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Silvestre Dangond abrió negocio de ventas de autos en Miami. ¿Adivina qué música tocan?

Si hay algo mejor que comprarse un carro nuevo, es hacerlo a ritmo de vallenato. Esa es la música que se escucha en Take the Key, el negocio de venta de autos que tiene Silvestre Dangond en Miami. Y era de esperar porque el cantante colombiano es uno de los reyes del género que ha puesto a bailar al mundo entero.

Pero el goce no se queda ahí. En Take the Key también se escucha alguna que otra salsa, y durante los días de semana, más relajados, ponen música cristiana porque hay que estar agradecidos, comenta Dangond.

También se cocinan paellas y se hacen parrilladas. Comen colombianos, argentinos, venezolanos, cubanos, porque esto es Miami.

“Fue un día récord, vendimos ochos carros, y al final del mes vendimos más de 50”, recuerda Dangond sobre ese sábado que hicieron el asado internacional que todo el mundo probó.

Dangond recorre el dealer de carros de segunda mano en el noreste de Miami con la energía que despliega en el escenario. Lleva unos espejuelos de sol, que no se quita ni para las fotos, y una chaqueta de jeans, y se sienta solo unos minutos para contarnos la historia del negocio, que surgió durante la pandemia, en ese momento en que se apagaron los conciertos, pero la gente necesitaba seguir trasladándose al trabajo.

“En Miami es mejor tener carro que tener vivienda, porque si no, no puedes hacer nada”, comenta el cantante, que reside en esta ciudad con su familia, y en mayo ofreció varios conciertos en el Fillmore de Miami Beach.

Más que un concesionario de autos, Take the Key es “un centro de ayuda para las personas”, apunta.

“A Estados Unidos llegan muchos inmigrantes buscando una oportunidad”, dice, indicando que ellos les dan la oportunidad de comprar un carro a quienes no tienen crédito.

Un negocio en sociedad

“Desde chiquito me gustan los carros, y todo el tiempo supe que iba a tener un negocio independiente a la música, y no solo uno, varios. Así lo he declarado: desde los 40 a los 55 me dedicaré a ser empresario”, contó Dangond, que tiene 41.

Su primer auto fue “un Mazda 323 verde, de segunda mano, que se llovía dentro”. Se lo compró con 22 años, el primer año de hacer conciertos, y lo recuerda con cariño porque en esa época la familia de su esposa tenía uno igual, y no se sabía cuál de los dos autos usaban.

Además de su amor por los carros –hoy prefiere los deportivos, modelos clásicos–, Dangond abrió el concesionario a instancias de su amiga Ana Rincón, productora de sus primeros conciertos en Bogotá, quien hace tres años se mudó a Miami con su esposo y sus hijos, y se convirtió en una vendedora de autos estrella.

“Compartimos los mismos gustos, hemos soñado juntos todo este proyecto. Desde que nadie lo conocía yo aposté por él. Sabía que tenía un talento y un futuro impresionante”, rememora Rincón, que organizó los conciertos del cantante en Bogotá que llamaban “El Silvestrazo”, adonde iban los jóvenes a bailar su música alegre en el lúgubre clima de la capital.

Por su parte, Dangond cuenta que el matrimonio Rincón le habló en un almuerzo de sus planes de abrir un concesionario. Ya para entonces habían reunido algún dinero y estaban buscando un socio que, más que dar apoyo monetario, se comprometiera con el negocio.

“Les vi en la mirada ese brillo, ese hambre de echar para adelante, que muy pocos lo entienden, y enseguida nos metimos en el negocio, y ha sido un éxito total”, dice el cantante.

Venden el auto que necesitas

Tres meses después de abrir, ya tienen 12 empleados; Rincón es la mánager de ventas y lleva la parte administrativa del negocio; su esposo es el gerente general, y buscan distinguirse por la atención al cliente y la facilidad de pago.

“La atención es mi primer requisito. Usted siempre pregúntele a la gente”, dice Dangond. “No trata de vender por vender sino respondiendo a las necesidades, para que la gente no se arrepienta después y diga: ‘En ese dealer no me ayudaron, me dieron un carro que no era’ ”.

Dangond apunta que es fundamental preguntarle a la persona cuánta familia piensa mover en el auto, y si lo va a usar para trabajar. El objetivo es que se lleve un auto que le sirva y que pueda pagar, precisa.

Silvestre Dangond frente al muro donde los clientes de Take the Key dejan sus comentarios, fotografiado el 6 de junio.
Silvestre Dangond frente al muro donde los clientes de Take the Key dejan sus comentarios, fotografiado el 6 de junio. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Ha aprendido que es mejor comprar en las subastas autos más nuevos y de buena calidad porque representa “menos dolores de cabeza con los clientes”, apuntó el cantante, reconociendo que él es “el cebo” de publicidad para que los clientes se acerquen, pero si quedan satisfechos entonces volverán.

“Yo quería que quien fuera socio en el negocio, le pusiera amor, y no me equivoqué”, dice Rincón. “Silvestre, si le toca lavar un carro, lo lava; limpia los vidrios; está pendiente de que las llantas estén brillantes, es superentregado. Nadie se imagina esa faceta de el”.

Por ahora tienen una pared dedicada a que los clientes dejen sus comentarios –le llaman “el muro silvestrista”– y a juzgar por los mensajes, hay unos cuantos satisfechos.

“Si seguimos creciendo, podríamos terminar de dealer de una sola marca, aunque no es mi intención, porque tenemos muchas opciones, y es mejor tener más variedad”, concluye Dangond.

Take the Key, 7300 NW 54 St., Miami, (786) 360-3406

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2021, 1:37 p. m. with the headline "Silvestre Dangond abrió negocio de ventas de autos en Miami. ¿Adivina qué música tocan?."

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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