Adiós al fenómeno de la televisión británica, ‘Downton Abbey’
Para los adictos a la serie Downton Abbey de Masterpiece Theater, en WPBT canal 2 de televisión, se nos acerca el tiempo final de las ilusiones, porque con la sexta temporada, que comienza el domingo 3 de enero, a las 9 de la noche, concluye esta saga, producida por Carnival Films/Masterpiece Co.
Un alto porcentaje de latinos mira televisión en inglés también, y este show ha sido un fenómeno de audiencia durante todos estos años. Mayormente, porque encierra la historia de una clase social en Inglaterra –cuyo estilo de lujosa vida fue desapareciendo con el tiempo–, y la cual se fundamentaba en el “manor house”, es decir en la mansión en las afueras de Londres que denotaban su dinero, su prestigio y su buen vivir.
Estos palacetes no han desaparecido, sin embargo, ahora se han convertido en sitios de turismo, como el de Downton Abbey, cuyo nombre verdadero es Highclere Castle, al oeste de Londres, que en la realidad histórica sufrió avatares similares a los que cuenta la historia de la familia Crawley de la serie. Los que la habitan son aún de la familia original, el Earl y la condesa de Carnarvon. Ellos permitieron la filmación en sus dependencias, por buen dinero, claro está, y la producción usó los salones principales y añadió estudios para los interiores de los sirvientes, que en la historia son parte esencial de la vida de esta familia. En contraste con otras películas y series, esta en particular no se basó en ninguna novela. Fue idea original de Julian Alexander Kitchener-Fellowes, Baron Fellowes de West Stafford, DL, actor, novelista, director de filmes y escritor de guiones, y miembro de la Cámara de los Lores. Ya antes había escrito el libreto de Cosford Park, una cinta que le valió el Oscar por el guion. Y escribió el musical Mary Poppins, que abrió en Broadway en 2006. Aunque este drama ya termina, ahora trabaja en un libreto para una cinta sobre la familia Crawley.
La serie sexta comienza en 1925, cuando todo está cambiando en la Unión Británica. Es interesante que en uno de los episodios los dueños abran la mansión a los habitantes del pueblo, y cobren por el recorrido, para donarlo a una caridad. Cuando ven que tanta gente quiere ver el castillo se preguntan si esto no sería una buena fuente de ingresos para mantenerlo. Este es precisamente el objetivo principal del Earl de Grantham, Robert Crawley (Hugh Bonneville): no perder la mansión, tema que se repite en cada serie. Y que retrata la realidad de los Carnarvon.
Otro suceso que implica el despacioso cambio de las costumbres es el regreso de una de las antiguas sirvientas a la que ha ayudado la hija menor de la familia, Lady Sybil, ya fallecida desde hace unos años, para que se hiciera secretaria. Ahora es recibida a comer en la cena de los señores, porque ha ascendido en la escala social. Y, por razón de matrimonio, el que había sido chofer de la familia Tom Branson (Allen Leech), también se sienta siempre a esa mesa, ya que es el viudo de Lady Sybil y padre de la nieta del Earl, Sybil Sybbie Branson. Han regresado de América, y Tom hace un papel de casamentero muy jugoso.
Ya que el tema principal de la serie sexta es con quién se casará Lady Mary Crawley (Michelle Dockery), la hija mayor del Earl. Ha aparecido un nuevo pretendiente al final de la quinta serie, que es de alta familia, pero que se dedica al deporte de los autos. Y aunque se enamora de él no quiere sufrir perdiendo a otro marido como el primero, en un accidente de carretera. Y un segundo tema, al nivel de los de abajo, es otra boda, la de Mr. Carson (Jim Carter), el típico y excelente mayordomo de Downton Abbey, y Mrs. Hughes (Phyllis Logan), el ama de llaves escocesa, porque ya es una propuesta que quedó en el aire en la serie quinta. Pero hay un escollo, ella no sabe si él desea tener relaciones íntimas con ella, dada la edad de ambos.
Cada personaje se mantiene fiel a su carácter, los malos serán malos, los buenos y dulces llorarán, los cínicos seguirán siéndolo, los tradicionales cumplirán con su papel. Por esa razón había que terminar la saga. Ya no tenía más cuerda que aflojar. Aunque se ha rumorado que es en parte porque la actriz más importante en el grupo, Maggie Smith, ya no deseaba volver después de este año. Y sin ella en el papel de la duquesa Violet Crawley, madre de Robert, la serie quedaría coja. Es una actriz de un ingenio peculiar, y es la que añade todas las frases irónicas en sus réplicas a su opositora, la prima menos rica, Isobel Crawley.
Los aficionados hemos disfrutado la saga de Downton Abbey, porque nos trae la nostalgia de una época de mucho estilo. Es también el mensaje de que los sirvientes tenían sus vidas de amor e ilusión, a la par que los señores de la casa. Que había una humanidad que iba más allá de las clases sociales, de la mansión y de las riquezas. Que todos han sentido y sienten las mismas pasiones. Por lo menos, creámoslo o no, ese es el ideal que nos ha pintado Fellowes para solaz de nuestras almas.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2015, 3:35 p. m. with the headline "Adiós al fenómeno de la televisión británica, ‘Downton Abbey’."