Revista Viernes

Doña Paulina, bolero y cena ‘gourmet’ a la uruguaya

Es raro pasar un sábado a las 10 p.m. por Doña Paulina, este pequeño restaurante de comida uruguaya del suroeste de Miami, y no ver un grupo de clientes esperando por una mesa.

En la portada del menú se cuenta la historia de Doña Paulina “Tota” Nuñez, la propietaria de un pequeño restaurante en el balneario uruguayo de Aguas Dulces, en el que se inspiraron para abrir este lugar.

El chef Don Davis, propietario del Doña Paulina, cuenta que su abuela “Tota” abrió un pequeño restaurante en el balenario uruguayo de Aguas Dulces, hace 30 años, hoy propiedad de su familia, “Allá lo lleva mi madre, y acá en Miami hemos seguido esta tradición”, afirma.

Los sábados el cantante argentino Oscar Beli tiene un repertorio de clásicos del cancionero latinoamericano, que presenta acompañado de su guitarra: Usted, Alma, corazón y vida, La flor de la canela, Procuro olvidarte, Mujer de las cuatro décadas, Cuando un amor se va, Caballo Viejo y El cuarto de Tula o La Guantanamera. Cuando canta En un beso la vida, del bolerista cubano Orlando Contreras, le hacen coro desde las mesas.

La decoración del lugar es muy sencilla, con piezas de artesanía, faroles, cazuelas y una colección de placas de automóviles, que cuelgan de las paredes revestidas de madera. Alvaro Depalleja, un uruguayo que va vestido con una camiseta del equipo de fútbol de su país, y su esposa, Mariane Gómez (cubana), vienen regularmente. “Hace un tiempo invité a una tía mía que conoce el Doña “Tota” de Uruguay”, dice Alvaro, “y me dijo que este se le parecía muchísimo”.

Inocencio Lorenzo y su esposa Dalia son dos cubanos que escogen el Doña Paulina para salir a cenar el fin de semana. Preguntaron a unos amigos dónde comer carne bien hecha, les recomendaron este lugar, y no se han arrepentido.

Otros como las cubanas Ana María Descalzo y Cecilia Zamora y la española Maite Zaneo vienen casi todos los fines de semana a Doña Paulina. La mesa de estas tres amigas es una de las más divertidas. Vienen a comer y escuchar música, para después pasar por algún club y terminar la noche bailando. Llevan tanto tiempo viniendo que se conocen la historia al dedillo. “Antes se llamaba Doña Tota”, explica Ana María, “pero ya existía una franquicia mexicana con el mismo nombre, así que lo cambiaron por Doña Paulina. Además, entre tanto latino de Miami, el nombre se prestaba para muchas bromas”.

Según Melisa Ambrosio, mánager de Doña Paulina, para satisfacer el gusto de todos los clientes, al menú de platos uruguayos se le han añadido acompañantes de la cocina latinoamericana, como el arroz, los frijoles negros, los plátanos maduros y los tostones con salsa chimichurri, un aporte rioplatense a este plato típico de la cocina cubana y de otros países caribeños.

En las carnes, la entraña (churrasco) y la parrillada uruguaya son de los más populares. Ya sea para una o dos personas, lo que le sirven siempre es mucho más de lo que le cuesta, y casi siempre, más de lo que se puede comer. Como dice el dicho: “Hay para comer y para llevar”. También hay costillas de cordero, empanadas y El chivito, un sándwich preparado con cane de res que se descubre como una suculenta curiosidad gastronómica. Como entrante, se le sugiere la provoleta, los chinchulines o los chipirones.

Si quiere probar una pasta lo que se dice uruguaya de verdad, pruebe los capelletis (sombreritos) a la Caruso, un plato considerado casi patrimonio nacional en Uruguay, cuya salsa, creada hace 60 años por el chef italiano Raimondo Monti, combina el jamón cocido, trozos de champiñones salteados y caldo de carne muy concentrado. Casi tan legendario como el gran Enrico, a quien se la dedicaron.

Si es de los que se muere por lo español, pida una cazuela o una parrillada de mariscos, que lo dejará hablando con la zeta. Para pescado, la recomendación especial, lo que se ve mucho en las mesas, son el asopado y el salmón a la parrilla.

Y si queda espacio, pida un Chaja, el más uruguayo de los postres uruguayos que puede encontrar en Miami. No empalaga, y dicen que se llama así porque la panetela es tan suave como el plumaje del pájaro del mismo nombre. • 

Doña Paulina, 8263 Bird Rd., (786) 452-8266, Menú y horarios en www.dondavisrestaurants.com

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de agosto de 2014, 7:32 p. m. with the headline "Doña Paulina, bolero y cena ‘gourmet’ a la uruguaya."

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