Revista Viernes

CRÍTICA DE CINE: ‘Kung Fu Panda 3’, la fuerza del autoconocimiento

El panda Po posee el espíritu de lucha de los 5 Furiosos, aunque este oso gordiflón tiene mucho más de tierno y buena gente que de belicoso. En la tercera de la franquicia, según una antigua leyenda china, Po es el escogido guerrero dragón del Kung Fu, para afrontar una misión de mucho honor que requiere un gran requisito: el autoconocimiento.

Desborda simpatía la cinta animada de DreamWorks, que dirigen Jennifer Yuh y Alessandro Carloni, con las voces de Jack Black, Bryan Cranston, Angelina Jolie, Dustin Hoffman. Aquí se da el encuentro de Po con su padre biológico, el oso Li, y ambos se irán a la aldea secreta de los pandas, sin imaginar que su otro padre ganso, el Sr. Ping, se les ha colado en la cesta del almuerzo. Nadie ajeno puede conocer la villa, pero el ganso sabe guardar secretos; la prueba es que esperó veinte años para revelarle a Po que era adoptado, les dice – lo cual parecía bastante evidente-, y así el filme tiene momentos deliciosos.

Primero se trataba de enseñarles Kung Fu a los que ya saben, sus amigos furiosos Tigresa, Mono, Mantis, etc., y Po resulta un desastre. Pero tendrá que enfrentarse al gran villano sobrenatural Kai, y de lo que se trata es de descubrir quién es él realmente, porque la mayor fuerza está en ser lo mejor de uno mismo. La historia de artes marciales es muy tierna y humana, con marcado tono asiático en personajes y ambientes, con su bailarina de cinta Mei Mei, sus escuadrones de pandas “rollito de primavera” y “noodles”. Lo mejor está en el avispado ritmo que no decae, con escenas llenas de gags y dicharachos para hacer pensar, como “a veces hacemos cosas incorrectas por las razones correctas”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de febrero de 2016, 7:58 a. m. with the headline "CRÍTICA DE CINE: ‘Kung Fu Panda 3’, la fuerza del autoconocimiento."

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