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Peligran las visas de inversión que han financiado negocios en Miami

El Tap 42 Craft Kitchen & Bar en Wynwood, uno de los negocios que se financió con fondos EB-5, abrió sus puertas en junio.
El Tap 42 Craft Kitchen & Bar en Wynwood, uno de los negocios que se financió con fondos EB-5, abrió sus puertas en junio. Cortesía TAP 42

Un programa federal que ha ayudado a financiar a docenas de nuevos proyectos en el sur de la Florida en los últimos 10 años, intercambiando visas norteamericanas y tarjetas de residencia por capital extranjero para inversiones, está a punto de acabarse, según sus partidarios.

El programa de visas EB-5, que la comunidad de inversionistas estima ha canalizado más de $18,000 millones de capital extranjero en negocios norteamericanos desde el 2008 –incluyendo cientos de millones de dólares en la Florida– expirará el 30 de septiembre a menos que el Congreso lo renueve.

Entre algunos de los actuales proyectos de importancia que utilizan fondos del EB-5 se encuentran el tanto tiempo esperado Florida East Coast Industries Brightline MiamiCentral, y la estación del downtown de Miami del tren de pasajeros All Aboard.

SkyRise Miami, el ambicioso proyecto para un rascacielos y atracción turística de 1,000 pies de alto planeado por el urbanista Jeff Berkowitz, que se piensa inaugurar en el 2020, también contaría con dinero de EB-5 como parte de su presupuesto de $430 millones.

Sin embargo, el EB-5 enfrenta críticos en el Congreso que quieren cambiar el programa o incluso eliminarlo de una vez. Para lograr una audiencia justa, el EB-5 debe competir con el siempre polémico presupuesto federal, la reforma fiscal propuesta por el presidente Trump y un sinfín de otros temas de interés que tienen fechas de cierre que se avecinan.

El programa EB-5 se creó en 1990 como parte de una amplia reforma del Congreso sobre la política de inmigración. Le permite a un extranjero, que invierte $1 millón en un proyecto que genere al menos 10 empleos a largo plazo, obtener una visa y una tarjeta verde si el proyecto se termina. La inversión que se exige se baja a $500,000 si se llevara a cabo en un área donde hubiera alto desempleo.

El programa EB-5 no empezó a cobrar fuerza realmente hasta el 2009, cuando la Gran Recesión afectó considerablemente los préstamos comerciales por todo Estados Unidos. A medida que los bancos y otras fuentes tradicionales de crédito daban marcha atrás, los negocios comenzaron a emplear inversiones del EB-5 para de este modo cubrir el vacío que iba surgiendo.

Los críticos del EB-5 afirman que es una ineficiente herramienta de inversión, un innecesario subsidio para acaudalados urbanistas, y un blanco fácil para la manipulación y la corrupción. “Lo que hace es ahorrarle dinero a mucha gente que ya es rica y se enriquece más”, dijo David North, miembro del Center for Inmigración Studies, un grupo de estudios de Washington que critica fuertemente la inmigración.

Pero lo que nadie discute es que desde bares de cerveza hasta gigantescas líneas de ferrocarril, el dinero de EB-5 está impulsando el desarrollo económico y a los negocios locales en el sur de la Florida a gran velocidad. Según las últimas cifras disponibles, las inversiones del EB-5 en el estado aumentaron de $10,500,000 en el 2011 a $150,500,000 en el año fiscal 2013.

El impacto exacto del EB-5 es casi imposible de medir, ya que el gobierno mantiene pocas estadísticas sobre el programa. Nadie sabe con certeza cuántos proyectos del EB-5 han triunfado, cuántos han fracasado ni cuántos empleos se han creado.

Sin embargo, el dinero se aprovecha mediante otras medidas económicas. La organización “Invest in the USA” estima que el ingreso total del producto doméstico invertido en Florida por proyectos EB-5 aumentó de $15 millones a $179 millones. Los ingresos fiscales a nivel estatal y local crecieron de $858,822 a $10,918,299.

Por lo general, el dinero de EB-5 sirve como lo que los urbanistas han dado en llamar “fondos mezzanine”, es decir, se encarga de llenar el vacío entre lo que los bancos aceptaron financiar y el costo total del proyecto.

Los préstamos mezzanine que se obtienen de un banco o de otro prestamista tradicional podrían cobrar entre 14 y 18 por ciento. Pero dado que a los inversionistas del EB-5 les interesa obtener sus tarjetas de residente, están dispuestos a aceptar una pequeña fracción, a menudo entre uno y tres por ciento.

La financiación de estos proyectos por lo general se hace mediante centros conocidos como EB-5 que funcionan como conductores del dinero de inversión del programa. En una fecha tan reciente como el 2010, había menos de 100 centros EB-5 alrededor de EEUU; ahora hay más de 850. Aunque financian todo tipo de negocios, desde granjas hasta talleres de chapistería, la mayor parte del dinero se emplea en proyectos de bienes raíces. En la Florida, ello incluye desde pequeños negocios hasta desarrollos enormes.

Doug Rudolph, ejecutivo principal de Tapco Restaurant Group, dijo que sus dos primeros restaurantes Tap 42 Craft Beer Bar & Kitchen –el local de Boca Raton, que abrió en el 2015, y el de Coral Gables, que se ianuguró en el 2016– usaron cada uno $2.25 millones de dinero EB-5, lo que equivale al 20 por ciento del costo total de construcción.

Los otros dos locales del grupo –uno en Midtown, que abrió en junio, y otro que se planea abrir en el Aventura Mall– usaron $2.5 millones cada uno. Rudolph afirmó que los tres restaurante actuales ya han creado “tres o cuatro veces” la cantidad de empleos que se exige bajo las reglas del EB-5. Esa cifra varía, según el monto de la inversión.

El proyecto de $200 millones de Hollywood Circle que en la actualidad se construye en un lote de 3.2 hectáreas en la US1 y Hollywood Boulevard, estará compuesto por tres torres residenciales que incluirán un boutique hotel, un restaurante gourmet, amplio estacionamiento y un supermercado Publix.

El proyecto está a cargo de Gold Coast Florida Regional Center, que se creó en el 2010 como una forma de llenar el vacío que dejó la partida de Lehman Brothers, Morgan Stanley y otras granes compañías tras la recesión del 2008.

Curiosamente, a pesar del tempestuoso ambiente del debate sobre inmigración en EEUU, pocas críticas sobre el EB-5 tienen que ver con las propias visas o los 10,000 inversionistas extranjeros y sus familiars (el límite anual de EB-5 inmigración que establece la ley) que las usan para entrar a EEUU anualmente.

“La mayoría de la gente no se da cuenta de que un millón de inmigrantes llega al país todos los años”, señaló North, un enconado crítico de EB-5. “En el contexto de un número semejante, 10,000 no es nada, apenas una gota en la cubeta”.

Un problema aún más grande es que casi todo el mundo, hasta los más entusiastas partidarios del EB-5, admite la administración ineficiente del programa, y la burocracia de inmigración, que tal vez sabe mucho de visas, pero muy poco sobre flujo de capital, capitalización o cualquier cosa que tenga que ver con la rama de los de bienes raíces.

“El componente de inmigración del programa EB-5 es trivial”, dijo el abogado de Philadelphia Ron Klasko. “El programa EB-5 no pertenece al servicio de inmigración.

Y sigue Klasko: “Lo que hace es crear problemas a varios niveles. Cuando se habla del ritmo del negocio –sobre todo en el campo de los de bienes raíces– no tiene mucho sentido que se impliquen las autoridades de inmigración. No es algo muy realista. Pero es la verdad”.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de julio de 2017, 4:40 p. m. with the headline "Peligran las visas de inversión que han financiado negocios en Miami."

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