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Zona Franca: El fenómeno social de las revistas del corazón

Muchas personas piensan que las llamadas “revistas del corazón” nacieron en España. Debe ser por la popularidad que tienen en ese país. En realidad, esas publicaciones tuvieron su origen en Francia (se les conocía como presse du coeur, es decir, “prensa del corazón”), donde comenzaron a editarse un poco después de la II Guerra Mundial. Sus primeros números se ocupaban de las noticias de la realeza europea de aquella época, como las coronaciones (la de Raniero III de Mónaco, en 1950, y la de Isabel II de Inglaterra, en 1952, aparecieron en todas las portadas), los noviazgos entre príncipes de diferentes monarquías, las bodas y los nacimientos; sin contar las recepciones en los palacios y los cruceros por el Báltico. Con el tiempo, el género se extendió a otros países; sobre todo a España donde, como decíamos, son muy populares. Allí comenzaron a proliferar, primero como revistas culturales y de información general dirigidas a la mujer, para después incluir noticias sobre la vida de las celebridades y la farándula. En la actualidad hay revistas dedicadas solamente a este tipo de noticias, como Hola, una de las más conocidas, que se distribuye en casi todo el mundo, incluida la ciudad de Miami, donde se vende mucho.

La mayoría de estas revistas están primorosamente editadas y su contenido es eminentemente gráfico; las fotografías a todo color ocupan páginas enteras y son más importantes que los textos. Es evidente que sus editores creen en la frase que dice: una imagen vale más que mil palabras. Fotos y pies de grabado solamente, por favor. Los personajes entrevistados, siempre en el marco de sus lujosas residencias o sus yates de paseo, son miembros de la realeza, aristócratas europeos, actores, cantantes, deportistas y toreros. Quizás por eso es que han sido acusadas de frívolas, de carecer de un verdadero compromiso social y de ofrecer una visión distorsionada de la realidad. Sin embargo, la verdad es que a veces su mala fama es injustificada. Y es que estas revistas nunca han pretendido ser otra cosa que una prensa de consumo para entretener y distraer a sus lectores. Son, por decirlo de alguna manera, una prensa amable y ligera; sin pretensiones, como no sea, por una parte, satisfacer el ego de las celebridades y, por la otra, aliviar el tedio del ciudadano de a pie mediante el atisbo de un mundo diferente al suyo: el de los ricos y famosos. A sus críticos, ellos podrían decirle: si quieren leer artículos de opinión, compren un periódico y vayan a las páginas editoriales.

En Miami, aunque diferentes en formato y contenido (algunas con temas de interés femenino: moda, salud y belleza), también las tenemos. Y al igual que sus contrapartes europeas, también se ocupan de noticias sobre la vida de los artistas y celebridades. Sin embargo, hay un creciente número de lectores que en lugar de Vanidades, People en Español o TVyNovelas, prefieren comprar la revista Hola. Sé de muchas empleadas de oficinas médicas y bancos que, en sus horas de almuerzo, salen apuradas a comprarlas en los estanquillos cercanos. Es un fenómeno curioso que tal vez valdría la pena estudiar. Creo que más que nada, en algunos casos, es una especie de evasión subliminal que le permite al lector escaparse de su rutina diaria para poder ver a los más famosos personajes del mundo paseando por las calles de ciudades que esperan conocer algún día. En otros casos, se trata de personas que han visitado España en varias ocasiones (son los que en lugar de pagar por tener HBO, pagan por Televisión Española y Antena 3) y se identifican con su estilo de vida: paella valenciana, vinos de la Rioja y tablaos flamencos. Aunque sea aquí en Miami. Para estos lectores, que se saben de memoria el orden de sucesión al trono de las principales casas reales de Europa, las múltiples y deformantes cirugías en el rostro de Cayetana, la duquesa de Alba, son más importantes que las que provocaron una infección en los glúteos a Alejandra Guzmán. Los rumorados amoríos de William Levy no son nada en comparación con la noticia de que la hija de Isabel Pantoja, de solo 18 años de edad, se fue de la casa, embarazada y sin trabajo. Es decir, puestos a escoger entre cotilleos europeos o los chismes de El Gordo y la Flaca, se quedan con los primeros.

En ambos casos, se trata de lectores adictos a las “revistas del corazón”, unos a las españolas y otros a las de Miami. Nada malo en ello. Después de todo son, tanto unos como otros, los que han logrado que las tiradas de la vilipendiada “prensa del corazón” sean superiores a las de la llamada “prensa seria”, y que se haya convertido en uno de los fenómenos sociales más difundido de la cultura impresa.• 

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2014, 10:45 a. m. with the headline "Zona Franca: El fenómeno social de las revistas del corazón."

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