Durante casi 70 años, esta querida taberna alimentó a Miami. Ahora está en venta
Si un museo es una colección de importantes artefactos históricos y culturales, un refugio para los preciados elementos que nos muestran todo lo que hemos sido como comunidad, entonces Duffy’s Tavern es un museo de Miami.
En las mesas hay pegadas instantáneas de familias locales. Fotografías enmarcadas de otros clientes compiten por el espacio en la pared con letreros de neón, placas vehiculares, recuerdos deportivos y titulares de periódicos. Mire hacia arriba, y los fantasmas de cervezas y licores de antaño brillan por encima, las botellas reencarnadas en lámparas de araña, derramando un resplandor tan cálido como la hospitalidad.
Fíjese mejor en las fotos. Verá al cantante y cómico Jimmy Durante, que una vez tocó el piano aquí. El gobernador de Arkansas Bill Clinton también estuvo aquí y prometió a una servidora que algún día sería presidente (ella se mostró escéptica). Allí, el ex quarterback de la UM Jim Kelly bebe cerveza verde el Día de San Patricio, y a la vuelta de la esquina, infantes de marina posan con banderas de Duffy’s en lugares de todo el mundo.
El restaurante y bar, construido originalmente en 1929 como residencia, ha estado alimentando y dando de beber a las comunidades cercanas con calidez, humor y hamburguesas desde que Martin Duffy abrió el negocio en 1955. Ahora, el local, situado en 2108 SW 57 Ave., en las afueras de Coral Gables, está a la venta y su futuro es incierto, aunque los fieles sigan acudiendo en masa.
Su propietario, Wayne Russell, que lleva en Duffy’s desde que se graduó en Administración de Empresas en la Universidad de Miami en 1984, dice que la perspectiva de que el lugar donde todos conocen los nombres de los comensales se convierta en otro edificio de condominios tiene nerviosos a sus clientes. Sus temores no son infundados, teniendo en cuenta las pérdidas de otros locales del barrio, como el querido Burger Bob’s de Coral Gables, que todavía no ha vuelto a abrir.
“Mucha gente lo sabe ahora”, dice Russell sobre la venta. “La gente quiere recuperar partes del bar o algunas de sus fotos. La venta de camisetas es una locura. No paro de decirles: ‘¡Aún no nos hemos vendido!’”
La propiedad de 30,961 metros cuadrados, que está siendo vendida por Kerdyk Real Estate, incluye el edificio automotriz de 3,180 pies cuadrados que hay al lado. La propiedad pudiera seguir siendo un restaurante —el listado incluye cocina completa, bar, trampa de grasa, congelador industrial, áreas de almacenamiento y una licencia de licor—, pero el espacio también está zonificado para viviendas para trabajadores, en caso de que los nuevos propietarios opten por derribar Duffy’s. El precio de venta: $4.5 millones.
Russell dice que una combinación de factores le han impulsado a vender la propiedad, que ha acogido bautizos, cumpleaños, aniversarios, baby showers y miles de reuniones. Su hijo, abogado especializado en derecho marítimo, y su hija, médico, tienen sus propias carreras y no les interesa dirigir el restaurante. También ha influido el aumento vertiginoso del costo del negocio, desde las tarifas de los seguros hasta el precio de los alimentos.
“Nunca pensé en retirarme hasta que llegó la pandemia”, admite. “Pero entonces la gente quería esta propiedad. No quedan muchas hectáreas entre el mar y los Everglades”.
Tres grupos están seriamente interesados, dice, pero añade que aún espera encontrar a alguien que quiera mantener vivo Duffy’s.
“Hay otros cabezas huecas como yo por ahí que me dicen que tomaron su primera cerveza aquí cuando tenían 15 años, y que están interesados ahora que tienen 50 o 60”, dice, añadiendo que con una nueva nieta, planea quedarse por Miami y está dispuesto a ofrecer cualquier orientación que los nuevos propietarios puedan necesitar. “Hemos tenido contratos, pero todo se ha esfumado hasta ahora”.
El comisionado de Coral Gables Kirk Menéndez, asiduo de Duffy’s desde hace casi 20 años, dice que el restaurante es único en su clase.
“Sigo comprando boletos de Powerball y Mega Millions”, dice. “Le digo a Wayne: ‘Si gano, di tu precio. Lo conseguirás y Duffy’s seguirá abierto’”.
Aunque Duffy’s no está técnicamente en los Gables, Menéndez dice que los habitantes de ahí lo han “anexionado” a sus corazones.
“Es una parte importante de nuestras vidas”, dice. “Vas allí y ves a gente que ha ido durante generaciones y ahora son abuelos que llevan a sus nietos. No solo venimos por la comida, sino por las amistades. Anoche estuve ahí, y a un lado se hablaba de política internacional y al otro del March Madness. Se puede ser rico, profesional o trabajador. Puedes estar jubilado o en la universidad. Cuando estamos allí, todos somos como una familia”.
Parte de lo que mantiene fieles a los clientes es el gregario Russell, mayor que el chico de la fraternidad Suntan U que decidió no volver a Filadelfia después de la universidad, sino dirigir un pequeño negocio en su ciudad adoptiva. Es el tipo que sabe su nombre, a qué deportes juegan sus hijos, si usted quiere una hamburguesa término medio o pollo a la parrilla, el que grita “¡Eh, irlandés loco!” al otro lado de la barra cuando un cliente conocido se acerca a recoger un pedido.
Es el tipo que le acerca el menú de especialidades a la mesa, le muestra un tosco dibujo de la bahía de Biscayne y le informa de que su mesa tiene vistas al mar.
Su historia también está aquí, en las fotos de su fraternidad (es el tipo con un loro en el hombro), su clásica limusina Cadillac de 1961, los retratos de baile de su hija. La chaqueta de bombardero de su padre de la II Guerra Mundial cuelga del techo en una esquina, y una mesa está cubierta de fotos familiares (“Mis nietos pueden pelearse por eso”, bromea).
Entre las 15 personas que trabajan en Duffy’s está Jim Fab, socio de Russell desde hace muchos años, que sigue afanándose en la cocina preparando sopas y salsas y cualquier otra cosa que haga falta, aunque ya ha pasado la edad de jubilación pero no está dispuesto a dejar de trabajar.
“Llevo fregando platos desde los 12 años”, dice Fab. “Lavaba platos por 25 centavos por hora para mi padre en Nueva York. Lo llevo en la sangre”.
Ese tipo de lealtad también está viva en los clientes, tanto si vienen a almorzar como a ver al Heat, los Marlins o los Dolphins, o simplemente a reunirse con amigos para comer un montón de alitas de pollo. Deténgase en cualquier mesa o en cualquier asiento de la barra, y casi todos le dirán que llevan viniendo aquí desde hace años.
Steve Pougal, de Kendall y originario de Edimburgo, entró por primera vez en Duffy’s hace 28 años y nunca miró atrás.
“Vine a Miami de vacaciones y Duffy’s fue el primer bar al que vine”, dice, y añade que le recordaba a los pubs de su país. “Es muy amistoso aquí. Todos se conocen”.
Carlos Saque, de Coral Gables, que es uno de los vecinos de Russell, coincide en que Duffy’s es un hábito imposible de romper.
“Es un bar orientado a la familia”, dice. “Yo venía aquí solo, y luego con mis hijos cada vez que terminábamos un partido de baloncesto o de fútbol. Ahora vengo con mi hija mayor y mi hijo todo el tiempo. Es genial venir aquí y pasar el rato, no solo por la buena comida y bebida, sino para hablar con todos”.
La pregunta de qué pierde la comunidad cuando pierde un lugar como Duffy’s nunca está lejos de la mente de todos.
“Creo que perderíamos un lugar donde la gente puede venir y ser ella misma”, dice Russell. “Aquí todo es relajado. Cuando llegué, había locales como este en cada esquina. Cuando empecé, lo único que había era una mesa de billar, mesas de picnic y los caballos de Budweiser encima de la ventana. Quería convertirla en la mejor taberna de la calle, luego en la mejor taberna de Miami, quizá la mejor del país. ... Pero esto dura ya tanto tiempo. Estoy en paz. Si tiene que desaparecer, tiene que desaparecer”.
Menéndez cree que perder Duffy’s sería una pérdida terrible para la comunidad.
“Pienso en las películas de Harry Potter, en los horrocruxes que formaban parte del alma de Harry”, dice. “Perder Duffy’s sería perder una gran parte del alma de nuestra comunidad”.
Duffy’s Tavern
Dónde: 2108 SW 57 Ave., Miami
Horario: 10 a.m.-1 a.m. todos los días
Más información: duffystavernmiami.com o 305-264-6580