Revista Viernes

Un magnífico Cantinflas

La cinta hispanomexicana Cantinflas no resulta tan grande como el genio que homenajea, pero es tan amable que da gusto verla. Con ella Sebastián del Amo, quien antes realizó otro biopic, El fantástico mundo de Juan Orol, quiso revivir al actor más famoso del mundo hispano, y le salió un filme dulce y entretenido. Tiene a un español nacido en Cataluña, Oscar Jaenada, en la piel de Cantinflas. ¿Español?... Pues sí, y funciona asombrosamente bien.

El guión, muy respetuoso, de Edui Tijerina y Del Amo, cuenta la historia de Mario Moreno desde que, joven y pobre, hizo trabajos de limpieza en su barriada natal, intentó boxear y fue noqueado en el primer round, toreó y salió magullado él, y en cada cosa que hacía le salía una disparatada comicidad. Terminó subido en las tablas de una carpa, cuando una vez alguien del público voceó: “¡En la cantina inflas!”. Así nació “Cantinflas”, el genial personaje pícaro e improvisador, enredado en sus dicharachos. Su talento extraordinario lo llevó a los teatros y platós de Ciudad de México.

La cinta no revela todo, sino lo que merece quedar en la memoria: el gran amor del genio mexicano por su esposa, la bailarina rusa Valentina Ivanova (Ilse Salas), sus coqueteos en la fama, sus solidarias luchas en la industria, sus tristezas y alegrías. Paralelamente, en un tiempo más cercano – fines de los años 1950– se entrelaza una línea dramática en Los Angeles, donde un obstinado productor, Mike Todd (Michael Imperioli), intenta desesperadamente involucrar al célebre mexicano en su película La vuelta al mundo en 80 días. Pero Mario Moreno no es cualquier actor, no necesita dinero, sino conservar su independencia del monopolio de los estudios

foráneos. Solo un comediante, el más grande del mundo, podría convencer al otro más grande del mundo. Cantinflas ganó, en 1956, el Globo de Oro por su memorable actuación en La vuelta al mundo…

Sin dudas, el gran privilegio y reto del filme están en su colosal personaje. Casi un milagro ha sido el desempeño del actor español escogido para el papel, quien ha dicho que en sus estudios del cómico le interesó “la lágrima del artista, no la carcajada del personaje”. No es un imitador de los gags, gestualidades y acentos del legendario “peladito” de gabardina rota y pantalones caídos, sino que actúa como si llevara el personaje en la sangre, su esencia le brota con asombrosa naturalidad. Jaenada es lo mejor que tiene Cantinflas… ¡ahí está el detalle! • 

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2014, 7:45 p. m. with the headline "Un magnífico Cantinflas."

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