La mala educación tiene alto costo en los negocios. La elegancia emocional puede llevar al triunfo
La mala educación y la grosería tienen un alto costo en el mundo empresarial. No solo alejan a los clientes y ponen en peligro la reputación de una compañía y afectan la carrera profesional de los empleados y ejecutivos, sino que puede costar a las empresas millones diarios en productividad y ausentismo.
La periodista y presentadora venezolanoitaliana Caterina Valentino indica que 208 millones de actos de grosería y falta de buenos modales ocurren cada día en Estados Unidos, según la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM).
“La buena educación y el buen funcionamiento de las empresas van de la mano. Cuando no hay una buena educación, la empresa pierde clientes, se genera un ambiente tóxico dentro de la oficina, cae la productividad, aumenta la rotación de personal y la marca proyecta una muy mala imagen”, dijo Valentino a el Nuevo Herald.
Valentino, que presentó el 2 de diciembre su libro Entre galas y grietas en Books & Books de Coral Gables, se ha especializado en una disciplina que ella describe como “silenciosa”, la elegancia emocional.
“Te hace muy fuerte sin hacer ruido. Te ayuda a construir reputación, a tomar mejores decisiones, fortalece tu liderazgo, reduce conflictos, atrae oportunidades, aumenta la resiliencia y eleva tu marca personal”, dice Valentino.
“Cuando hay educación dentro de la empresa se construyen buenas relaciones con los clientes, los equipos se cohesionan, el liderazgo se fortalece, la productividad aumenta y la reputación mejora significativamente”, dijo Valentino.
La urbanidad abre puertas
La periodista venezolana se inspiró para Entre galas y grietas, disponible en Amazon, en el Manual de urbanidad y buenas maneras, de su compatriota Manuel Antonio Carreño.
El Manual de Carreño, como se conoce popularmente, fue publicado originalmente en 1853, y lo primero que llama la atención es por qué una periodista y experta en redes sociales como Valentino, que tiene 5.5 millones de seguidores en Instagram, se inspira en un libro tan antiguo.
En primer lugar, porque Carreño entendió perfectamente que el fondo es igual de importante que la forma, dice Valentino, de 49 años.
“La urbanidad es, sin duda, un arma profesional que te abre puertas, ya que te enseña autocontrol y disciplina. Hay normas que cambian con el tiempo, pero los principios de la buena educación y de ser considerados con los demás se mantienen”, dice Valentino, que tiene el rango honorario de Cavaliere de la República Italiana.
En tiempos de ruido, el mensaje de Carreño fue un faro, comenta Valentino, que señala que en la actualidad escasea la elegancia y la sutileza.
Ella misma vivió con su equipo de trabajo un ejemplo de la mala educación empresarial. De visita en una compañía fuera de Estados Unidos, el alto ejecutivo que los recibió, durante la primera parte de la reunión no levantó la mirada.
“Estaba concentrado en su computadora y en sus documentos. En un tono muy respetuoso le dije: “Me encantaría que pudiéramos mirarnos a los ojos para explicarle con claridad la idea que quiero comunicar”, recuerda Valentino.
“Después de unos cinco minutos en los que no me miró, le repetí que me encantaría que pudiera verme para explicarle con claridad lo que quería expresar, porque yo comunico a través de la mirada y de los gestos”.
Su firmeza dio resultado. “Comprendí que la mala educación no se combate con mala educación, sino con límites claros, respeto firme y elegancia estratégica. A partir de ese momento, mi equipo se sintió respetado, la reunión fluyó y logramos cerrar el acuerdo con la marca”, cuenta Valentino.
El regreso de la elegancia y el buen gusto
Valentino señala que el éxito se viste, porque antes de hablar ya estamos comunicando. Su libro incluye un capítulo dedicado a las ventajas de practicar las buenas maneras.
“La elegancia, el buen gusto y la gentileza están de vuelta en un mundo que está cansado del exceso”, dice, “así que, todos aquellos que se están sumando a este movimiento son, sin duda, visionarios. No van a pasar años para verlo. En meses nos daremos cuenta de que todo lo que hoy estamos plasmando en Entre galas y grietas ha vuelto.
Estos son algunos de sus consejos a nivel personal:
- Trátate como un lujo: tus hábitos, lenguaje y presencia dictan cómo te perciben los demás.
- Los modales abren puertas que el dinero no puede comprar.
- En un mundo que celebra la velocidad, ser pausado, claro, respetuoso y elegante es un acto de rebeldía.
- Tus grietas no te restan, te humanizan y te vuelven memorable cuando las conviertes en grandeza.
Valentino comparte ejemplos de mala educación que hay que evitar para no afectar a la empresa.
- Interrumpir cuando otro está hablando, responder con un tono sarcástico, cortante o agresivo.
- No saludar ni despedirse, no mirar a las personas a los ojos al conversar y llegar tarde de forma habitual.
También entran en esta lista hablar mal de los compañeros o jefes —lo que conocemos como chismes—, ignorar correos o mensajes importantes, mostrar impaciencia o molestia con los clientes, no agradecer el trabajo de otros o tomar crédito por el trabajo ajeno.
Otras conductas que generan problemas son no respetar la privacidad de los compañeros, hablar demasiado alto o hacer ruidos innecesarios en espacios compartidos.
“Este último es el más común de todos: estamos llegando al punto en el que nadie tolera a la gente que toma el celular y habla en speaker en un espacio compartido”, enfatiza Valentino.
La educación es una inversión, no es un adorno; es absolutamente necesaria en una empresa, concluye.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de diciembre de 2025, 5:30 p. m..