Gastaron $300,000 en renovar un edificio histórico en el downtown. Ahora su espacio lo ocupará una cervecería
Una nueva cervecería y bar tiene planeado abrir dentro de unos meses en un edificio histórico del downtown de Miami, pero los inquilinos anteriores, que ayudaron a restaurar el centenario edificio, ahora tienen que mudarse a otra parte.
Biscayne Bay Brewing, una cervecería de Doral, firmó un acuerdo para abrir un local en el tercer piso del Old U.S. Post Office, un edificio de hace 116 años incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Biscayne Bay ofrecerá cervezas artesanales de producción reducida y experimental, y esperan dar a los clientes otra razón para quedarse en el downtown después que caiga el sol cuando se inaugure este invierno.
Pero para hacer espacio a nuevos proyectos en el edificio histórico, Stambul Ventures no renovó el arrendamiento al capítulo miamense del Instituto de Arquitectos de Estados Unidos (AIA), que ocupa los dos primeros pisos. Esta organización sin fines de lucro invirtió más de $300,000 en renovar los dos primeros pisos del edificio en el 2013 para abrir el Miami Center for Architecture and Design (MCAD), y pudieran haberse quedado junto a la nueva cervecería en el tercer piso. Los espacios culturales se usaban para exhibiciones, películas, conferencias y recorridos guiados de otros edificios históricos del downtown.
Pero solamente después que el MCAD celebrara su primera exhibición en diciembre del 2013, el urbanizador Scott Robins, el dueño anterior del edificio, lo vendió a Stambul por $11 millones, casi 10 veces su inversión original, según registros de la propiedad. Y cuando el arrendamiento a cinco años de la AIA venció en diciembre del 2017, la entidad quedó fuera. Representantes de Stambul no devolvieron llamadas.
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“Yo lloré mucho por eso”, dijo Cheryl Jacobs, vicepresidenta ejecutiva de la AIA, quien supervisó la renovación del edificio. “Pero cuando uno esa una pequeña organización sin fines de lujo y no es dueño del edificio, no puede controlar eso”.
El urbanizador Robins había acordado un contrato a cinco años con la organización de arquitectura en el 2013. El urbanizador de South Beach había comprado el edificio de 43,000 pies cuadrados en el 2000 por $1.65 millones, le restauró la fachada y le dio mantenimiento mientras esperaba para convertirlo en apartamentos.
Hasta entonces, el edificio había estado vacío, después de albergar diferentes cosas, como un banco y un Office Depot.
Pero el AIA cambió todo eso. Recaudaron los fondos, instalaron un sistema audiovisual de $150,000 y consiguieron una donación de $50,000 de la Autoridad de Desarrollo del Downtown para renovar el edificio, designado histórico en 1989.
Así las cosas, arrancaron el piso de vinilo y encontraron un piso de mármol. Eliminaron el cielo raso, encima del que había majestuosos arcos y techos de 16 pies de altos. Repararon las columnas y los techos y les dieron toques contemporáneos, como paredes interiores de vidrio. Una nueva escalera de planchas de metal soldado llegaba al segundo piso.
El downtown celebró la reapertura del edificio de fachada de piedra caliza con un diseño clásico.
“El AIA quería enviar un mensaje con un edificio histórico”, dijo Robins al Miami Herald en ese momento. “Miami madura cultural y arquitectónicamente, y creo que finalmente le ha llegado la hora al Miami”.
Seis meses después, vendieron el edificio. Daniel Peña, director de Stambul Construction, también compró y renovó otro edificio dilapidado incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos, en 121 SE 1st St., y lo convirtió en el Hotel Langford en el 2016. Adentro abrió un restaurante, un PB Station y un bar en la azotea, Pawn Broker, los dos cerrados desde entonces.
El AIA se mudó a un espacio temporal al otro lado de la calle hasta que se establezca en su nueva sede en 310 SE 1 Street. Pero ese edificio también debe ser renovado, dijo Jacobs, quien agregó que estará allí durante los próximos dos o tres años mientras busca una nueva sede permanente.
La cervecería no cometió el mismo error y Biscayne Bay firmó un arrendamiento a cinco años con dos opciones de prórroga.
José Mallea, el dueño, convirtió un almacén de Doral en una fábrica de cerveza a gran escala, con un salón de cata de tema náutico. Sus cervezas, desde una de barril clara con sabor lupulado, hasta lagers refrescantes y cervezas oscuras y de sabor fuerte— se ofrecen ahora en todo el sur de la Florida, desde Cayo Hueso hasta el Condado Indian River, y también en cajas de seis en Publix.
Biscayne Bay fabricará cerveza en un pequeño sistema de cuatro barriles, donde experimentarán con cervezas añejadas en barril y amargas, refrescantes con sabor similar al de las sidras, que son todo un éxito entre los amantes de las cervezas artesanales.
“Siempre quise tener una cervecería en el corazón de la ciudad”, dijo Mallea. “Era el momento adecuado para nosotros”.
Esta será la primera cervecería artesanal en el downtown de Miami, cerca de nuevas instalaciones como la estación de tren Brightline, MiamiCentral, a tres cuadras de distancia. El local también ofrecerá comidas, con restaurantes de nombre locales y nacionales, que Mallea espera que ayude a impulsar la cervecería.
“Va a ser un lugar activo y dinámico en el próximo año, y eso es perfecto para nosotros”, dijo Mallea.
Y será un buen lugar para que los arquitectos que trabajan cerca puedan refrescarse.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de julio de 2018, 1:22 p. m. with the headline "Gastaron $300,000 en renovar un edificio histórico en el downtown. Ahora su espacio lo ocupará una cervecería."