Diego El Cigala trae su ‘Romance’ a Miami
Cuando en el 2003 se escuchó a Diego El Cigala cantar “niebla del riachuelo, ‘amarrao’ al recuerdo te sigo esperando”, se supo que no solo podía cantar tangos, sino que lo iba a hacer de una manera muy suya, más bien extraordinaria, esa que terminaría por unir los ritmos flamencos con los cubanos y los argentinos, y que abrió una puerta a históricas colaboraciones entre músicos de ambos lados del Atlántico.
Esa Niebla del riachuelo, que consiguió emocionarnos entre canciones emblemáticas cubanas que nos tocan más cerca, como 20 años, de María Teresa Vera, y Lágrimas negras, de Matamoros –que le da nombre al álbum ya legendario que lo unió con el maestro Bebo Valdés– regresó en el penúltimo disco de Cigala. Romance de la luna tucumana lo trae ahora de gira por Estados Unidos y este sábado 22 al Fillmore de Miami Beach.
“Me gusta ir a la aventura un poco, encontrarme con lo que va a pasar, porque si no, no tiene gracia. Hay que ir al natural”, dice Cigala en conversación telefónica desde un hotel de Estados Unidos.
“Hemos estado cuatro días en San Francisco, con los teatros llenos, la gente eufórica, muy respetuosa, muy entusiasta. Ha sido un exitazo”, resume de la gira, en la que ha interpretado los temas de Romance de la luna tucumana, pero también flamenco, bolero y más tango.
“No los dejo respirar”, promete el cantante, que de igual manera trabajó sin descanso en Romance de la luna tucumana. El disco, que lleva el nombre de un tema de Atahualpa Yupanqui, que Cigala considera tiene una letra muy lorquiana, “se grabó en tres semanas enteras, trabajando día y noche en mi casa de Madrid”.
Más que una continuación de Cigala & Tango (2010), que incluyó algunos de los imprescindibles del tango, este es un disco más folclórico, pero también con un sonido aventurero. De esto es en parte responsable el guitarrista y compositor español Diego García, conocido como “El Twanguero”, por esa afición suya al twang, un sonido norteamericano que está más cerca del jazz, del blues y de las guitarras de Nashville, como el mismo García describe en un video sobre el origen del disco en YouTube.
García le propuso a Cigala emplear guitarra eléctrica en vez de acústica, y a Diego le encantó. Así lo dice con orgullo, cuando habla de él, y lo presenta como el guitarrista de Andrés Calamaro, que fue a su vez quien se lo presentó en un concierto en México.
Cigala también cuenta en el contrabajo con Yelsy Heredia –“guantanamero”, apunta sobre el joven músico cubano que recientemente lanzó su propio disco, Camino a Maisí. Heredia lleva 10 años tocando con Cigala y sin duda tiene mucho que ver con ese tumbao caribeño que se escucha en muchos temas del gitano y que en los conciertos levanta a medio auditorio de sus butacas. Pero una coincidencia que luego resultó feliz unió a Cigala con una leyenda de la percusión cubana, José Luis Quintana “Changuito”.
Cigala cuenta en una extensa entrevista con el periodista Juan Cruz, de El País, incluida en el material informativo que acompaña el disco, que Changuito estaba varado en Madrid, más bien “embarcado” por un empresario que lo contrató y no cumplió su palabra. Changuito terminó hospedado en casa de Cigala y fue entonces cuando se comenzó a grabar el disco. Así, lo que era una cena común entre amigos podía terminar convertida en una sesión de grabación cuando a Cigala se le ocurría una idea y los demás se lanzaban a tocar.
Las colaboraciones continuaron y para cantar Por una cabeza, un temazo de Gardel, llegó Adriana Varela “La Gata”, una tanguera profesional. Cada uno cantó la parte que era ideal para su voz, y el balance es perfecto.
Sin embargo, la guinda, como la describe Cigala, fue la voz de Mercedes Sosa, una grabación que le dio la familia de “La Negra”, para hacer la extraordinaria Canción para un niño en la calle, un tema triste pero fuerte, porque como le dice Cigala a Cruz: “A esta hora. Exactamente. Ahora mismo hay un niño en la calle”.
A Cigala, que tiene tres hijos y ya es abuelo, eso le preocupa. ¿Cómo es eso de ser abuelo?
“Magnífico, estoy feliz”. Y cuando se le pregunta si carga a los nietos, dice: “No, pero ya me toca”. El cantante, que reside ahora en República Dominicana, disfruta la cercanía de toda Latinoamérica y de un clima que le permite estar en shorts todo el año.
“De Madrid no extraño nada. La situación es tan precaria y decadente”, y entonces apunta: “Extraño a mi madre y a mis hermanos”. Ya Cigala está grabando el próximo disco, que será un homenaje a la salsa. “Puedo decir los autores grandes. Estarán Beny Moré, Rolando Laserie, Bebo Valdés, Tito Puente, Cheo Feliciano, Lavoe, Johnny Pacheco y la Fania”.
Y cuando lo dice, allá en San Francisco, como un rumor, se oye por detrás el Caribe.•
Diego El Cigala en concierto, sábado 22, 8 p.m., Fillmore Miami Beach, 1700 Washington Ave., Livenation.com o (800) 745-3000.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2014, 1:00 a. m. with the headline "Diego El Cigala trae su ‘Romance’ a Miami."