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Una pandemia de precios caros: el COVID-19 provocó una explosión en el costo de la vida

La pandemia ha atacado por todos los frentes: el precio de los alimentos por los aires, $4 más que aparecen en la cuenta del restaurante, un nuevo cargo por COVID-19 para costear las medidas de protección a los clientes; ese letrero en las consultas de los médicos anunciando $10 dolares por encima de las ya abultadas facturas que los dentistas y doctores cargan a sus pacientes.

Esos son algunos de los costos que ha traído el COVID-19, que golpea el bolsillo de todos y ahoga a los 30 millones de desempleados en Estados Unidos.

Para Jilma Guevara, quien perdió su empleo de guardia de seguridad en el Aeropuerto de Miami en marzo y tiene gastos de más de $300 en medicina, la situación es desesperada. Ella no sabe cómo va a pagar los $1,600 de alquiler ahora que va a vivir solo con la ayuda del desempleo de la Florida, unos $250 semanales, después que el 31 de julio se terminó el subsidio federal de $600.

Y sobre todo se pregunta si tendrá que elegir entre pagar el techo y comer porque el aumento del costo de los víveres y productos de primera necesidad la están llevando contra la pared.

“Mi situación no es difícil, sino muy, muy difícil. Tengo que pagar renta, tengo que buscar mis medicinas porque me pueden venir enfermedades si no se controla la diabetes, y tengo que comer”, dijo la guardia de seguridad de 57 años que considera que su factura del supermercado ha aumentado de un 15 a un 20 por ciento, y a pesar de que está en una difícil situación, no ha recibido cupones de alimentos.

Guevara suma a sus preocupaciones financieras una sensación de “rabia y molestia” porque la compañía para la que trabajaba, Eulen America, recibió millones en ayuda federal provenientes de CARES Act para pagar a sus empleados, y sin embargo no ha vuelto a contratar a una empleada experimentada como ella.

“Esta es la primera vez que me veo desempleada y espero que sea la última”, expresó Guevara, que no le gusta recibir ayuda del gobierno y que sueña con volver a trabajar, aunque hasta ahora ha llenado muchas solicitudes buscando empleo y no ha recibido respuesta.

Miembros del sindicato de Communication Workers of America entregan cajas de alimentos a empleados de American Airlines, en julio. Los desempleados son los más afectados por el aumento del precio de los víveres por el COVID-19.
Miembros del sindicato de Communication Workers of America entregan cajas de alimentos a empleados de American Airlines, en julio. Los desempleados son los más afectados por el aumento del precio de los víveres por el COVID-19. Al Diaz adiaz@miamiherald.com

“Nos vamos a tener que mudar con alguien más y compartir gastos o que alguien venga para acá y vivir así al estilo ratonero”, dijo Guevara, que vive con su hija, que tiene trabajo, pero también sus propios gastos.

Por otra parte, Sandra Viera, una profesional de la salud que gana un sueldo de más de $100,000, tiene una situación muy distinta a la de Guevara, pero aun así calcula que cada vez que hace una compra de alimentos paga como promedio $50 más que antes de la pandemia.

“Es un gasto que se ha sumado a tantos compromisos que ya teníamos”, expresó, indicando que el impacto alcanza a todos los factores de la sociedad.

¿A qué se debe el aumento de los precios durante la pandemia?

Según expertos, dos razones fundamentales provocaron la subida del precio de los alimentos, sobre todo de los productos ganaderos, y la carne de res y de cerdo en especial, desde marzo.

Creció el consumo porque las personas se estaban quedando en casa por la cuarentena, una situación que se mantiene porque muchas compañías todavía trabajan a distancia. Al mismo tiempo hubo una contracción en la producción porque muchas plantas empacadoras se vieron afectadas por brotes de coronavirus, e incluso algunas cerraron.

Aunque estos brotes han sido controlados, y la producción ha ido aumentando paulatinamente, todavía no alcanza los niveles regulares.

“Los precios subieron solamente por razones de demanda”, dijo Nelson Sotomayor, profesor de economía del Miami Dade College.

Explicó que también influyen los costos de transportación, porque aunque la gasolina se mantiene en precios bajos históricos por razones independientes del coronavirus, las compañías de transportación han tenido que implementar medidas de seguridad para prevenir que los camioneros se contagien.

Además de los productos ganaderos, entre los artículos que experimentaron un aumento de precios, Sotomayor señala el de la harina, la levadura y otros utilizados en repostería, una actividad que ganó popularidad durante la cuarentena.

El aumento de la comida que se consumió en casa entre marzo y junio fue de un 4.3 por ciento, dijo el economista, que considera que hay precios que no van a bajar porque la pandemia ha traído cambios permanentes.

Muchas compañías se han dado cuenta que no es necesario gastar en un edificio porque sus trabajadores funcionan bien desde casa, señaló. Eso implica menos almuerzos en la calle y más consumo de alimentos en casa.

Precios de los restaurantes y de la renta por el COVID-19

En cuanto al COVID fee, como identifican los restaurantes los nuevos cargos para protección e higiene en el que pasan a sus clientes los gastos en que han incurrido, Sotomayor considera que algunas personas están molestas por este aumento en la cuenta. Mientras otras están de acuerdo con pagar un poco más para sentirse más seguros.

“Eso es legal con tal que el restaurante avise de antemano al cliente”, dijo Sotomayor, indicando que los restaurantes han puesto este cargo para no subir los precios del menú y no tener que incurrir en el gasto de imprimir nuevos. “Simplemente, cuando termine la pandemia, eliminan el COVID fee, sin tener que subir los precios primero para bajarlos después”.

Esta perspectiva optimista de que los precios bajarán se aprecia ya en un menor aumento de las rentas de la vivienda, cuyo precios ya estaban disparados en Florida, ya que un 56.5 por ciento de los inquilinos pagan más del 30 por ciento de sus ingresos en alquiler.

“En el 2020 la renta en Miami-Dade ha subido un 1.3 por ciento, mientras que el año pasado el aumento fue de más del 4 por ciento”, dijo Sotomayor. “Los cambios han sido mucho más ligeros que en años pasados. No es que esté bajando, sino que están aumentando a un nivel mucho más leve que en el pasado”.

La renta parece estabilizarte porque no tantas personas se están mudando para el sur de la Florida como antes, entre otras razones porque el desempleo afecta los sectores de hospitalidad y entretenimiento, que predominan como empleadores en la zona.

En cuanto al precio de la casas, aunque en un principio se pensaba que bajarían por la recesión, ha ocurrido lo contrario, y han subido “ligeramente”, señaló, porque hoy es mucho más barato obtener un préstamo, debido a los bajos intereses.

Por su parte, el cuidado médico experimentó un aumento del 1.3 por ciento desde marzo a junio en todo el país, pero la buena noticia es que los precios que aumentaron por la escasez de ciertos productos de higiene y protección han vuelto a su nivel porque la producción aumentó.

Sotomayor apuntó que la Reserva Federal de Nueva York considera que en el tercer trimestre va a haber un aumento del 14.6 por ciento de la actividad económica.

La gran interrogante es si habrá un segundo brote del COVID-19, que podría cambiarlo todo e influir nuevamente en los precios.

“Vamos a tener una idea más clara cuando empiecen los niños a regresar a la escuela. Si ellos se contagian, los padres tienen que quedarse en casa para cuidarlos, y eso va a tener una implicación laboral”, concluyó Sotomayor.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de agosto de 2020, 6:00 a. m. with the headline "Una pandemia de precios caros: el COVID-19 provocó una explosión en el costo de la vida."

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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