Este restaurante y discoteca es testigo del crecimiento de Wynwood... y la rumba no para
Mayami Wynwood tiene la ventaja del espacio: más de 10,000 pies cuadrados donde la buena comida, la energía y la música llevan de la mano a los visitantes y locales hasta las 3 a.m.
Ubicado en uno de los vecindarios más turísticos y cambiantes de Miami, tiene también la ventaja de su solidez y permanencia.
Mayami Wynwood llevaba seis años como restaurante y night club con DJ y música en vivo los sábados y domingos, y también la opción de brunch desde el mediodía los fines de semana, cuando su dueño, Philippe Kalifa, supo que era hora de renovar el espacio.
Este parisino que convirtió a Miami en su hogar desde hace 10 años había apostado primero por Tulún como inspiración para la decoración de Mayami Wynwood. Pero consciente de que había que reinventarse, ahora su restaurante traslada a los comensales a otro lugar muy querido de México, Oaxaca.
El estado en el suroeste del país azteca, que se distingue por su arquitectura colonial y delicias culinarias como los distintos tipos de mole, es uno de esos paraísos que siempre esperan a los más aventureros. Y para Mayami Wynwood también encarna ese nivel de energía y detalle. Al ser renovado, el restaurante tiene más conexión con sus espacios exteriores, una paleta de colores en pasteles y beige, y mesas de madera sólida con el toque artesanal de las últimas tendencias en decoración, que ya dejaron atrás el minimalismo y la frialdad.
Como estamos en Miami, los platos del restaurante tienen una fusión de la cocina mediterránea y la asiática sobre la base de la mexicana.
Kalifa explica la mezcla remitiéndose a su biografía y experiencias. Se fue de Francia a los 19 años, su mamá es italiana y siempre llevó dentro el interés por todo lo latino. Se dijo que, si abría un restaurante en Miami, sería mexicano.
No es ningún misterio que en Miami hay muchos restaurantes mexicanos, así que, cuando llegó el momento, Kalifa decidió apostar por la fusión con toques japoneses y mediterráneos sin olvidar lo mexicano en Mayami Wynwood.
El menú de aperitivos comprende, entre otros platillos, el Ice Hot Ceviche, de corvina, con leche de tigre, cebolla morada, jalapeño, ají amarillo, mango y cilantro —una explosión de sabores ideal para conseguir la energía que hay que desplegar para bailar hasta las 3 a.m.
La variedad de sushi también tiene sabores latinos: rollos de atún con aguacate y semillas de sésamo; salmón con alioli de ají amarillo, y rollos de camarones tempura, cubiertos con una salsa de mayonesa.
Para los más carnívoros, los sliders Mayami son a base de bacón y queso gruyere en pan brioche. También los sliders vienen rellenos de carne de cerdo ripiada, con mojo, mostaza, gruyere y una mayonesa secreta.
Los cócteles se dan su paseo por México: Paloma se prepara con Jimador, jugo de toronja y soda, y termina adquiriendo un color melocotón bello. Están las margaritas tradicionales y las margaritas spicy, que llevan jalapeño y un anillo con sal de gusano en el borde de la copa. El trago más simpático quizás sea el mezcal mule, que se sirve en un jarrito de metal blanco al estilo del que las abuelas se servían el café. También hay espacio para los vinos: melot, prosecco y sauvignon blanc.
Kalifa, dueño de Golden Era Hospitality, es uno de los fundadores de El Patio, uno de los locales pioneros en la rumba y los ritmos latinos en Wynwood. Su concepto de la hospitalidad se resume en consistencia, autenticidad y compromiso con la excelencia. Apuesta tanto por mantener las ofertas de diversión como por la calidad de la comida.
“El servicio y la comida son la prioridad absoluta”, dice Kalifa, que cada tres meses introduce cambios en el menú.
En sus años de restaurateur ha sido testigo de la transformación del barrio, que en un principio fue más bohemio y hoy está lleno de edificios altos, donde residen profesionales con más recursos. Los precios de los restaurantes, cafés y bares así lo reflejan. Hace mucho tiempo que Wynwood no es barato. Curiosamente, tampoco los bailadores tienen que beber alcohol para divertirse, dice Kalifa, indicando que este es uno de los cambios en la industria de la hospitalidad. Por eso la variedad de mócteles –los tragos sin alcohol– ha ido creciendo, aunque eso no quiere decir que cuesten menos.
Para la hora de la comida, los platos son más sofisticados. Se puede empezar con los antojitos, compuestos por platillos como el fundido de queso, que tiene las variedades de Chihuahua y gruyère, con opción de elegir trufas, champiñones o chorizo, según la temporada. Para los platos principales, hay una oferta de carnes y pastas como el short rib rigatoni, compuesto por esta pasta con costillitas cocinadas a la brasa y salsa de tomate y hierbas frescas, con queso burrata.
“Nuestra clientela es latina, bailan merengue, salsa y reggaetón”, dice Kalifa. “Hemos crecido con ellos”.
El happy hour es de lunes a viernes, de 5 a 7 p.m, y domingo, 6 a 8 p.m.; los jueves es Ladies Night, y dan una botella gratis para cuatro chicas, cocteles gratis para compartir y un plato de sushi, hasta la medianoche. Luego viene un show con bailarinas que juegan con fuego —literalmente— desde las 9:30 p.m. hasta las 11 p.m., y los fines de semana, el after party, con música de DJ.
Si el concierto de Romeo Santos y Prince Royce el sábado 25 de abril en el Kaseya Center te deja con ganas de seguir bailando, el after party de Mayami Wynwood es la solución. DJ Baby Face le pone sabor a esta noche y a la del domingo 26 con el grito de “Mejor tarde que nunca”.
Para la gran celebración del Cinco de Mayo, tendrán tacos y chupitos de tequila a $5, la botella de Don Julio 70 a $250 y mariachis.
Como dicen los anuncios de los cócteles que se preparan en Mayami Wynwood: “Los tragos no se beben solos”. Compártelos con alguien que los necesite esta noche.
Mayami Wynwood, 127 NW 23 St, Miami. Horario: lunes a viernes, de 5 p.m. a 3 a.m., sábado y domingo, 12 p.m. a 3 a.m. Tiene valet parking.