Juan Pablo Espinosa parodia a los galanes rompecorazones
Lanzando miradas matadoras, con la ceja parada, voz engolada y los labios carnosos estirados a punto de besar… aparece en escena Lucas Duarte, el galán tumbalocas que enamoró a La Fan. Pero debajo del tipo presumido y ególatra que siempre está posando ante una cámara imaginaria, encontramos a Juan Pablo Espinosa, un actor atractivo, carismático y muy amable, que ha logrado una estupenda parodia de esos galanes engominados que causan soponcios a sus admiradoras.
“Estoy feliz de realizar esta telecomedia, ha sido una aventura increíble desde que me dijeron que enviara un video para un casting. Lo grabé, lo mandé y al día siguiente comenzó el corre-corre. Yo estaba en Los Ángeles cuando me llamaron para hacer una audición con la protagonista de una novela en Miami. Salí disparado… y desde que llegué al aeropuerto parecía que ya estaba grabando, pues rápidamente me maquillaron, peinaron, vistieron… ¡Y listo! Aterricé en los brazos de Angélica Vale”, cuenta el protagonista de La Fan.
“A los pocos minutos que nos presentaron hicimos ‘clic’… como si nos hubiésemos conocido en una vida pasada”, agrega el actor colombiano, que interpreta al galán Lucas Duarte, a quien se le ‘chispotió’, que el cariño entre él y la Vale fue amor a primera pizza.
“Tírate encima y aplástame -le dije… Y así fue. Angeliquita me cayó en plancha vestida de pizza. Desde entonces tuvimos una química maravillosa”, comenta Espinosa, que además de flechar con su actuación a la Vale, flechó a Varoni y a todo el equipo de producción.
“Angélica y yo hablamos el mismo idioma, porque no tenemos miedo de burlarnos de todos los que nos dedicamos a la actuación”, asegura Juan Pablo Espinosa, quien nació el 28 de Octubre de 1980 en Bogotá, Colombia… y siempre soñó ser actor.
“Estudié en el Gimnasio Moderno, donde teníamos un teatro espectacular. Yo negociaba con el profesor de gimnasia, para que en vez de estar trotando como una mula, me dejara ir a los ensayos teatrales. No me gustaban los deportes, porque era gordito –a los 13 años pesaba 83 kilos– y odiaba trotar sin camiseta. Además, el teatro era mi vocación. Cuando me gradué en el 98, por obra y gracia del Espíritu Santo… les dije a mis padres que quería ser actor, pero a ellos nos les gustó. ‘Si te vas a dedicar al drama, vas a terminar debajo de un puente’, me dijeron, pues querían que estudiara Administración de Empresas. Pero ahora están súper orgullosos de mi, ya que ellos me inculcaron ese amor al teatro, porque toda la vida me llevaron a ver zarzuelas y musicales maravillosas, como Molly Brown y Sugar. También estuvimos en Nueva York, viendo las obras de Broadway”, recuerda Juan Pablo, quien desarrolló una importante carrera en Colombia.
“Estudié arte dramático en Emmerson College en Boston, donde participé en otras de teatro como Shakespeare y Macbeth. Al terminar mis estudios viajé a Los Ángeles para incursionar en los musicales. Durante ese tiempo fui asistente de casting para DreamWorks, una compañía donde yo podría crecer, pero detrás de un escritorio viendo cómo todos los demás actuaban… menos yo. Era frustrante”, confiesa Espinosa que en el 2004 regresó a Colombia a practicar sus experiencias histriónicas.
“Empecé a buscar trabajo en teatro, pero sólo había chamba en televisión”, cuenta Juan Pablo, quien debutó en el 2005 en la pantallita en la serie Tu voz Estéreo, de Caracol. “Luego firmé contrato con RCN, para realizar las telenovelas Merlina, mujer divina, Floricienta y El último matrimonio feliz, donde logré mi primer protagónico”, declara Espinosa que después de participar en la puesta teatral Close, regresó a la pantalla chica en la telecomedia de Sony Los caballeros las prefieren brutas; en la serie A corazón abierto y protagonizó la telenovela El Secretario, donde adquirió gran popularidad.
“Al terminarla me fui a vivir a LA, donde me llegó La Fan… y aquí estoy”, dice con una sonrisa el actor que ha vivido múltiples experiencias con varios galanes en los set de televisión, y son ellos quienes lo han inspirado para interpretar el personaje de Lucas Duarte, donde se burla de si mismo y del exclusivo gremio artístico.
“El trabajo de actor no sólo es mostrar una cara bonita o quitarse la camisa para exhibir un tórax bronceado y aceitado… pero algunos colegas lo hacen por exigencias de los productores. Nunca olvidaré un casting que hice para TV, donde querían que me quitara la camiseta para interpretar el papel de un mesero… o cuando me escogieron para hacer Merlina, mujer divina, y le dijeron a mi manager: ‘Hay que blanquearle los dientes, broncearlo y volverlo rubio’. En ese momento me pregunté: ¿Por qué no contrataron a alguien que luciera así desde el principio?... Era ilógico. También he visto como algunos colegas se echan goticas de glicerina para llorar… y aunque no es muy profesional, esas experiencias me han servido para enriquecer mi personaje”, confiesa el actor que goza parodiando a lo galanes rompecorazones, porque le encanta la comedia.
“Desde chiquitico veía a Lucille Ball, en I Love Lucy… ¡Wow! A Lucy se le podía estar quemando un cake todo el capítulo y uno se moría de risa. Soy fanático de ella, de Goldie Hawn y de Whoopi Goldberg, que son mujeres exitosas que no se toman en serio a sí mismas”, afirma Espinosa, quien sueña trabajar en Broadway, en brazos de Mariah Carey, porque él siempre ha sido su fan.
Twitter: @doraluzv12
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2017, 9:49 a. m. with the headline "Juan Pablo Espinosa parodia a los galanes rompecorazones."