Revista Viernes

Una cena incómoda con Salma Hayek

Salma Hayek en las instalaciones del Soho Beach House Hotel de Miami Beach, el lunes 5 de junio, durante una intensa jornada de trabajo con la prensa local.
Salma Hayek en las instalaciones del Soho Beach House Hotel de Miami Beach, el lunes 5 de junio, durante una intensa jornada de trabajo con la prensa local. cjuste@miamiherald.com

El próximo viernes 16 de junio tendrá lugar en varios cines de Miami, Fort Lauderdale y West Palm Beach, el estreno comercial del filme norteamericano Beatriz At Dinner (2017), del director puertorriqueño Miguel Arteta. Su protagonista, la mundialmente famosa y carismática actriz Salma Hayek, visitó las instalaciones del Soho Beach House Hotel de Miami para una intensa jornada de trabajo con la prensa local, bajo la coordinación de Roadside Attractions Publicity. El Nuevo Herald se acercó a la estrella hollywoodense para indagar sobre algunos detalles de su más reciente propuesta. “Creo que esta es una película necesaria y oportuna”, comentó la también empresaria de origen mexicano y ascendencia libanesa; cuyo nombre significa ‘paz’ en árabe, muy a tono con su vocación filantrópica y relevante activismo social.

El filme narra la curiosa historia de Beatriz (Salma Hayek), una inmigrante de origen mexicano que practica la medicina holística y trabaja como terapeuta en un hospital de pacientes con cáncer de Santa Mónica, mientras brinda sesiones privadas de masaje a la dueña de una gran mansión. Al averiarse su auto, queda atrapada en el lugar y es invitada a una cena de negocios donde conoce a Doug Strutt (John Lithgow), un magnate de Bienes Raíces, sin escrúpulos, dueño de hoteles y campos de golf, quien además presume de masacrar animales en África. Durante la sobremesa ambos personajes se enfrentan, ya que poseen puntos de vista contarios.

¿Es cierto, que de todos los personajes que ha interpretado a lo largo de su carrera cinematográfica, Beatriz, es el que más cerca está de usted como ser humano? ¿Cuáles son esas similitudes?, ¿qué intereses tienen en común?, ¿qué causas defienden? “Yo creo que sí. Me identifico mucho con ella. A mí me gustan mucho los animales, siempre me acuerdo de mi tierra y me llena el alma de tristeza ver lo que está pasando en el mundo”, contestó la también cineasta y productora. A lo que agregó el director, presente en la charla: “nosotros pensamos en ella desde el principio, porque tiene un corazón muy grande, tiene mucha inteligencia en los ojos, es graciosa y no tiene miedo de decir lo que piensa. Entonces era la actriz perfecta para ese personaje”.

El guion original de Mike White, colaborador habitual de Arteta, proponía una comedia clasista de humor negro, inspirada en sucesos tan dramáticos como la matanza en 2015 del león Cecil, símbolo de un Parque Nacional de Zimbabwe, y en cómo él reaccionaría si, hipotéticamente, conociera personalmente al asesino. La historia también fue concebida durante el proceso electoral de Donald Trump, antes de que asumiera la presidencia de los Estados Unidos. De modo que a partir del diseño de los personajes protagónicos, su autor evidencia un agudo contraste entre adversarios que simbolizan la división de América en el momento actual: el bien y el mal, pobres y ricos, perdedores y ganadores, mujeres y hombres, demócratas y republicanos, carnívoros y vegetarianos, amantes de los animales y cazadores, curación versus destrucción, profundidad y superficie, espiritualidad y materialismo. Todo un dilema político y filosófico que problematiza el tema de la justicia de una forma trascendente.

Sobre dicha situación la artista opinó: “la película demuestra cómo estamos polarizándonos cada vez más en todo el mundo, no solamente en los Estados Unidos. Hay ciertos temas en los que vamos a tener que unirnos y trabajar juntos para sobrevivir como seres humanos. Es importante tratar de no aislarnos o sentir que somos especiales y que por ello podemos hacer lo que se nos antoje sin sufrir alguna consecuencia. Mi personaje le dice a su antagonista, ‘destruir algo te toma apenas dos segundos, pero arreglarlo puede demorar una eternidad’, o ‘serás muy poderoso, pero hay cosas de las que no te podrás esconder.” De modo que, Beatriz, le da una lección de humanidad a ese grupo de élite, puesto que ellos creen poder infligir dolor o actuar la maldad hacia el prójimo impunemente. Confían en que su dinero los hace intocables, superiores.

Sin embargo, y uno de los aspectos más interesantes del filme, es justamente el tema de la xenofobia, el racismo y la discriminación. En ese sentido Beatriz encarna “la diferencia” o lo que los Estudios Poscoloniales han denominado “el otro cultural”. Ella es mexicana, curandera, no habla muy bien inglés, la confunden con una sirvienta, cuando supuestamente es una amiga de la casa; le preguntan con irrespeto si cruzó la frontera legalmente, y no le prestan atención a sus consejos por creer que es demasiado esotérica. Cuando le preguntamos al director y a la actriz, acerca de los recursos que usaron para representar esa excepcionalidad dentro del grupo, Hayek respondió: “echamos mano a todo lo que pudimos, mi acento, por ejemplo, pues yo no hablo inglés como ellos, la forma de vestir, la estatura, (que la hace notablemente inferior respecto a las demás mujeres, quienes llevaban tacones para acentuar ese contraste), y su inexpresividad; además, no usamos maquillaje para ser más consecuentes con su pureza espiritual o desinterés por las cosas materiales”.

A esto, Miguel Arteta añadió: “fue un placer increíble dirigir a Salma, porque ella entendió todo muy bien. Nuestras únicas discusiones fueron durante los ensayos, mientras hablábamos de su personaje. Salma puso su corazón. La idea era hacer una película sobre cómo se siente ser una persona diferente, en este caso, un inmigrante. Cómo te puedes enfrentar a una gente a la que no le importa lo que tú piensas. Yo creo que todos nos sentimos de esa manera en algún momento. Fue delicioso ver cómo Salma, a pesar de todo su éxito, siempre mantuvo la humildad, ese calor y esa emoción que eran fundamentales para la película”.

Salma Hayek (Veracruz, 1966), fue enviada a estudiar en un colegio religioso en Luisiana, a la edad de 12 años, donde le diagnosticaron dislexia. Más tarde comenzó a estudiar Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana de México, pero no finalizó la carrera para dedicarse a la actuación. Incursionó en el teatro, y luego protagonizó novelas para la televisión con mucho éxito, como el caso de Teresa, entre otras. En 1991 se traslada a Hollywood y comienza a probar suerte en películas como El callejón de los Milagros (1995), por la que fue nominada a un premio Ariel; la popular cinta Desperado (1995) junto a Antonio Banderas, From Dusk Still Down (1996), bajo la dirección de Robert Rodríguez, en la piel de Pandemónium; El coronel no tiene quien le escriba y Wild Wild West, ambas de 1999; Traffic (2000), Frida (2002), su inolvidable interpretación de la pintora surrealista mexicana, Frida Kahlo, que le valiera una nominación al Oscar por su notable y compleja caracterización en la versión de Julie Taymor, así como Spy Kids y Once Upon a Time in Mexico, ambas de 2003; Bandidas (2006), junto a su entrañable amiga Penélope Cruz, Savages (2012), Tales of Tales (2015) y How to be a Latin Lover (2017) con su coterráneo Eugenio Derbez, además de hacer la voz de varios personajes en filmes de dibujos animados como El gato con botas (2011), El profeta (2015) y la picante cinta para adultos Sausage Party (2016) donde interpreta a Theresa Taco.

Casi al final de la película Beatriz/Salma interpreta “Las simples cosas”, una canción en español que los demás personajes aplauden sin entender lo que significa, la actriz que ha sido también modelo de marcas como Avon y Revlon, vocera de la UNICEF, dueña de la productora Ventanarosa para filmes sobre temas de la cultura de los latinos, quien defiende los derechos de la mujer y de la infancia, nos contó la siguiente anécdota: “la canción me la escogió Miguel, en verdad fue un momento muy especial, porque a diferencia de otras películas donde he cantado, en esta no estaba borracha, canté con el corazón, aunque ahora que me acuerdo, había hecho un poco de marihuana (risas), por eso me quedó tan bien”.

Beatriz at Dinner, es un filme concebido con inteligencia, belleza cinematográfica, coherencia morfológica y conceptual, con la suficiente ironía y sutileza que la convierten en un suspenso inquietante de tono satírico y mordaz, es una provocación al estado actual de la política y un desmontaje severo de la pérdida de valores humanos en la época actual; sin contar que le ha regalado a Salma Hayek la oportunidad de volver a brillar con uno de sus personajes más hondos y estremecedores después de su memorable Frida. No se pierdan este filme sobre la compasión, la ira y la venganza. La cena esta servida y el tenedor de Beatriz está bien afilado.

Rubens Riol es historiador del arte, promotor cultural y crítico de cine, en Twitter: @rubens_riol

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de junio de 2017, 9:35 a. m. with the headline "Una cena incómoda con Salma Hayek."

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