Revista Viernes

Pedro Almodóvar, un cineasta de culto en el Coral Gables Art Cinema

“Almodóvar: The Top Ten”, en el Coral Gables Art Cinema desde este viernes hasta el 9 de agosto.
“Almodóvar: The Top Ten”, en el Coral Gables Art Cinema desde este viernes hasta el 9 de agosto.
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Pedro Almodóvar Foto de cortesía

¿Quién habría sospechado, allá por la década del 70, que aquel joven de origen manchego como El Quijote, desaliñado y rebelde —creador de películas inmorales y subversivas, con tantos fanáticos como detractores— se convertiría en un cineasta de fama mundial, con 2 premios Oscar, 2 Globos de Oro, 9 Goyas, una retrospectiva en el MoMA, miembro honorífico de la Academia de Cine de Hollywood y Presidente del Jurado del Festival de Cannes en 2017?

La historia del cine ha colocado a Pedro Almodóvar en el trono que merece. Esto nos sugiere Nat Chediak, en sus palabras de introducción al ciclo Almodóvar: The Top Ten —que tendrá lugar del 27 de julio al 9 de agosto, en el Coral Gables Art Cinema— cuando suscribe: “No hay mayor alegría para un programador de cine que encontrarse con un cineasta totalmente original (…). Tal fue mi agrado al descubrir sus películas y programarlas, por primera vez en los EE. UU., en 1984, primer año del Festival de Cine de Miami. Hoy en día, no solo es el cineasta español más famoso, sino también uno de los mejores directores del mundo, y punto”; añadió de forma categórica Chediak, considerado “el decano del cine de arte en Miami”.

El debut de Pedro Almodóvar coincidió, justamente, con un cine de resistencia, eco de La Movida Madrileña (ola contracultural que abogaba por la libertad de expresión y la demolición de tabúes sociales); la cual contribuyó a restaurar el alma española tras el fin del régimen de Franco en 1975. Ante semejantes rupturas políticas, un filme como Pepi, Luci, Bom, y otras chicas del montón (1980), constituyó una exploración cabal de dicho movimiento alternativo, de estética punk, que anunciaba el temprano interés —de este director— por la comedia sórdida, lo carnavalesco, así como el feminismo radical y escatológico.

A partir de ese momento el cine de Almodóvar comienza a tomar cuerpo para ir evolucionando, basado en principios estéticos que llaman la atención, debido a su estilo decididamente personal. Su imitación de la estética televisiva y de estudio, el uso —en los decorados y sets de filmación— de colores brillantes y saturados, que son un guiño al lenguaje de la publicidad y al arte pop; el protagonismo de la acción dramática versus la planimetría de los personajes, cuya profundidad psicológica emula a veces con la inmediatez del Comic; sujetos que debaten su existencia en el presente histórico con la frialdad de la crónica periodística; la dignificación de la mujer (profesional o ama de casa), en constante diatriba con los hombres, egoístas y superficiales; además de su gusto exacerbado por los objetos: teléfonos, ventanas y esquinas, que demuestran una marcada asunción del kitsch. Conjunto de factores que lo hacen deudor de clásicos como Billy Wilder, Douglas Sirk, Luis Buñuel, y Alfred Hitchcock, al tiempo que convierten su obra en un pastiche posmoderno, donde no falta el homenaje ni la parodia.

Desde el mismo nombre de la productora El Deseo, la cual funda junto a su hermano Agustín, podemos advertir el denominador común de la mayoría de sus largometrajes. Me refiero a esa indagación permanente sobre la naturaleza humana y las relaciones interpersonales, donde destacan temas como el amor, la promiscuidad, los celos, la traición, la familia y la muerte. En este sentido los títulos de sus primeras películas son bastante elocuentes: Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1983), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), Matador (1986), La ley del deseo (1987) y ¡Átame! (1989). Dos de las cuales han sido incluidas en esta serie, que además contará con All About Almodóvar: A Conversation with Nat Chediak, a cargo de Javier Chávez, en Books & Books, el martes 7 de agosto de 8 a 9 p.m.

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María Barranco, Rossy de Palma y Antonio Banderas en una escena de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988). IMDb Foto de cortesía

Ya para la década de los 90 se había hecho notable la afición de Almodóvar por el melodrama de los años 40 y 50 y el humor esperpéntico, mezclados con el cine noir, todo esto unido a situaciones en ambientes domésticos, delirios freudianos, guiones sinuosos y su creciente tendencia por dirigir a grandes actrices como Carmen Maura, Chus Lampreabe, Verónica Forqué, Rossy de Palma, Bibi Ándersen, Victoria Abril, Marisa Paredes, Cecilia Roth y Penélope Cruz. Algunas de las cuales descubrió, impulsando sus carreras al estrellato internacional. Ahí está una larga lista de filmes que lo atestiguan: Mujeres al borde de un ataque de nervios (1989), Tacones lejanos (1991), Kika (1993), La flor de mi secreto (1995), Carne trémula (1997) y Todo sobre mi madre (1998). En las que siempre hubo comentarios sobre la vida pueblerina, citas autobiográficas, la omnipresencia de la figura materna, y padres de familia que eran, al mismo tiempo, afocantes travestis o transexuales, y un sinfín de situaciones extravagantes.

A estos efectos, no puedo dejar de mencionar otro de los elementos más distintivos de su poética, me refiero al protagonismo de la música en la banda sonora de sus películas, por lo general nostálgica, triste, pesarosa, donde destacan intérpretes como Chavela Vargas, Sara Montiel, Luz Casal, Los Panchos, Caetano Veloso, La Lupe y Cocha Buika, entre otros. Por otra parte, y todo hay que decirlo, sus filmes más recientes han demostrado cierta irregularidad, en tanto que son muy diversos entre sí: Hable con ella (2002), La mala educación (2003), Volver (2005), Los abrazos rotos (2009), La piel que habito (2011), Los amantes pasajeros (2013) y Julieta (2016); lo cual nos habla de un cine lleno de contrastes, donde se mezcla lo urbano y lo rural, lo culto y lo popular, lo tradicional y lo moderno, lo cotidiano y lo extraordinario, lo sublime y lo ridículo, lo frívolo y lo trascendente.

Me parece totalmente posible y justo que un director que le ha obsequiado tantas historias al mundo —durante aproximadamente 4 décadas— a veces se diga y se contradiga. Lo cierto es que de los caprichos iniciales de enfant terrible, quedarán intactos para siempre su genialidad, su carácter excéntrico, su apuesta por el valor cinematográfico del dolor y de la vida. Convertido hoy en cineasta de culto, es tiempo de olvidar las poses, y reconocer que pocos han hecho un cine tan herido, tan visceral, tan emocionado, tan en carne viva, siempre al límite. Esta retrospectiva en el Coral Gables Art Cinema, exhibe apenas diez títulos dentro de su amplia filmografía. Pero como a los clásicos, siempre habrá que ir allí para volver a mirar.

El ciclo Almodóvar: The Top Ten, tendrá lugar del 27 de julio al 9 de agosto, en los horarios habituales del Coral Gables Art Cinema, para más detalles visitar la página web del teatro. Mientras que, All About Almodóvar: A Conversation with Nat Chediak, a cargo de Javier Chávez, se realizará en Books & Books, el martes 7 de agosto de 8 a 9 p.m.

Rubens Riol es historiador del arte, crítico de cine y promotor cultural. Twitter @rubens_riol.

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