Miami reconoce a Juan Chipoco, el rey del ceviche: “Mi mayor desafío fue empezar de cero”
Perseverancia, disciplina y una profunda fe en sí mismo fueron las claves para levantar un imperio gastronómico en el sur de la Florida. Y todo, en nombre de la cocina peruana, una de las mejores del mundo. Los 16 años de CVI.CHE 105 es la historia empresarial de Juan Chipoco, un triunfador al que nadie regaló nada.
“Mi mayor desafío fue empezar de cero, sin contactos, sin dinero y con muchas barreras, incluyendo el idioma. Llegué a Estados Unidos con muchos sueños y pocas certezas, pero con una determinación inquebrantable. Nunca dejé de trabajar ni de creer en mi visión. Cada reto se convirtió en una oportunidad para crecer, y cada caída, en una lección que me fortaleció”, dice el chef peruano en conversación con el Nuevo Herald.
El antaño pequeño emprendimiento hoy ofrece trabajo a 1,000 empleados, en nueve restaurantes en el sur de la Florida. ¿Cómo es posible mantener la coherencia en cuanto a calidad y en experiencia del cliente?
“La clave está en el respeto, la capacitación constante y la cultura organizacional. Trato a cada miembro de mi equipo como parte de una gran familia. Creo en liderar con el ejemplo y en inspirar con acciones, no solo con palabras. Estoy presente, conozco a mis empleados, y estoy involucrado en cada detalle. Confío en mi equipo y les doy las herramientas para que crezcan conmigo”, explica.
Hace poco, Chipoco recibió el premio “Marca Perú”, que designa oficialmente a sus establecimientos —CVI.CHE 105, Pollos y Jarras e In.timo— como embajadores del patrimonio cultural del país sudamericano en Estados Unidos.
La congresista María Elvira Salazar le reconoció haber contribuido a la percepción de la gastronomía peruana en el extranjero. Para él, se trata de un homenaje a “todo el Perú”, porque cada plato que sirven “es una celebración de nuestra cultura y nuestras raíces”. El alcalde de Coral Gables, Vince Lago, le entregó la Llave de la Ciudad por “su papel en colocar a la ciudad en el mapa culinario global”.
En un mercado gastronómico tan competitivo, Chipoco cree en la innovación desde el respeto a la tradición.
“Mantenemos la esencia de los sabores peruanos, pero los presentamos de manera moderna, creativa y visualmente atractiva. Escuchamos a nuestros clientes, entendemos las nuevas tendencias y adaptamos nuestra propuesta sin traicionar nuestra identidad. La cocina peruana es rica y diversa, y eso nos da la posibilidad de reinventarnos sin perder nuestras raíces”, asegura.
Su legado, dice, “no se trata solo de restaurantes, sino de inspiración: demostrar que con trabajo duro y autenticidad, todo es posible”. Anima a cualquier emprendedor a que nunca renuncie a sus sueños y admite que el camino es duro, pero la pasión, la disciplina y la autenticidad conducen al éxito.
Después de 16 años en el mercado, su visión es seguir expandiendo CVI.CHE 105 a nivel nacional e internacional, “sin perder la esencia” que lo define, para que “el nombre de Perú siga brillando en cada rincón donde abramos una puerta”.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2025, 11:53 a. m..