Tenía green card y vivía legalmente en EEUU desde hace décadas. ICE la arrestó al regresar de un viaje
Una residente del Condado Pierce, en el estado de Washington que trabaja como técnica de laboratorio en la Universidad de Washington (UW) y lleva décadas viviendo en Estados Unidos, está detenida en el centro federal de inmigración, en Tacoma.
Lewelyn Dixon, de 64 años, y residente de Edgewood, tiene la tarjeta verde, dijo el lunes, Benjamin Osorio, abogado que la representa. La tarjeta le permite vivir y trabajar de forma permanente en Estados Unidos. Sin embargo, después de que Dixon viajó a Filipinas con su familia y regresó al país el 28 de febrero, fue detenida en Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma. Osorio dijo que Dixon fue detenida por una condena criminal no violenta que se remonta a 2001.
Dixon inmigró a Hawái de Filipinas a los 14 años, y se mudó para Washington en los años 90, según familiares. En la actualidad, está en proceso de ser deportada, y la próxima comparecencia en corte está fijada para julio. Dixon no es elegible para salir bajo fianza para luchar su estatus migratorio, de acuerdo con Osorio, y entretanto, Dixon corre el riesgo de perder su empleo y su pensión.
Según documentos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Dixon está detenida en el Centro de Procesamiento del Noroeste de ICE, una instalación de detención administrada de forma privada donde se retiene a personas sospechosas de haber entrado ilegalmente al país y esperan ser deportadas.
El lunes, un portavoz de ICE declinó hacer comentarios sobre la detención de Dixon.
En un inicio, la detención de Dixon confundió a su sobrina, Melania Madriaga, que dijo no saber de la condena de Dixon por estafa bancaria. Madriaga dijo que ha escuchado noticias relacionadas con los intentos del presidente Donald Trump de llevar a cabo severas redadas de inmigración, pero pensó que la política se enfocaba en inmigrantes indocumentados que representaban una amenaza para comunidades.
“¿Mi tía es una amenaza?”, preguntó Madriaga, de 59 años. “No le hace daño ni a una mosca. ¿Y ahora tenemos que demostrar que no es una amenaza? Es una verdadera locura. Es como de nuevo ir a juicio”.
Condena por delito no violento pone en riesgo residencia y empleo en EEUU
Osorio aconsejó que todo el residente legal “incluso con un delito menor” en sus antecedentes penales debería consultar con un abogado de inmigración antes de salir del país y solicitar cuanto antes la ciudadanía estadounidense si es elegible.
El abogado explicó que el tipo de condena de Dixon se considera un “delito de bajeza moral”, y una ofensa semejante podría provocar que se le niegue permanecer en el país a un residente legal.
Osorio dijo que no ha visto detenciones similares de ICE antes del segundo término de Trump como presidente. Madriaga dijo que Dixon viajó fuera del país dos veces el año pasado sin ningún problema.
Inmigrantes con green card también pueden ser blanco de deportación
Dixon es la única de su familia que no es ciudadana americana, dijo Madriaga. Y ello se debe a que Dixon le prometió al abuelo de Madriaga que mantendría su ciudadanía filipina.
La familia tiene una casa en Filipinas, y Madriaga dijo que el abuelo quería que alguien pudiera regresar en ocasiones para ver cómo estaba la casa. La ciudadanía doble no se permitió en el país hasta principios de los años 2000.
Según Madriaga, espera que el caso de su tía despierte la conciencia de que incluso inmigrantes documentados son blanco del ICE. Madriaga también dijo que esperaba ver cambios en el sistema judicial de inmigración para hacer más expeditos los trámites de inmigrantes con documentos como Dixon, de modo que no pierdan su trabajo o para ampliar la elegibilidad de fianza.
Algunas personas han acumulado suficiente tiempo en sus empleos para permanecer en la fuerza laboral estando detenidos, dijo Madriaga.
El lunes, la Universidad de Washington confirmó en un correo electrónico que Dixon trabaja en la Facultad de Medicina de la UW desde 2015. Un portavoz de ICE dijo no tener más información.
Madriaga dijo que el hecho de que su tía haya sido hallada culpable de un delito es algo delicado, pero ella ya “pagó el precio” por ello. Luego agregó que Dixon no ha tenido más problemas con la ley desde entonces y ha mantenido una buena conducta.
De acuerdo con documentos judiciales, Dixon se declaró culpable de estafa bancaria en el 2000 en una Corte de Distrito. El año anterior trabajaba como cajera de bóveda y supervisora de operaciones del White Center Financial Center cuando se apropió de $6,460 a lo largo de varios meses.
En 2001 fue sentenciada a 30 días en una casa de transición y a pagar lo que había robado como restitución, además de una multa obligatoria de $100. De acuerdo con documentos de julio de 2019, ese dinero se devolvió.
Madriaga dijo que Dixon trabajó duro después de su condena para construir una carrera que ayudara a la comunidad. Antes de la pandemia del coronavirus, Dixon procesaba exámenes de droga, pero durante la pandemia y después, se encargó de procesar pruebas de COVID-19 entre otras tareas.
“Realmente hizo algo positivo en la comunidad, se destacó y ha seguido haciéndolo”, dijo Madriaga. “Y esto es algo que tiene que ser tomado en cuenta”.
Traducción de Jorge Posada
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de marzo de 2025, 11:33 a. m..