Revista Viernes

‘Frantz’, ambivalente sentimiento franco-alemán

Pierre Niney y Paula Beer en una escena de ‘Frantz’ (2016).
Pierre Niney y Paula Beer en una escena de ‘Frantz’ (2016). Imagen de cortesía

François Ozon se va lejos, a 1919, tras el ocaso de la primera gran guerra en un pueblo alemán. Lejos de su jovencita trasmutada de Young and Beautiful o de su intelectual In the house, se interna en el melodrama más puro, retomando el argumento de Broken Lullaby, de Ernst Lubitsch, de 1932, para situarnos en la soledad y el dolor de la posguerra, concentrados en la figura de una joven viuda, Anna —debuta Paula Beer, en interpretación vibrante— que coloca flores en una tumba vacía. Pero hay un misterioso desconocido que también deja flores al difunto.

A Frantz lo mataron en París, y el doctor Hoffmeister, suegro de Anna, ve en cada francés al asesino de su hijo. Hasta que conoce a Adrien (Pierre Niney), que aparece en tierra ajena, cabizbajo, y cuya historia los Hoffmeister fabrican poco a poco, de sus silencios, de su tristeza y honda melancolía al tocar el violín. Sabemos que aquí hay gato encerrado, y Ozon dosifica la información para mantener el suspense. El hechizo de expectativa se rompe en algún momento, pero para Anna hay más drama oculto bajo el tapete.

El ambivalente sentimiento de amor-odio franco-germano en esta cinta bilingüe, ambientada en ambos países, es el símbolo de una herida mutua que tarda en cicatrizar. La guerra ha terminado, pero no para los padres de los soldados muertos en ambos frentes, que aquí en una cantina alzan sus jarras de cervezas y cantan el himno alemán, y allá levantan sus copas de vino para entonar la Marsellesa.

El blanco y negro da a la imagen una pátina vieja, de película de época, rodada en 35 mm, pero el color regresa en el pasado de este pasado, viene y va según los estados de ánimo. Los paisajes son hermosos, ensoñadores; el poema de Verlaine y el sonido del viento sobre las hojas de los árboles en primavera; la música suave y nostálgica al fondo, todo ha sido plasmado con especial delicadeza. Son los colores de la vida y el deseo de perdonar y volver a amar, en contraste con el luto, el remordimiento y las huellas psicológicas de la guerra.

“Frantz” se exhibe en O Cinema Miami Beach y Coral Gables Art Cinema.

@pilarinayuso

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2017, 9:47 a. m. with the headline "‘Frantz’, ambivalente sentimiento franco-alemán."

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