Un país europeo atractivo para inmigrantes cierra sus puertas: ¿fin de las visas y ciudadanía?
Otro país poderoso ha decidido endurecer sus reglas para visados y arremeter contra la inmigración con nuevas políticas, después de lo que considera un “experimento de fronteras abiertas” que permitió una mayor entrada de extranjeros en los últimos años.
La popular nación europea pretende, entre otras medidas, disminuir el ingreso de trabajadores foráneos con la imposición de mayores costos de contratación para empresas y empleadores locales.
Las nuevas reglas, anunciadas recientemente por el gobierno, también afectarían a las universidades con un incremento del impuesto aplicado por cada estudiante internacional que matriculen.
¿Reino Unido con medidas al estilo Trump?
El primer ministro del Reino Unido, Sir Keir Starmer, prometió medidas gubernamentales para lograr un descenso “significativo” de la migración en los próximos cuatro años, luego de un crecimiento récord de las cifras.
En un discurso reciente, Starmer reveló planes para prohibir la contratación de cuidadores sanitarios en el extranjero, así como restringir el acceso a visados para trabajadores cualificados y aumentar los costos para los empleadores.
“Un experimento de fronteras abiertas realizado en un país que votó por el control. Pues ya no. Hoy, este Gobierno cierra el laboratorio. El experimento ha terminado. Cumpliremos lo que han pedido, una y otra vez, y recuperaremos el control de nuestras fronteras”, dijo el primer ministro.
Starmer criticó la existencia en Reino Unido de “un sistema de inmigración que parece casi diseñado para permitir abusos, que anima a algunas empresas a traer trabajadores peor pagados en lugar de invertir en nuestros jóvenes, o simplemente uno que ha sido vendido por los políticos al pueblo británico con una premisa totalmente falsa”.
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A su juicio, tales políticas no defienden “el crecimiento” de la nación, sino que contribuyen “a las fuerzas que están debilitando poco a poco a nuestro país”.
“Todos los ámbitos del sistema de inmigración, incluidos el trabajo, la familia y el estudio, serán más estrictos para que tengamos más control”, dijo.
Nuevas tarifas para contratar inmigrantes y extender visados laborales
Las nuevas reglas forzarán, con imposición de tarifas, a las empresas locales a contratar a ciudadanos británicos o prorrogar los visados de los empleados extranjeros que ya se encuentren en el país. Los empresarios que decidan contratar personal extranjero tendrán que pagar más.
Por otro lado, las universidades también podrían verse afectadas, pues el gobierno británico tiene previsto estudiar un nuevo impuesto sobre cada estudiante internacional matriculado en alguna institución del país.
“El daño que [la inmigración] ha hecho a nuestro país es incalculable”, expuso el primer ministro en un documento oficial y aseguró que, sin normas estrictas, Reino Unido podría convertirse en una “isla de extraños”.
Medios como NPR señalan que las propuestas del primer ministro llegan menos de dos semanas después de que el partido de extrema derecha Reform UK, liderado por Nigel Farage —a quien se le atribuyen alineaciones políticas con el discurso del presidente Trump—, lograra grandes avances en comicios locales y municipales en el Reino Unido.
Las nuevas reglas además pretenden dificultar el camino al estatus legal de los inmigrantes, quienes no solo tendrán que superar pruebas de nivel de inglés más exigentes para algunos tipos de visados de trabajo, sino que, en la mayoría de los casos, tendrán que pasar al menos 10 años en el país antes de solicitar la ciudadanía, en lugar de los cinco años actuales.
Más países cortan vías a los inmigrantes
Al tiempo que Estados Unidos, bajo la Administración Trump, emprende una política de línea dura contra la inmigración ilegal, que incluye deportaciones masivas y restricciones cada vez mayores, otros países despliegan nuevas medidas también en materia migratoria.
Uno de ellos es Canadá, que en marzo anunció un endurecimiento de sus reglas sobre las aprobaciones de visas y las solicitudes de asilo político, con proyecciones de desalentar las solicitudes de beneficios de asistencia estatal.
En Europa, países como España decidieron finalizar el programa conocido como Golden Visa, que permitía a extranjeros regularizarse en el territorio ibérico después de inversiones significativas.