita, una pequeña muestra o extracto del espectáculo que hago para el Piccolo Teatro di Milano, que se llama Resilienza d’Amore“.

Traveling Lady es una animación psicodélica-experimental que recuerda la estética onírica del surrealismo y las obras audiovisuales de Man Ray o André Breton, con evidentes pretensiones feministas. La película se basa en la historia de Nelly Bly, primera periodista estadounidense que en 1889 implantó el récord de darle la vuelta al mundo en apenas 72 días, llevando la ropa que tenía puesta y un pomo de crema hidratante. Ese es el pretexto de Mitrani para hablar de la mujer y de su audacia, haciendo una suerte de burla a los productos cosméticos y estereotipos de belleza; por lo cual escogió, nunca mejor decidido, a la propia Rossy de Palma.

Aunque muchos se han quedado con la imagen de Rossy como actriz, en realidad es mucho más que eso. Cuando le preguntamos sobre qué expresión artística le brindaba mayor realización personal, si la música, el baile, la actuación para cine, teatro o televisión o la moda; y si se consideraba a sí misma como una vedette, nos respondió: “Una vedette es un sueño. Yo diría mejor que soy una artista multidisciplinar, pero lo de vedette me gusta mucho. Sí, vedette de cabarete, me gusta.”

Rosa Elena García Echave (1964), que es su nombre verdadero, es natural de Palma de Mallorca, de ahí que se diera a conocer como Rossy de Palma, a lo largo de su polifacética carrera internacional. En los años 80 debutó como cantante y bailarina en un grupo musical, al tiempo que trabajaba de camarera en un club nocturno, donde conoció a Pedro Almodóvar; quien catapultó su carrera en el cine, motivado por su gracia natural y, por lo que el mismo denominó una “belleza cubista”, debido a su rostro anticonvencional, que nos recuerda las pinturas de Picasso.

A propósito, en varias de sus películas, bromea conscientemente sobre su aspecto, como sucede en Kika (1993), cuando el personaje interpretado por María Barranco, le dice a Juana (Rossy de Palma), “no me mires con esa cara”, a lo que esta última responde: “no tengo otra”. Minutos después en la misma secuencia le dice: “si no fueras tan cardo, ahora que se llevan las caras raras podrías hacer carrera como modelo”, a lo que contesta de forma tajante y ocurrente: “No me imagino yo en una pasarela. Me gustaría ser jefa de prisiones, y estar rodeada de tías todo el santo día”, mientras hace una mueca frente al espejo; “qué heavy eres, Juana”; le dice nuevamente, “Soy auténtica señora”. Esos parlamentos figuran entre los más memorables del repertorio del director manchego, y hablan, irónicamente, de la suerte de Rossy; quien devino, luego, en ícono fashion, inspirando a grandes diseñadores como Thierry Mugler y Jean-Paul Gaultier, entre muchos otros.

“La autenticidad es la cosa más sencilla y más real, no tienes que inventar nada. Se trata solo de ser espontáneo, auténtico, pues tampoco estás salvando vidas. Tu misión es entretener a la gente y amar lo que haces. No es algo que tienes que tomarte muy en serio, ni hacerlo de forma pretenciosa. A mí, por ejemplo, no me gusta la vanidad o ese ego que se construyen ciertos artistas, como si estuvieran creando algo nuevo. Para mí lo más importante es desaparecer, dejar un espacio vacío para que algo suceda. Entonces, el personaje llega y me posee. Se trata de olvidarme de mí misma, mi ego no está allí”; nos confiesa la actriz en un rapto de humildad y lucidez.

Acto seguido agregó una anécdota, digna de una clase magistral sobre la actuación: “La cámara ama que tú no le prestes atención, por eso yo la ignoro. Hay actores que invierten mucho tiempo en la pose. Yo me leo mucho el guion, pero no lo memorizo, pues en la vida casi nunca tenemos tiempo de repetir nada. Dices la oración que toca, en el tono que es, y ahí está la perfección. Por ejemplo, en una comedia muy simpática que hice en 2014 con Patrice Leconte, Une heure de tranquillité, hago de una sirvienta española, con unos patrones franceses que son una pesadilla, y me sorprendió ver al final que mi personaje se ponía las manos sobre el pecho de una forma muy extraña, algo que yo nunca haría, es como una posesión mística. Pues no es la misma forma en que moverías tu cuerpo en la vida real. Para mí es muy fácil desaparecer. Pero otros actores tienen un ego muy grande y tratan de controlarlo todo”.

No obstante, con más de 60 filmes y una docena de series para la televisión y una gran presencia en el cine francés, indiscutiblemente, la veneramos por sus deliciosas apariciones en La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), ¡Átame! (1989), La flor de mi secreto (1995), Los abrazos rotos (2009) y Julieta (2016), todas de Pedro Almodóvar. Sobre su actuación especial en esta última nos dijo: “Yo describiría a Marian, el personaje que interpreto en Julieta, como una maravilla… de sequedad. Es un personaje muy parecido al de Mrs. Danvers en Rebecca, la película de Alfred Hitchcock. Es como esas antipáticas amas de llave que andan siempre amargadas, pero fue un trabajo muy interesante, la verdad. Con Pedro te abandonas un poco y te dejas hacer”.

Por otra parte, concluyó, “es genial ser artista, pues la vida real suele ser bastante dura, mientras el arte te hace volar la imaginación, te inspira y te relaja, tiene un poder terapéutico, te ayuda a vivir -siempre emocionado- otras vidas. Yo estoy muy feliz de que este trabajo me haya escogido a mí. Siento que estoy conectada con algo que es universal: el arte, pues este no tiene límites. Es otra dimensión”. Y así se terminó la noche, y un viaje exclusivo en compañía de Rossy de Palma, una mujer inteligente, carismática, viajera incansable, cuyo paso por Miami dejará una huella difícil de olvidar.

Rubens Riol es historiador del arte, promotor cultural y crítico de cine. Twitter @Rubens_Riol

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