Asuntos Legales

‘Es desgarrador‘: ¿Qué tiene inquietos a los migrantes cubanos en Alligator Alcatraz?

Durante gran parte de julio, Pedro Lorenzo Concepción estuvo recluido en Alligator Alcatraz junto con decenas de otros cubanos en un centro de detención considerado la última parada para inmigrantes en proceso de deportación, una situación inquietante para alguien cuya repatriación ya había sido rechazada por el gobierno cubano.

Rogó al personal del centro que aclarara su situación, pero no recibió respuesta, según su pareja de muchos años, Daimarys Hernández. Finalmente, fue trasladado este mes al Centro de Detención de Krome, donde aún espera saber qué le sucederá.

Concepción, de 44 años, se encuentra entre los cientos de cubanos que, en algún momento, han estado recluidos en el centro desde la llegada de los primeros detenidos el 2 de julio, según registros obtenidos en exclusiva por el Miami Herald y el Tampa Bay Times. Aproximadamente la mitad de ellos habían recibido órdenes de expulsión de Estados Unidos por parte de jueces de inmigración.

La intensificación de la aplicación de las leyes de inmigración y de los esfuerzos de deportación desde el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca ha significado que los inmigrantes cubanos —quienes durante décadas disfrutaron de un camino más rápido y sencillo hacia la residencia y la ciudadanía estadounidense en comparación con otras comunidades de inmigrantes— se encuentran cada vez más en la mira de los funcionarios de inmigración.

El cambio ha sido particularmente evidente en el sur de la Florida, que durante décadas acogió a exiliados que huían del régimen castrista. Ahora, los cubanos recién llegados, incluidos los que buscan asilo, son vulnerables, y los cubanos recluidos en centros de detención en todo el país no tienen claro qué les depara el futuro.

Cuba no siempre acepta de buen grado a los ciudadanos deportados por Estados Unidos, especialmente a aquellos con antecedentes penales. Esto deja abierta la posibilidad de que Concepción —con antecedentes por tráfico de marihuana y estafa con tarjetas de crédito— y otros como él puedan ser detenidos indefinidamente o transferidos a “terceros” países, como ocurrió con dos cubanos que se trasladaron recientemente a Sudán del Sur, un país devastado por la guerra.

“Hay una tremenda incertidumbre”, dijo Hernández en una entrevista.

Daimarys Hernández muestra un teléfono celular con una videollamada con su pareja, Pedro Lorenzo Concepción, que estuvo detenido en Alligator Alcatraz durante varias semanas antes de ser trasladado al Centro de Detención Krome en Miami.
Daimarys Hernández muestra un teléfono celular con una videollamada con su pareja, Pedro Lorenzo Concepción, que estuvo detenido en Alligator Alcatraz durante varias semanas antes de ser trasladado al Centro de Detención Krome en Miami.

Estados Unidos ha limitado históricamente las deportaciones a Cuba debido a las condiciones restrictivas de La Habana para aceptar repatriados y al temor de que el gobierno cubano pueda perseguirlos a su regreso. Para sortear este obstáculo, la administración Trump está deportando agresivamente a cubanos a países como México, donde carecen de estatus legal y de protección contra la violencia y la explotación.

“Es desgarrador”, dijo Ana Sofía Peláez, del grupo de defensa Miami Freedom Project. “Existe una disonancia entre cómo los estadounidenses, especialmente algunos legisladores, hablan sobre los cubanos que huyen de la isla y cómo se les trata ahora en Estados Unidos”.

Los registros analizados por el Herald/Times mostraron que aproximadamente 200 cubanos estaban detenidos en las instalaciones de los Everglades a finales de julio. Las cifras fluctúan, ya que los detenidos entran y salen del centro, y el Departamento de Seguridad Nacional afirmó que solo quedaban 50 cubanos el miércoles.

Tricia McLaughlin, subsecretaria de Asuntos Públicos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), aseguró que el ICE está enfocándose en “lo peor de lo peor”, incluyendo a “terroristas” y “pedófilos”.

“Si Cuba no quiere aceptar deportados, es porque son criminales bárbaros”, afirmó.

Del Mariel a Alligator Alcatraz

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE) prácticamente ha duplicado el número de órdenes de detención emitidas contra migrantes cubanos cada mes desde que asumió el cargo, según un análisis del Herald sobre datos del ICE obtenidos por el Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley.

El ICE arrestó a un promedio de 150 migrantes indocumentados de Cuba cada mes en 2024, según los datos. Esa cifra se disparó a unos 500 mensuales en 2025. El ICE detuvo a unos 600 cubanos en mayo y a más de 1,000 en junio.

Es casi seguro que estas cifras estén subestimadas: es probable que los datos no sean precisos y que el número real de cubanos que actualmente son blanco de las autoridades migratorias sea mayor.

El Herald también ha presenciado cómo el ICE detiene a cubanos con casos de residencia y asilo pendientes tras sus audiencias, como parte de las notorias acciones de cumplimiento de la agencia en tribunales de inmigración de todo el país.

“He sido abogado de inmigración durante más de 40 años y, antes de esto, nunca había visto a un cubano solicitante de asilo acudir a los tribunales y ser detenido”, declaró el abogado de inmigración de Miami, Wilfredo O. Allen. “Esto nunca había sucedido”.

La inmigración cubana a Estados Unidos se intensificó tras la revolución cubana de 1959. Oleadas de refugiados llegaron a Florida en las décadas posteriores. La Ley de Ajuste Cubano de 1967 agilizó el acceso a la residencia estadounidense para los exiliados recién llegados.

La afluencia de inmigrantes cubanos aumentó en 1980 con el éxodo del Mariel, un momento crucial para la política migratoria estadounidense y la diáspora cubana, cuando alrededor de 120,000 cubanos llegaron al sur de la Florida.

Ante este éxodo masivo, el gobierno de Carter anunció ese mismo año el Programa de Entrada Cubano-Haitiano, que otorgaba un estatus especial a quienes llegaron durante este éxodo. Este estatus les permitía acceder a los mismos beneficios —como el SNAP y el ingreso suplementario del Seguro Social— que a los refugiados, a diferencia de la mayoría de los demás grupos de inmigrantes.

Un bote llega a Cayo Hueso con refugiados cubanos procedentes del puerto de Mariel tras cruzar el Estrecho de la Florida. En 1980, más de 120,000 cubanos llegaron a EEUU en el éxodo marítimo.
Un bote llega a Cayo Hueso con refugiados cubanos procedentes del puerto de Mariel tras cruzar el Estrecho de la Florida. En 1980, más de 120,000 cubanos llegaron a EEUU en el éxodo marítimo. Tim Chapman

Las políticas migratorias para los cubanos se han endurecido cada vez más en la última década.

El presidente Barack Obama derogó la política de “pies secos, pies mojados”, vigente durante décadas y que generalmente permitía la permanencia de los cubanos que llegaban a suelo estadounidense.

En los últimos años, decenas de miles de cubanos han tenido dificultades para obtener la residencia bajo la ley vigente debido a la forma en que las autoridades los procesaban al cruzar la frontera entre Estados Unidos y México, de acuerdo con abogados de inmigración del sur de la Florida.

Y en marzo, el gobierno de Trump revocó el programa de permiso humanitario mediante el cual más de 100,000 cubanos habían ingresado legalmente a Estados Unidos bajo la administración de Biden. Su estatus migratorio ahora está en riesgo y podrían ser arrestados y deportados.

Cuando Castro abrió el Puerto de Mariel a los cubanos que huían hace cuatro décadas, las agencias locales y federales, desbordadas, llevaron a quienes no tenían ninguna conexión previa con Estados Unidos a campamentos improvisados bajo el paso elevado de la autopista I-95, a lo largo del río Miami. Los sitios eran caóticos, pero también símbolos de esperanza y refugio.

Hoy, los migrantes cubanos, como Pedro Lorenzo Concepción, están siendo enviados bajo custodia a otro campamento: Alligator Alcatraz.

Abogados y familiares de los detenidos han descrito el centro de detención como un lugar donde los migrantes permanecen en el limbo, en condiciones duras e insalubres, con poco acceso a recursos legales.

Entre ellos estaba Concepción, quien huyó de Cuba hace casi dos décadas y ahora es padre de tres hijos nacidos en Estados Unidos, dos de ellos biológicos, según dijo su pareja. Fue detenido por ICE a principios de julio durante una cita rutinaria en la oficina de la agencia en Miramar. Tras repetidos intentos infructuosos de obtener respuestas sobre su futuro, dejó de comer durante una semana en protesta, según declaró su pareja al Herald.

McLaughlin desestimó el relato de Concepción sobre una huelga de hambre, calificándolo de mentiras inventadas por un delincuente. Añadió que, cuando ocurre una huelga de hambre, el bienestar de quienes están bajo su custodia es la máxima prioridad: “ICE continúa proporcionando tres comidas al día, entregadas en la habitación del extranjero detenido, y un suministro adecuado de agua potable u otras bebidas”.

La oficina del gobernador Ron DeSantis, cuya administración supervisa las operaciones en el centro, también negó las versiones sobre huelgas de hambre. No respondió a las preguntas del Herald sobre la difícil situación de los cubanos.

Concepción fue trasladado del centro de detención Alligator Alcatraz a Krome, en Miami, la semana pasada. Aún se sabe poco sobre qué ocurrirá después.

“Seguimos esperando a ver qué sucede”, declaró Hernández, su pareja, al Herald el lunes.

Futuros inciertos

Aunque Cuba suele aceptar un vuelo de deportación desde Estados Unidos cada mes, el país es muy selectivo con los repatriados que admite, negándose con frecuencia a recibir a quienes tienen antecedentes penales.

Con antecedentes penales, Concepción sabía que corría el riesgo de ser deportado. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ya había intentado expulsarlo en una ocasión. Pero Cuba, dijo Hernández, no lo aceptó y él ha permanecido en Estados Unidos.

Cada vez más, los funcionarios de inmigración estadounidenses transfieren a estos inmigrantes a un tercer país. Para evitar ser enviados a uno, los migrantes deben demostrar que sufrirían daños allí, una carga legal compleja.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas arrestó aproximadamente a 150 migrantes indocumentados de Cuba cada mes en 2024. Esa cifra se ha disparado en 2025.

Cuanto más tiempo pasa Concepción sin respuestas sobre su estatus migratorio y el resultado de su caso, más teme ser enviado a un país desconocido, le dijo su pareja al Herald.

Allen comentó que tiene clientes cubanos que han sido abandonados en México, donde carecen de estatus legal y, a menudo, de un sistema de apoyo.

“Los subieron a un autobús, los llevaron al otro lado de la frontera… y les dijeron: ‘¡Salgan y lárguense!’”, dijo.

Abogados como él temen que sus clientes —sobre todo aquellos de Cuba, Venezuela, Haití y Nicaragua— que son deportados a países donde no nacieron ni son ciudadanos, puedan convertirse en apátridas, quedar atrapados en un limbo migratorio y perder la mayoría de sus derechos y protecciones para el resto de sus vidas.

“No creo que al gobierno estadounidense le preocupe eso”, dijo Allen. “Una vez que un tercer país los acepta, a Estados Unidos le da igual”.

La reportera del Miami Herald, Siena Duncan, contribuyó a este artículo.

Traducción de Jorge Posada

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de agosto de 2025, 0:03 p. m..

Ana Claudia Chacin
Miami Herald
Ana Claudia is an investigative reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. She was born in Venezuela, grew up in Miami and was previously a fellow with The Washington Post’s investigative unit through the Investigative Writing Workshop at American University, where she obtained her Master’s degree.Ana Claudia Chacin es una periodista investigativa para el Herald. Fue criada en Miami y previamente fue interna del equipo investigativo en el Washington Post.
Shirsho Dasgupta
Miami Herald
Shirsho Dasgupta combines traditional reporting with data analysis to produce high-impact stories and accountability journalism. A two-time Livingston Award finalist, he also won a Sigma Delta Chi Award in 2025 and was named finalist for the Scripps Howard Award in 2024. His stories have spurred investigations, influenced legislation and received numerous awards and citations from the National Press Foundation, Investigative Reporters and Editors, the Society for Advancing Business Editing and Writing and others. 
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