Miami Film Machine, un canto de amor a la ciudad y a la cultura hispana
Quizás ya usted sepa que la Florida es el tercer estado del país con más alto índice de rodajes cinematográficos, después de California y Nueva York, cuyo impacto en la economía local alcanza hasta cerca de 150 millones de dólares al año bajo el criterio de renta y locaciones; pero quizás ignora el hecho de que Miami constituye uno de los mayores centros de producción y distribución de la industria del cine, la publicidad, la música, los nuevos medios, la fotografía y la televisión, a nivel global. A lo que podemos añadir también el crédito de ser la capital de la cultura latina en USA, debido a la convivencia intercultural de múltiples comunidades de habla hispana. Circunstancias generadas en gran medida por su ubicación geográfica de clima tropical y legado inmobiliario de alto valor histórico. Todo lo cual convierte a nuestra ciudad en un destino turístico por excelencia, donde prospera –de a poco– la cultura.
Miami, más allá de esa postal paradisíaca, divulgada y sobrevendida por el mundo del espectáculo, al tiempo que asume su condición de escenografía ideal en tantísimas obras audiovisuales, lucha también por defender su autenticidad y la fibra de su capital humano. Después de que Moonlight (2016), filme escrito y dirigido por talento local se alzara con tres premios Óscar, y nos ubicara de nuevo en el mapa, muchos artistas han hallado el estímulo suficiente para emprender nuevas iniciativas en aras de defender su espacio vital.
Por todas estas razones, aplaudimos un evento que tendrá lugar este 5 de octubre en el Miami Dade College del Downtown, titulado Miami Film Machine, un proyecto de colaboración entre Ediciones Suburbano y Proa Films, como parte de las actividades de la edición del 2017 de la Fiesta de la Lectura, iniciativa creada desde hace 4 años por la Fundación Cuatrogatos; dedicada al fomento de la literatura y las artes en español, en el marco del Mes de la Herencia Hispana.
“Esa noche se proyectarán 4 cortometrajes realizados por directores de cine de Miami, a partir de historias escritas por autores latinos locales, que reflejan la vida de los hispanos en la ciudad”. Nos explica Pedro Medina León, uno de los principales gestores del proyecto junto al cineasta mexicano Cristian Proa. “A Cristian lo conozco desde algún tiempo. Un día conversando decidimos hacer un cortometraje inspirado en personajes de uno de mis cuentos y así surgió la idea de adaptar 4 piezas producidas por escritores de Miami en colaboración con cineastas de nuestra comunidad, con el fin de reivindicar el cine y la literatura hecho en casa”, añadió.
“Yo tengo una editorial que se llama Suburbano. De ahí salieron los escritores y Cristian, por su parte, está bastante involucrado con otros cineastas, y así salió el combo”, explica. En un programa de apenas una hora y media, se exhibirán 4 cortometrajes concebidos de manera independiente, pero que de alguna forma siguen el concepto de filmes plurales como Paris, je t’aime (2006) con secuelas en Nueva York y Río de Janeiro, donde directores invitados de todo el mundo, dan su impresión de esas grandes ciudades desde la ficción. Con la diferencia de que nuestros autores y directores son de acá o viven aquí, y no hablan desde la visión superficial del turista trasnochado, sino con un sentido de pertenencia que dinamita tópicos como la identidad y la inmigración, etc. Tal como lo podremos apreciar en The Spirit Was Gone dirigido por Cristian Proa basado en los personajes del libro Lado B de Pedro Medina León, y protagonizado por los actores cubanos Héctor Medina y Jennifer Rodriguez. Un hombre que es perseguido decide no seguir corriendo. Así, hace un viaje a su memoria para entender el momento histórico en el que vive, donde los humanos se cazan mutuamente por ser diferentes.
Un libro con una hoja marcada es lo que Gretel encuentra en una vieja librería de Miami. El recuerdo íntimo de un pasado de miseria en otro país se mezcla con la historia del Premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis Singer en una película que es un ensayo sobre el exilio, la literatura y los gestos cotidianos que se muestran como bellas revelaciones. Esto nos cuenta a grandes rasgos Libro libre, cortometraje dirigido por Kenneth O’Brien-Llontop y escrito en conjunto con Hernán Vera Álvarez. Vagón, por otro lado, de Jonathan De Champs, basado en el relato corto The Best Revolution del Premio Nobel Gastón Virkel, nos narra la relación entre tres extraños en un caluroso día de Miami, cuando el metro mover se retrasa y estos deciden crear un plan para aliviar su descontento. Mientras Tears, dirigido por Carla Forte se inspira en el poema Ballad of the Woman Who Cried de Xalbador García.
Proyectos tan nobles como este no impiden que sintamos orgullo por filmes –tan variopintos y simbólicos– rodados también aquí, desde épocas tan tempranas como 1933, con Volando a Río, primera vez que Fred Astaire y Ginger Rogers compartían la pantalla del musical; o Garganta profunda (1972) de Gerard Damiano, ese clásico de la era dorada del porno; El Guardaespaldas (1992) con Whitney Houston y Kevin Costner o Loco por Mary (1998), desternillante comedia con Ben Stiller y Cameron Diaz; así como la recién estrenada Rough Night o Hasta que el cuerpo aguante (2017), protagonizada por Scarlett Johansson, entre muchas otras.
Sin embargo, en materia de producción y creación local queda mucho por hacer en materia de cine, según no explica Cristian Proa, uno de los protagonistas de esta iniciativa: “creo que el movimiento cinematográfico en la ciudad va creciendo. Hay grandes esfuerzos, pero tenemos que sacudirnos el lenguaje y los arquetipos heredados de la televisión para contar historias más honestas y con mejor factura. Y en cuanto a eso, siento que ayudaría mucho tener mejores referencias cinematográficas”, argumenta un joven que está en la industria del cine día tras día. A lo que agrega: “No hay demasiado haciéndose, los estímulos fiscales son todavía insuficientes para poder crear una industria, pero hay esfuerzos aislados que han tenido muy buena respuesta en el extranjero y han sido rodados acá. En ese sentido la infraestructura está un poco partida. Abundan los trabajos de directores estudiantes, estimulados por las universidades, y por otro lado, el de algunos directores ya maduros creando con recursos muy limitados. Afortunadamente hay instituciones como Filmgate o el mismo Festival de Cine de Miami, que buscan la manera de ayudar” concluyó.
Queda por ahora acudir esa noche en busca de nuestro barrio, reflejado allí en la pantalla para romper la inercia de nuestra vida cotidiana en la ciudad del sol.
Miami Film Machine, Jueves, 5 de octubre de 7:00 pm - 8:30 pm, Miami Dade College, Room 6100 (Building 6, 1st Floor), 300 NE Second Ave., Miami, Fl 33132.
Rubens Riol es historiador del arte, promotor cultural y crítico de cine. Twitter: @rubens_riol
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2017, 2:19 p. m. with the headline "Miami Film Machine, un canto de amor a la ciudad y a la cultura hispana."