‘I Love Lucy on Stage’: entre la nostalgia y la caricatura
Con constantes risas, aplausos y ovación de pie recibió el estreno de I Love Lucy Live on Stage, el público que abarrotaba el martes el Arsht Center.
Inspirada en el clásico sitcom (comedia de situaciones) de la década de 1950, la obra de Kim Flagg y Rick Sparks, con música de Peitor Angell y canciones y arreglos de Wayne Moore, trata de reproducir la atmósfera de un estudio de televisión de esos años, donde, ante el público, se filmaban estos episodios que aún se siguen presentando en numerosos canales, y hasta hace poco formaban parte del paisaje televisivo de todo el país.
Un éxito como ese es muy difícil de reproducir; no obstante, entre la nostalgia y la caricatura, esta obra ofrece dos horas de sano entretenimiento que para unos es una sonrisa al pasado vivido y para otros un chiste más o menos degustable sobre el mundo ridículo de sus abuelos.
A la talentosa Thea Brooks le toca encarnar a la genial pelirroja Lucille Ball, que antes de su entrada en la TV y en la inmortalidad de la comedia, obtuvo gran reconocimiento como actriz y bailarina. Ball era mucho más que Lucy; pero su talento para el humor visual, único de su personaje, la iguala a las grandes creaciones de Chaplin, Keaton y Benny Hill. Brooks pasa la prueba de fuego con gran aplauso del público.
Sin embargo, la estrella de la noche es el cubanoamericano Euríamis Losada, que encarna al gran artífice del programa: Desi Arnaz, con su alter ego, Ricky Ricardo. Educado en Miami, el joven ya cuenta con serios aciertos en su carrera, aunque su debut musical a nivel nacional es esta producción que posiblemente le abrirá muchas puertas más. Arnaz fue el único de los cuatro actores principales del programa que nunca recibió un premio por su actuación. Quizá porque los jueces consideraron que su personaje estaba tan cercano a la realidad del actor, que su trabajo actoral era mínimo. Losada, en cambio, sí ha recibido premios, y se desenvuelve muy bien en este papel, sobre todo, con los números musicales El cumbanchero y el famoso Babalú, que fuera distintivo de Arnaz.
Lori Hammel y Kevin Remington también se destacan al encarnar a Ethel y Fred, los graciosos vecinos de los protagonistas. Destacados profesionales, su número musical final fue muy aplaudido.
Mark Christopher Tracy como el locutor de televisión que va llevando el programa conversando con el público cumple adecuadamente con su tarea. Especial mención para los integrantes del cuerpo de baile y canto, que se encargan de encarnar distintos personajes hablados y de los bailes y jingles de comerciales, que le dan un caricaturesco toque de época a la puesta.
Los trajes de Shon LeBlanc y Kelly Bailey, que reproducen con gracia las modas de la época, contribuyen no poco a este éxito; al igual que los decorados de Aaron Henderson, efectivos y funcionales, que facilitan los cambios escénicos.
Gracias a la dinámica dirección de Sparks, I Love Lucy… se desliza por casi dos horas de ininterrumpida jovialidad, que si bien no llega ni remotamente a la genialidad de los originales, deja al público satisfecho. •
‘I Love Lucy’ se mantendrá en el Ziff Ballet Opera House del Arsht Center, 1300 Biscayne Blvd, hasta el 5 de octubre. La nueva producción de ‘Broadway in Miami’ será ‘Cinderella’, a partir del día 28. (305) 949 6722 y www.arshtcenter.org.
daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "‘I Love Lucy on Stage’: entre la nostalgia y la caricatura."